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Revista de octubre

El Faro Invisible
Revista de Arte y Conocimiento.
Año 1. Nº 1. La Serena, Octubre de 2009.

Exclusivo: Literatura y neuropatía: Declaraciones de María Luisa Bombal al juez instructor de Santiago, tras la acusación en su contra, de homicidio frustrado.

De Favorables-París-Poema, tres escritos sobre arte de César Vallejo.

Bajo el volcán: Oaxaca en Malcolm Lowry.

La Patria perdida de Tristán Altagracia: Curriculum Vitae.

Mitología: Maravillas y desgracias de Orfeo.





El Faro Invisible
Revista trimestral. Octubre- Diciembre de 2009.
Los Espinos 2866. Vista Hermosa. La Serena.
Correo electrónico: Alvaroruiz339@msn.com
Fono: 06-272-2287


Dirección:
Álvaro Ruiz


Diseño y diagramación: El Faro Invisible








Índice


Editorial………………………………………………………………………………...3
María Luisa Bombal: Literatura y neuropatía……………………………………....4
César Vallejo: tres escritos sobre arte………………………………………………...9
Oaxaca en Malcolm Lowry…………………………………………………………....12
Poesía chilena contemporánea:
Jaime Retamales……………………………………………………………………….21
Jesús Sepúlveda………………………………………………………………………...22
Lorenzo Peirano………………………………………………………………………..23
La patria perdida de Tristán Altagracia……………………………………………..24
Lima la bella……………………………………………………………………………29
Dos poetas de la Región de Coquimbo:
Oscar Elgueta…………………………………………………………………………..31
Diego Cartes……………………………………………………………………………32
Coquimbo al instante………………………………………………………………….33

















EDITORIAL

El Faro Invisible nace -después de advertir y reflexionar acerca de la urgente necesidad de una revista cultural en la IV Región - como un órgano plural e independiente al servicio del conocimiento. Arte, literatura, crónicas, artículos y ensayos, serán la médula espinal de este proyecto, que desde las costas coquimbanas, pretenderá cubrir y aportar a la actividad cultural nacional.
De igual manera, esperamos también contribuir -desde esta tolerante trinchera literaria- a una unidad regional en el ámbito de la cultura, donde muchas veces pequeñas diferencias entre pequeños círculos, empañan este propósito. El Faro invisible es una tribuna libre para los escritores y artistas de la región, y sus manifestaciones un genuino aporte que favorecerá la actividad cultural -tan necesaria en estos días de consumo, sospecha y frialdad- como arma imprescindible para revertir el actual horizonte cultural, y así, a través de las distintas expresiones del arte, encender la órfica luz de este faro levantado a orillas de la rompiente, en el Pacífico sur, ciudad de La Serena, Chile.
En este primer número entregamos al lector -entre otros artículos- tres escritos del poeta peruano César Vallejo publicados en 1926 en la revista Favorables-París-Poema, publicación que el mismo Vallejo codirigía en París con el poeta chileno Vicente Huidobro. Fragmentos de las inéditas declaraciones de la escritora María Luisa Bombal al juez instructor, después de haber baleado a la salida del desaparecido Hotel Crillón, en Santiago, a su antiguo amor, el empresario y aviador, Eulogio Sánchez Errázurriz. Un artículo acerca del origen y gestación de la célebre novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, que no son otra cosa que las propias experiencias etílicas del escritor inglés en México. Poesía, cuentos y crónicas de diversos autores nacionales, en especial, dos conmovedores poemas del desaparecido poeta oriundo de Punitaqui, Tristán Altagracia. Y por supuesto, mitología, con un mito muy cercano a la abstracta realidad de la creación -las maravillas y desgracias de Orfeo- el poeta por excelencia, uno de los mitos más bellos y profundos de la antigua Grecia.
Así, felices e infelices lectores, bienvenidos sus ojos sobre estas letras, atentos a una desprejuiciada lectura (y a su cotidiana recreación), que hará del aire, un aire más digno de respirar.

Álvaro Ruiz
La Serena, Octubre de 2009.





Neuropatía y Literatura


En 1941, la escritora María Luisa Bombal, a la salida del desaparecido Hotel Crillón, disparó en tres oportunidades sobre su amante Eulogio Sánchez, lo que le valió su detención y posterior sumario por el delito de homicidio frustrado. El Faro Invisible, en forma exclusiva, entrega un adelanto de las declaraciones de la destacada escritora nacional al juez instructor de la causa, el que finalmente y después de varios meses de encarcelamiento, la absuelve considerando que la procesada en el momento de cometer el delito se hallaba privada de sus facultades mentales.


Santiago, quince de Julio de mil novecientos cuarenta y uno.

Vistos: se ha seguido este sumario contra María Luisa Bombal Anthes, por el delito de homicidio frustrado en la persona de Eulogio Sánchez Errázuriz.
Por el parte de fojas 1 se da cuenta del hecho y por el parte de Investigaciones de fojas 3 se puso a disposición del Juzgado a la detenida, por haber disparado tres tiros de pistola a Eulogio Sánchez.

A fojas 4, María Luisa Bombal, sin apodo, de treinta años, nacida en Viña del Mar, vive en el Hotel Crillón, divorciada en la Argentina y por consiguiente, soltera, lee y escribe, escrito a, nunca detenida ni procesada, expuso: que en el año 1931 conoció a Eulogio Sánchez, con el cual tuvo relaciones amorosas durante dos años, pues él le prometió casarse con ella en cuanto se divorciara de su mujer; el tiempo pasaba y él siempre le contestaba con evasivas. Que al verse engañada por Sánchez ella se pegó un tiro en la misma casa de él; que estuvo muy grave y que en esa ocasión Sánchez le prometió que no la dejaría nunca y que anularía su matrimonio, promesa que no cumplió. Que después ella se fue a Buenos Aires pagándole Sánchez el pasaje y que estando en Buenos Aires sólo una vez le mandó doscientos pesos, no ayudándola más y dejándola en ese país en completo abandono y miseria. Que en Buenos Aires los escritores la ayudaron rehaciendo su vida; enseguida se casó y a los dos años de matrimonio se divorcio. Agrega que antes de casarse en Buenos Aires, le escribió a Eulogio Sánchez pidiéndole sus cartas y Sánchez nunca le contestó. Que ella siempre pensó en pedirle sus cartas pero no se atrevió a ir a su oficina por temor a que la echara; que también quiso hacerlo por intermedio de algunos amigos de Sánchez pero nadie la quiso ayudar. Que desesperada trató de escribirle y como él nunca había devuelto sus cartas no quiso hacerlo. Que el día del hecho, a las dos y media de la tarde llamó a la oficina de Eulogio Sánchez, pensando ir y una niña que atendió el teléfono le manifestó que él estaba en la oficina, pero ella se arrepintió de ir y se volvió al hotel, tratando de escribirle pero también no quiso hacerlo. Que después de la cinco de la tarde, no recuerda bien la hora, en circunstancias que salía del Hotel Crillón, el destino le puso al frente a Sánchez Errázuriz; salió y atravesó la calle y Sánchez iba saliendo de la oficina con un amigo. Que corrió tras él, sacó su pistola de su cartera y le disparó a Sánchez por la espalda, no sabiendo cuántos tiros le disparó, pero sí recuerda que al dispararle o después que le hubo disparado Sánchez volvió la cara; que eso lo hizo en un momento que no recuerda y que nunca se imaginó dispararle pues esa no fue su intención, sino darle a Sánchez una lección pues como mujer no podía pegarle. Agrega, que su intención no fue de matarlo. Que ella siempre andaba con su pistola porque se pensaba suicidar; que es de su propiedad y se la regalaron en Buenos Aires a raíz de su divorcio. Que en Buenos Aires la cargó y no la había tocado hasta el día que disparó a Sánchez. Agrega que siempre llevaba en su cartera la pistola por temor de que se la quitaran. Que mucha gente había cuando disparó a Sánchez pero ella andaba sola.
Agrega, por último, que Porfirio Ramírez y Elena Caronti, sabían de sus amores con Eulogio Sánchez.

A Fojas 9 el Tribunal se constituyó en la Asistencia Pública con el fin de tomarle declaración a Eulogio Sánchez Errázuriz, quien expuso: que momentos antes de las cinco de la tarde del día veintisiete de Enero se retiraba de su oficina ubicada en Agustinas esquina de Bandera con su amigo Francisco Cuevas; que había andado como veinte metros y al llegar a Banderas oyó una especie de cohete muy fuerte y sintió algo como un latigazo, cayendo al suelo y al caer vio que una persona seguía disparando; que por estar inconsciente no supo qué persona disparó, pero que cuando iban en automóvil para la Asistencia Pública Francisco Cuevas le manifestó que creía había sido María Luisa Bombal, pero no se lo aseguró porque no la conocía bien. Dice que no se explica el motivo que haya tenido la Bombal para dispararle pues él nunca ha tenido amores con ella, pero sí hace diez años atrás tuvo amistad con ella y toda su familia; que tampoco ha habido motivo de ninguna clase para que ella tomara esa actitud. Que tampoco tiene correspondencia particular de María Luisa y si en alguna ocasión ella le hubiera escrito una carta, sería una misiva amistosa, a la que no le ha dado importancia y tampoco la ha conservado, pues le da importancia sólo a las cartas comerciales. Que si en caso hubiera tenido alguna correspondencia de María Luisa se la habría devuelto sin ningún inconveniente. Agrega que hace como ocho años que no tenía ninguna noticia directa de la Bombal y ni la había visto durante todo este tiempo. Que por sus familiares supo que se había casado en Buenos Aires y que hacen como dos años supo que había venido a Chile con un conferencista francés, pero que él no la vio ni tampoco asistió a esas conferencias. Dice además que su impresión personal es que María Luisa es de un temperamento extremadamente nervioso. Contestando a una pregunta del Tribunal, expone: que hace años, y teniendo amistad con la familia Bombal invitó a comer a María Luisa y Loreto y otros amigos y como estos no fueron comió con Loreto y María Luisa; que en el momento que estaban en la mesa María Luisa subió paso al dormitorio, tomó el revólver que estaba en un cajón guardado registrando los cajones y se dio un tiro en el hombro; que puso este hecho en conocimiento de la madre de María Luisa quien censuró el acto de María Luisa. Que desde entonces se dio cuenta del estado nervioso especialísimo de María Luisa.

A fojas 11 María Luisa Bombal Anthes, ya individualizada en autos, reitera lo expuesto en la declaración que prestó anteriormente, agregando que cuando estaba en Buenos Aires le escribió a Sánchez varias cartas las que el nunca las contestó. Que después supo por algunas personas que Sánchez mostraba sus cartas. Que esto la tenía indignada y preocupada vivamente; que ese día quiso hablarle y después escribirle pero se desistió; que salió a la calle y se encontró sorpresivamente con Sánchez y al verlo se ofuscó y sin pensarlo sacó su pistola, lo siguió y le disparó no recordando el número de tiros que disparó. Que esto lo hizo en un momento de ofuscación y no de premeditación. Agrega que no tiene correspondencia de Sánchez pues el nunca le contestó sus cartas y que saben de sus amistad con Sánchez, Pablo Neruda, Fernando Gutiérrez, el doctor Oscar Avendaño y Porfirio Ramírez.

A fojas 12 Juvenal Garrido Osses, mayor de Carabineros, expone: que ratificaba lo expuesto en el parte de Carabineros y que fue llevada María Luisa Bombal al Grupo Móvil por el carabinero que la detuvo, agregando que no pudo interrogar a la detenida porque esta se encontraba en un estado de extrema nerviosidad y contestaba palabras incoherentes; que no sabía si el estado de nerviosidad de la detenida era producto por sus mismos nervios o por efecto de algún narcótico. Que ella reconoció que la pistola era de su propiedad. Que la pistola la recojió el carabinero Arancibia quien la entregó en la oficina al Oficial de Guardia Fernando Salinas Díaz Muñoz y que él lo acompañó a la Primera Comisaría llevando en automóvil a la Bombal.

A fojas 13 corre informe del médico jefe de la Cárcel, en el que se deja constancia que María Luisa Bombal tiene un quebrantamiento en su estado general, especialmente en su sistema nervioso y se hace necesario trasladarla a algún pensionado en donde pueda recibir las atenciones que su estado requiere.

A fojas 17, declara Blanca Anthes Prenchr Wiegand, madre de María Luisa Bombal, diciendo que su hija siempre ha tenido un carácter aparentemente alegre pero en su interior melancólico y triste. Que el primer amor de su hija fue Eulogio Sánchez quien nunca correspondió al afecto tan sincero de María Luisa. Que nunca olvidó a Sánchez y que últimamente le habló que Sánchez le tenía unas cartas y que ella deseaba recuperarlas. Que el día que ocurrió el hecho almorzó con su hija notándola muy abatida y que diez para las cuatro se separó de ella porque María Luisa iba a casa de Chela Reyes; que ella antes la estuvo aconsejando y le dijo que no cometieran más escándalos, esto lo dijo refiriéndose a sus hijas, a lo que María Luisa le contestó “si yo he hecho algún escándalo lo he hecho de manera superior a mi voluntad, perdóname”. Ese día me habló de su vida desgraciada y que en cambio, Sánchez era feliz con su mujer y su situación holgada.

A fojas 33 vta, Francisco Cuevas Mackenna, expuso: que el día del suceso poco antes de las cinco de la tarde salía con Eulogio Sánchez de su oficina de calle Agustinas; que habían andado unos quince o veinte metros y oyó una voz femenina que decía Eulogio; como Eulogio Sánchez me llevaba puesta la mano en el hombro no pude volver la cabeza y en ese instante sintió unos disparos y miró hacia el otro lado y viendo a Eulogio Sánchez en el suelo observó hacia donde venían los disparos y vio a María Luisa Bombal que con la pistola en mano apuntaba a Sánchez. Que llevó a Sánchez a la Asistencia Pública, quien le preguntó quien le había disparado diciéndole que había sido María Luisa Bombal, a lo que Sánchez le respondió que le parecía extraño ya que hacía tantos años que no sabía de ella. Agrega, que el único balazo que vio fue el que le disparó cuando estaba de espalda en el suelo y le disparó en el estómago; que de las demás sintió el estampido. Que debe decir que el primer disparo que dio en la espina dorsal debe haber sido inmediatamente después que María Luisa pronunció la palabra Eulogio; que el segundo disparo debe haber sido cuando Eulogio se dio vuelta, por el fogonazo que podía observar en la cara cerca de la boca.
A fojas 86, Fernando Salinas Díaz Muñoz, expuso: que en la fecha que indica el parte de Carabineros el carabinero René Arancibia llevó al Grupo Móvil a la reo entregándole a él en sus manos la pistola; que la reo cuando llegó venía en un estado de suma nerviosidad a tal punto que hubo que colocarle inyecciones y darle calmantes. A él le manifestó que le había disparado a Sánchez por cuestiones particulares y porque él la había hecho una canallada. Que también le manifestó que después que le disparó a Sánchez ella quería matarse.

A fojas 86 v, la reo presta una nueva declaración en la que expone los puntos que la impulsaron a tomar tal determinación, diciendo además, que no siente remordimiento por lo que hizo porque tiene en su conciencia la convicción de que obró llevada por circunstancias fatales y ajenas a su libre voluntad pero hubiera deseado que aquello no hubiera ocurrido y que se alegra que Sánchez haya sanado y recuperado el uso de sus miembros. Que supo que Sánchez mostraba sus cartas y a Jorge Barceló le consta este hecho.

Cerrado el sumario, a fojas 99, se dictó la correspondiente acusación en contra de la reo, formulándosele el cargo de ser la autora del delito de homicidio frustrado en la persona de Eulogio Sánchez Errázuriz.

A fojas 100, la reo contesta la acusación y por razones que hace valer, pide se dicte sentencia absolutoria, pues está exenta de responsabilidad a causa de que obró totalmente privada de la razón. Al otrosí renuncia al probatorio.

CONSIDERANDO:

3º Que la procesada ha reconocido en sus declaraciones indagatorias de fojas 4, 11 y 86, ser la autora de los disparos que causaron a Sánchez las lesiones que se investigan, pero manifiesta que los hizo cediendo a un impulso incontenible y en circunstancias que se encontraba totalmente privada de razón, estado patológico al que habría sido arrastrada por la impresión que le produjo el desenlace de su compromiso amoroso con el ciudadano argentino Carlos Mainini, con quien iba a casarse, y que a última hora lo rompió, casándose con otra, actitud que ella achacaba a las relaciones amorosas que con anterioridad había tenido con Eulogio Sánchez Errázuriz y que estaban en conocimiento de su prometido, quien se las reprochaba frecuentemente; y que a esto se habría unido el concepto que ella se había formado de que Sánchez había arruinado su vida y llegado hasta el extremo de comentar sus amores con ella y exhibir sus cartas, cuya devolución no habría logrado obtener a pesar de las gestiones hechas con ese objeto.

5º Que acerca del estado mental de María Luisa Bombal en el momento de ejecutar el acto punible que se pesquisa se han producido diversos elementos de convicción formados por declaraciones de testigos e informes periciales que es menester examinar para formular la consiguiente conclusión.

6º Que en primer término deben considerarse las declaraciones del carabinero René Arancibia, del Mayor Juvenal Garrido y del Teniente Fernando Salinas, que constituyen preciosos elementos de información acerca del estado mental de la procesada, por cuanto directa o indirectamente intervinieron en su detención en los instantes que siguieron a la perpetración del delito, y todos ellos concuerdan en afirmar que ella se encontraba en un estado de extrema nerviosidad y hablaba en forma incoherente, sin haber podido prestar declaración acerca de los hechos de que había sido protagonista, agregando el último que era tal su estado de trastorno que pedía le facilitaran un arma para matarse.

9º Que finalmente, son elementos de convicción de importancia decisiva los informes producidos en autos por el médico de la cárcel don Flaminio Rayo Riquelme, que examinó a la autora del delito al día siguiente de su comisión; por el alienista-legista del Instituto Médico Legal don Germán Greve y por los médicos psiquiatras don Carlos Soto y don Waldo Iturra.

10º Que en su informe de fojas 13 manifiesta el primero de los nombrados que María Luisa Bombal presentaba al exámen un quebrantamiento manifiesto de su estado general, especialmente de su sistema nervioso, producto de una serie de situaciones que dado a su temperamento neuropático e histérico, hicieron crisis en forma incontenible al producirse los hechos motivo de su detención, habiendo quedado con insomnio, inapetencia, etc., y como su situación de encarcelamiento tiene una influencia funesta en su sistema nervioso predispuesto, recomienda indispensable como primera medida para su vuelta a la normalidad se le envíe a un pensionado donde pueda recibir la atención terapeútica que el caso requiere.
12º Que por último, los médicos psiquiatras don Carlos Soto y don Waldo Iturra en su informe de fojas 55, después de hacer una relación de los antecedentes hereditarios y personales de la procesada y un examen de su estado mental, resumen sus resultados expresando que la señora María Luisa Bombal es una idealista apasionada por herencia, con temperamento hiperemotivo, consecuencia de su desequilibrio neuro endocrino que revela el examen de metabolismo basal. Sus conflictos morales y sentimentales acentuaron sus características temperamentales, manteniéndola en estado permanente de ligera disolución psíquica, estado que se acentuó con su último fracaso sentimental, y que culminó en una disolución paroxística emotiva que destruyó momentáneamente su vida psíquica superior cuando apareció el señor Eulogio Sánchez. Fue tan profunda esta disolución, que no sólo inhibió las funciones superiores, dando curso a impulsiones de gran violencia, sino que aún las estructuras automáticas, sobre las cuales descansan estas impulsiones, se disolvieron, provocando la caída y enmudecimiento de que deja constancia el carabinero aprehensor. Termina formulando la conclusión precisa de que María Luisa Bombal cometió su acto delictuoso en un estado de enajenación mental momentáneo y absoluto.

13º Que fluye del análisis hecho en los considerandos precedentes acerca de los antecedentes producidos sobre el estado mental de la procesada en el momento de cometer el delito en forma que no ofrece duda alguna, la demostración de que ejecutó el hecho punible que se pesquisa en un estado de privación de sus facultades mentales, que aunque transitorio era de carácter absoluto, circunstancia que la hace irresponsable de su acción por cuanto la equipara legalmente al caso del loco o demente, a quien el art.10 Nº 1 del Código Penal declara exento de responsabilidad criminal, y es en consecuencia evidente que debe ser absuelta de la acusación.

Por estas consideraciones y de acuerdo con lo prescrito en los artículos 1º y 10 Nº1 del Código Penal; 484, 487, 500, 528 y 568 del Código de Procedimiento Penal, se declara que SE ABSUELVE A MARIA LUISA BOMBAL, ya individualizada en la parte expositiva de este fallo, de la acusación que le fue formulada a fojas 99, como autora del delito de homicidio frustrado en la persona de Eulogio Sánchez Errázuriz.

Anótese y consúltese.
Sentencia dictada por el señor Juez suplente don Roberto Sahr Thiems.





“Favorables-París-Poema” fue una revista de literatura que codirigieron los poetas Vicente Huidobro y César Vallejo, en la década de 1920, en París. De este hallazgo hemos seleccionado tres artículos del prestigioso poeta peruano, donde con una notable intuición literaria, se adelanta a la realidad de nuestros días.

Estado de la Literatura Hispanoamericana.

La juventud literaria de España y América carece en estos momentos de maestros. Ni Unamuno, el más fuerte de los viejos escritores, logra inspirar una dirección a los muchachos. Ningún joven le ama hasta erigirle en mentor. ¿Dónde se ha invocado una palabra de Unamuno? ¿Dónde está ese Estado Mayor, que vea en él al orientador? Cuando habla, se le aplaude; cuando grita o blasfema o va a la cárcel, se le aclama y se le echa flores, pero no suscita el hombre o los hombres que, bajo su contagio de iluminado, embracen todo el peso, toda la responsabilidad del porvenir. La propia admiración y entusiasmo que Unamuno despierta en la generalidad de las gentes, prueba su mediocridad. En cuanto a Ortega Gasset, creo que no me equivoco si le niego el más mínimo adarme de maestro. Ortega Gasset, cuya mentalidad mal germanizada se arrastra constantemente por terrenos de mera literatura, es apenas un elefante blanco en docencia creatriz. En América hispana la falta de maestros es mayor.
Ciertos hechos de feria y de guiñol, ocurridos últimamente entre Chocano, Lugones y Vasconcelos, demuestran palmariamente que nuestros mayores pretenden inspirarse ¡a estas horas! en remotos y fenecidos resortes de cultura. Unos, movidos por un neopuritanismo, con asomos de indudable tartufismo y otros, agitados de un niezcheismo bastardo y en bruto y no primitivo – que es otra cosa –, todos esos actores de idealismo van, cada cual por su vía, tras de métodos advenedizos, aparte de ser gastados y estériles. Además, nadie allá sabe lo que quiere, adonde va ni por donde va. Los más son unos magníficos arribistas. Los otros, unos inconscientes. En cada una de esas máscaras está pintado el egoísta, amarillo de codicia, de momia o de vesánico fanatismo.
Los demás escritores de España y América se quedan en la novela naturalista, en el estilo castizo, en el verso rubendariano y en el teatro realista. Es curioso advertir que aún dentro de estas orientaciones de cliché, ninguno de esos escritores seduce a la juventud ni le enseña un rumbo siquiera solo fuese literario.
En medio de esta falencia de comando espiritual, los nuevos escritores de lengua española no dejan mostrar su cólera contra un pasado vacío, al cual se vuelven en vano para orientarse. Tal cólera aparece en los más dotados, que casi nunca son los más espectaculares. Reniegan de sus mayores y otras veces los niegan de raíz.
De la generación que nos precede no tenemos, pues, nada que esperar. Ella es un fracaso para nosotros y para todos los tiempos. Si nuestra generación logra abrirse un camino, su obra aplastará a la anterior. Entonces, la historia de la literatura española saltará sobre los últimos treinta años, como sobre un abismo. Rubén Darío elevará su gran voz inmortal sobre la orilla opuesta y de esta otra, la juventud sabrá lo que responder.
Declaramos vacantes todos los rangos directores de España y de América. La juventud sin maestros, está sola ante un presente ruinoso y ante un futuro asaz incierto. Nuestra jornada será, por eso, difícil y heroica en sumo grado.
Que esa cólera de los mozos, manifestada de hora en hora, por los más fuertes y puros vanguardistas, se convierta cuanto antes en el primer sacudimiento creador.

(De Favorables – París – Poema ,
N° 1, julio de 1926, pág. 7 – 8).


Poesía Nueva.

Poesía nueva ha dado en llamarse a los versos cuyo léxico está formado de las palabras “cinema, motor, caballos de fuerza, avión, radio, jazz band, telegrafía sin hilos” y en general, de todas las voces de las ciencias e industrias contemporáneas, no importa que el léxico corresponda o no a una sensibilidad auténticamente nueva. Lo importante son las palabras.
Pero no hay que olvidarse que esto no es poesía nueva, ni antigua ni nada. Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna, han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad. El telégrafo sin hilos, por ejemplo, está destinado, más que hacernos decir “telégrafo sin hilos” a despertar nuevos temples nerviosos, profundas perspicacias sentimentales, ampliando videncias y comprensiones y densificando el amor: la inquietud entonces crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva. Esta es la cultura verdadera que da el progreso; este es su único sentido estético, y no el de llenarnos la boca con palabras flamantes. Muchas veces las voces nuevas pueden faltar. Muchas veces un poema no dice “cinema”, poseyendo, no obstante, la emoción cinemática, de manera oscura y tácita pero efectiva y humana. Tal es la verdadera poesía nueva.
En otras ocasiones el poeta alcanza a combinar hábilmente los nuevos materiales artísticos y logra así una imagen o un “rapport” más o menos hermoso y perfecto. En este caso, ya no se trata de una poesía nueva a base de palabras nuevas como en el caso anterior, sino de una poesía nueva a base de metáforas nuevas. Mas también en este caso hay error. En la poesía verdaderamente nueva pueden faltar imágenes o “rapports” nuevos – función esta de ingenio y no de genio –, pero el creador goza o padece allí una vida en que las nuevas relaciones y ritmos de las cosas se han hecho sangre, célula, algo, en fin, que ha sido incorporado vitalmente en la sensibilidad.
La poesía nueva a base de palabras o de metáforas nuevas, se distingue por su pedantería de novedad y, en consecuencia, por su complicación y barroquismo. La poesía nueva a base de sensibilidad nueva es, al contrario, simple y humana y a primera vista se la tomaría por antigua o no atrae la atención sobre si es o no moderna.
Es muy importante tomar nota de estas diferencias.

(De Favorables – París – Poema,
N° 1, julio de 1926, pág. 14).



Se prohíbe hablar al piloto.


Un poema es una entidad vital mucho más orgánica que un ser orgánico en la naturaleza. A un animal se le amputa un miembro y sigue viviendo; a un vegetal se le corta una rama o una sección del tallo y sigue viviendo. Si a un poema se le amputa un verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico,
MUERE

*

Señor Alfonso Reyes, Señor Ministro Plenipotenciario: tengo el gusto de afirmar a usted que, hoy y siempre, toda obra de tesis, en arte como en vida, me mortifica.

*

El artículo que sólo toca a las masas, es un artículo inferior. Si sólo toca a las élites, se acusa superior. Si toca a las masas y las élites, se acusa genial, insuperable.
Si Beethoven se queda en las aristocracias espirituales y permanece inaccesible a las masas, peor para él.

*

Hacedores de imágenes, devolved las palabras a los hombres.
Hacedores de metáforas, no olvidéis que las distancias se anuncian de tres en tres.
Fraguadores de linduras, ved cómo viene el agua por sí sola, sin necesidad de exclusas; el agua que es agua para venir y no para hacernos lindos.
Fraguadores de colmos, os conmino a presentaros de manos y una vez hecho esto, ya podéis hacer lo demás.

*

Al celestinaje del claro de luna en poesía, ha sucedido el celestinaje del cinema.

*

Existen preguntas sin respuestas, que son el espíritu de la ciencia y el sentido común hecho inquietud. Existen respuestas sin preguntas, que son el espíritu del arte y la conciencia divina de las cosas.

*

En el mundo hay actores y espectadores. Los primeros son machos; los segundos son hembras. A éstos se les llama críticos en arte o conductores de electricidad; a aquellos se les llama héroes en la sangre o manecillas en el reloj.

*

Todo lo que he dicho hasta aquí es mentira.

*

No quiero referir, describir, girar ni permanecer. Quiero coger a las aves por el segundo grado de sus temperaturas y a los hombres por la lengua dobleancho de sus nombres.


París, octubre de 1926.
(De Favorable – París – Poema,





Oaxaca en Malcolm Lowry
Por Álvaro Ruiz

Oaxaca fue para el escritor inglés Malcolm Lowry de suma importancia en términos creativos: inagotable fuente de inspiración, lugar donde los hechos vivenciados adquieren una sorprendente transformación literaria, donde los más mínimos detalles logran traspasar la nimiedad adhiriéndose a una totalidad narrativa espléndidamente lograda, como es el caso de su novela "Bajo el volcán", una de las más importantes del siglo veinte.

México es descrito tan certeramente que pareciera que el autor hubiese vivido aquí mucho más tiempo que el que realmente permaneció. Al inicio de la novela describe su geografía y de manera especial a la ciudad de Cuernavaca, punto de partida en las experiencias del cónsul, protagonista central en "Bajo el volcán":

"Dos cadenas montañosas atraviesan la República, aproximadamente de norte a sur, formando entre sí valles y planicies. Ante uno de esos valles, dominado por dos volcanes, se extiende a dos mil metros sobre el nivel del mar, la ciudad de Quauhnáhuac. Queda situada bastante al sur del Trópico de Cáncer, para ser exactos en el paralelo diecinueve (...) Los muros de la ciudad, construida en una colina, son altos; las calles y veredas, tortuosas y accidentadas; los caminos sinuosos. Una carretera amplia y hermosa, de estilo norteamericano, entra por el norte y se pierde en estrechas callejuelas para convertirse, al salir, en un sendero de cabras. Quauhnáhuac tiene dieciocho iglesias y cincuenta y siete cantinas".

Fue la definitiva separación de su esposa Jan lo que trajo a Malcolm Lowry a Oaxaca. De hecho, Jan Gabriel, una actriz norteamericana a quien conoció en Granada, al sur de España, en 1933, a través del escritor Conrad Aiken, lo abandona después de un frustrado intento de reconciliación. A comienzos de 1934 habían contraído matrimonio en París, permaneciendo juntos durante seis meses. Al no prosperar la relación, la señora Lowry optó por regresar a los Estados Unidos y él, en consecuencia, se marchó a Londres, donde permaneció por escasos tres meses. En octubre del mismo año decide atravesar el Atlántico para ir a Nueva York en busca de su mujer. He aquí el inicio de su posterior residencia en México.

Después de una prolongada estadía en la ciudad de Nueva York, (donde en junio de 1935, por problemas de alcoholismo, es internado en el ala de psiquiatría del Bellevue Hospital y donde como fruto de esta experiencia, escribe la primera versión de "Lunar Caustic") saturado, decide mudarse de ciudad.

A pesar de las continuas borracheras de Lowry y de las infidelidades de Jan el matrimonio volvió a reunirse y juntos viajaron a Los Angeles donde el escritor trabajó en guiones de cine. Con la esperanza de que un viaje les ayudaría a consolidar el matrimonio partieron a San Diego para abordar el carguero "S.S. Pennsylvania" que los llevaría a México. Desembarcaron en Acapulco el día 2 de noviembre de 1936, día de fiesta de los difuntos y se establecieron en la ciudad de Cuernavaca, en el estado de Morelos, en una casa ubicada en la calle Humboldt Nº 24, a un costado de la barranca, latamente descrita como el infierno en la novela "Bajo el volcán". El mismo día en que es abandonado por Jan, Lowry viajó a Oaxaca, "para ahogar su dolor en el mejor mezcal de México".

En Etla, pueblo cercano a Oaxaca, vio a unos diablos danzando en el lodo mientras las montañas se volvían purpúreas, en el "cruel país del cactus". A mediados de diciembre de 1937 estaba hospedado en el Hotel Francia, el mismo que años antes ocupó D.H. Lawrence. Tras una serie de malentendidos, debido a su estado de intemperancia y al desconocimiento del español, es encarcelado por motivos políticos (otras versiones sostienen que por no tener pasaporte; según el propio Lowry en carta dirigida a su padre, por manifestar públicamente sus opiniones liberales) permaneciendo la navidad de 1937 en la prisión de Oaxaca. De esta época, que se refleja nítidamente en "Bajo el volcán", quedan algunas cartas, donde quizás en parte fruto de la paranoia, afirma que es continuamente perseguido por misteriosos hombres de gafas oscuras. Esta experiencia dejó huellas indelebles, como lo evidencia el poema que escribió con motivo de sus días de reclusión:

"Conocí una ciudad de noche aterradora
El niño alcohólico temblando en la mazmorra
Consolado por el asesino, la compasión aquí también existe
Los ruidos de la noche clamando, pidiendo ayuda,
Desde la ciudad y desde el jardín que expulsa a quien destruye."

En Oaxaca trabó amistad con Juan Fernando Márquez, personificación del doctor Vigil y de Juan Cerrillo en "Bajo el volcán". La cantina "El Bosque" fue el modelo original del "Farolito", en recuerdo de las horas felices que había pasado bebiendo con Fernando, un zapoteco que trabajaba como mensajero del Banco Nacional de Crédito Ejidal, establecido para ayudar a los agricultores pobres, con el cual solía cabalgar hacia distintos puntos del estado, acompañándolo en su misión de entregas de dinero.

La rutina de Lowry en Oaxaca giraba en torno al mezcal. Con Fernando Márquez, que se refería a Lowry como "el fabricante de tragedias", muchas veces al amanecer se encaminaban al templo de la Virgen de la Soledad, patrona de Oaxaca, donde fervientemente rezaban a la madre "de los que no tienen a nadie con ellos", a "la virgen de los desamparados", rogándole para que hiciera real el mundo imaginario. De igual modo el cónsul en "Bajo el volcán" le reza a la Virgen de la Soledad, pidiéndole liberarlo de la tiranía del yo:

"He caído muy bajo. Déjame caer más bajo aún, para que pueda conocer la verdad. Déjame sufrir verdaderamente. Devuélveme mi pureza, el conocimiento de los misterios, que he traicionado y perdido".

En el capítulo 10, sobre la guerra civil española, el cónsul, durante una discusión política, se burla de los argumentos ideológicos de Hugh y defiende el determinismo histórico que Tolstoy expone en "La guerra y la paz". Hugh, un marxista, cree en la acción y la responsabilidad, y no puede aceptar que los seres humanos sean víctimas del destino". La confrontación ideológica se transforma en una confrontación personal y la discusión acaba con el capítulo, cuando Geoffrey, el cónsul, rechazando cualquier tipo de "interferencia" elige "el infierno" y toma el camino hacia la cantina "El Farolito", que significa para él la destrucción y la muerte. El capítulo se cierra con la percepción de los volcanes por el cónsul, precipitándose el uno contra el otro, una imagen definida como "el símbolo de la guerra que se avecina".

Lowry, en este capítulo, reproduce una discusión real, según afirma su amigo de juventud y maestro Conrad Aiken, quien textualmente sostiene: "Y podría añadir, para aquellos que estén interesados en el tema, que toda la discusión entre el cónsul y el otro, sobre marxismo, en "Bajo el volcán", es una reproducción, palabra por palabra, de una discusión entre Malcolm y yo. Lo que importa destacar aquí es que el personaje de Hugh se basa en el joven Lowry de los años treinta".

En noviembre de 1945 vuelve a México con su segunda esposa (Margarie Bonner) para reconocer el escenario de la novela. Visita Cuernavaca y viaja a Oaxaca en busca de Juan Fernando Márquez para descubrir que, como el cónsul, fue asesinado en una riña de cantina. Este hecho será el tema de una nueva novela: "Oscuro como la tumba donde yace mi amigo", publicada póstumamente por su esposa. Malcolm Lowry imprime en su obra, a través de los distintos personajes, la experiencia de su propia existencia. "Bajo el volcán" trata de las formas en que la culpa, el "peso del pasado", agobia al espíritu humano. En la extensa carta que escribió a su editor en Inglaterra, Jonathan Cape (publicada en 1971 por Tusquets Editores bajo el título de "El volcán, el mezcal, los comisarios") donde explica y apasionadamente defiende cada capítulo de su novela, afirma que los personajes están concebidos como aspectos del mismo hombre. También manifiesta que el proyecto original del libro fue constituir una especie de infierno, como un purgatorio y un paraíso a seguir: "el protagonista trágico de cada una de esas partes, como Chichikov en "Las Almas Muertas" (Gogol) iría mejorando paulatinamente en medio del camino de la vida".

En abril de 1946, después de casi diez años de escritura y reescritura "Bajo el volcán" es aceptado simultáneamente por los editores Reynal and Hitchok en Nueva York y Jonathan Cape en Inglaterra. Tiempo después, tras la publicación y posterior éxito de la novela, Lowry escribió el siguiente poema:

El éxito es como un terrible desastre
Peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo
Cuando las vigas caen cada vez más de prisa
Mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.

La fama como un borracho consume la casa del alma
Revelando que sólo has trabajado para eso.
¡Ah!, si yo hubiese sufrido su traidor beso
Y hubiese permanecido en la oscuridad para siempre, hundido y fracasado.

Y para la lápida de su tumba compuso este epitafio:

Malcolm Lowry/ Último deshecho del Bowery/ Su prosa era florida/ Y a menudo incandescente/ Vivió, de noche, y bebió de día/ Y murió tocando el ukelele.

Bowery: barrio bajo, donde abundan los alcohólicos, en Nueva York.
Ukelele: instrumento musical de cuatro cuerdas pulsadas, parecido a una guitarra pero de menor tamaño, originario de Indonesia.


Mitología


Orfeo, el poeta y músico tracio que descendió a los infiernos en busca de su amor desaparecido y sólo halló el inconsolable dolor de perderla para siempre. Fundador del orfismo, una doctrina mística que se propagó por todo el mundo helénico y que se caracterizaba por un riguroso ascetismo que, entre otras cosas, exigía llevar vestiduras de lino y prohibía el consumo de la carne y el huevo. El hombre órfico no es un testigo lejano de los dioses, sino que, con un ardiente fervor, recibe a la divinidad, se funde en ella de una manera en la que los factores sexuales y orgiásticos representan un papel importante.


El mito de Orfeo es uno de los más antiguo, bellos y profundos de la antigua Grecia. Orfeo ha ejercido una atracción más universal que la mayoría de las grandes figuras legendarias. El tiempo en que vivió Orfeo se sitúa en la llamada época heroica, varias generaciones antes de Homero, de quien algunos consideraban el antepasado. Orfeo era hijo de una Musa, seguramente Calíope, y de Eagro, un dios río de Tracia. Acerca de su lugar de nacimiento no se conoce ningún relato, excepto una alusión que se halla al final de las Argonaúticas órficas referente a la unión de la madre de Orfeo con Eagro en una caverna de Tracia: “De allí me apresuré a regresar a la Tracia nevada, al país de Libetra, mi propio lugar de nacimiento, y entré en la célebre caverna donde mi madre me concibió en el lecho de Eagro de gran corazón”.
Orfeo era el cantor o poeta por excelencia. Parece que este nombre provenía de la palabra fenicia compuesta de aur (luz) y de rofae (curación). Así, Orfeo era aquel que curaba por la luz. Se le atribuye el aumento de siete a nueve de las cuerdas de la lira, porque nueve era el número de las Musas. Cantaba Orfeo de una manera tan maravillosa que las fieras lo seguían, los árboles se inclinaban y los hombres de corazón más duro se emocionaban.
Orfeo tomó parte en la expedición de los argonautas, pero como era de constitución débil no remaba. El escoliasta de Apolonio de Rodas se preguntaba por qué un ser tan canijo se embarcó en el Argos, o por qué fue aceptado por Jasón. La explicación es sencilla: porque Quirón había profetizado que si “llevaban a Orfeo podrían escapar de las sirenas”. Así, Orfeo toma su lugar entre los héroes de la acción gracias al poder mágico de sus cantos. El papel de Orfeo era en realidad el de “celeustes”, es decir, de cantor que marcaba el ritmo de los remeros, pero su palabra y su música tenían, como hemos visto, un poder mayor: calmaba la furia de los hombres y de los elementos. En verdad, Orfeo, si bien no era caudillo de la expedición argonaútica, era sí el guía profundo e imprescindible sin el cual los argonautas hubieran perecido sin conquistar el vellocino de oro. Es él, Orfeo, quien hace que el sueño descienda a los ojos del dragón que guarda el vellocino; es él quien inicia a los argonautas en los misterios de Samotracia, quien somete a ritos purificadores a Maleo, para liberar al héroe de la maldición del rey de Cólquida, quien, cuando Jasón consagró al Argos en Corinto compuso el himno sagrado, himno cuyo tema era el origen de todas las cosas, el nacimiento del mundo y de los dioses.
Uno de los aspectos más interesantes del mito de Orfeo es su descenso al Hades, cuyos secretos poseía, para salvar a su amada Eurídice. ¿Era Orfeo, en sus orígenes, un espíritu de las regiones subterráneas que, más tarde, fue relacionado con una historia de amor, o bien fue un discípulo o imitador de Apolo que se casó con una ninfa para poder efectuar un descenso a regiones desconocidas? El hecho de que Orfeo fuese el fundador de una religión que concedía gran importancia a la vida póstuma y que convirtiera un asunto personal en una razón para penetrar los misterios del reino de los muertos y adquirir así un poder particular como consejero y mediador, proporciona una base, según Guthrie, para atribuir toda la historia de este viaje subterráneo a un personaje que había sido en su origen un seguidor de Apolo y que luego fue adoptado como fundador por sectas místicas. De ser esto así, Orfeo hubiera compartido los poderes dobles de Apolo y Dionisos.
La figura de Eurídice parece ser una incorporación tardía al mito de Orfeo. En las pinturas de Delfos está omitida porque seguramente no había sido aún inventada. El famoso relieve de Orfeo y Eurídice pertenece a principios del siglo IV. Eurípides, en el siglo V, y Platón en el IV, hablan del descenso de Orfeo a los infiernos en busca de su esposa, pero no mencionan el nombre de Eurídice. Fueron los poetas latinos Virgilio y Ovidio los que elaboraron el tema de Eurídice en un relato completo y detallado. La esposa de Orfeo fue seguramente una ninfa de Tracia, cuyo amor ganó mediante la música. Eurídice murió de la mordedura de una serpiente, pocos días después de su matrimonio, huyendo de Aristeo, quien le importunaba con su amor, según la versión de Virgilio. Orfeo, después de haber llorado mucho la pérdida de Eurídice y de haber tratado en vano de consolarse con la lira, decide bajar al reino de las sombras, donde empieza a tocar, y las sombras se agrupan en torno a él como pájaros que, a la caída de la tarde o huyendo de una tormenta, se precipitan hacia un árbol cubierto de hojas. Las Euménides y el mismo Cerbero se amansan y la rueda de Ixión se detiene. Orfeo, en el texto de Ovidio, termina su canto diciendo que no le hicieron caso los dioses de la luz, y promete a los de las sombras que si puede resucitar a Eurídice, cuando ella y él terminen su existencia terrestre, regresarán para siempre “al país de las sombras y la infelicidad”.
Orfeo obtiene de Hades la gracia de llevarse a Eurídice, pero con la condición de no volver la cabeza para mirarla hasta que ambos hayan salido del reino de las sombras. “Delante el esposo, detrás la mujer, marchan por un sendero empinado, entre paisajes yertos que conducen al mundo. Les rodean el silencio, la penumbra y el terror. De pronto, sin acordarse de la condición, con ansia de preguntarle si se cansa, Orfeo vuelve sus ojos hacia ella… Eurídice desaparece al instante. Él quiere abrazarla, y sólo abraza como un ligero humo. Eurídice no se queja. Sabe que el amor ha movido a su esposo. Y ya lejos le envía el último adiós. Orfeo se quedó simbólicamente petrificado, como realmente lo fueron Olen y Letea. Vanamente intentó volver al infierno. Durante siete días y siete noches estuvo en la ribera del río infernal sin otra compañía que su dolor, pero el inflexible Caronte se negó a pasarle en su barca. Desengañado al fin, se retiró al monte Ródope, y allí, durante tres años, no quiso unirse a mujer alguna y eso que su historia conmovió tanto a las ninfas, que muchas de ellas se le ofrecieron…”
En la montaña de su retiro, Orfeo trata de consolarse con el canto y la música. Si bien su dolor no se aplaca, sus poderes mágicos no dejan de obrar prodigios en el mundo exterior. Los árboles, sensibles al son y al acento, empiezan a conmoverse con suntuosidad de frondas. Los laureles. Los fresnos. Los cipreses. Los olmos. Las encinas. Los sauces. Las palomas dan mejores coronas para los triunfadores. Los madroños tienen más rojos sus frutos. Y el pino reverdece. Pero las ménades tracias no se ablandaron, ni pudo Orfeo evitar la calumnia de que era un homosexual, como registra un poeta alejandrino, Fanocles, e insinúa Ovidio. Las mujeres tracias lo atacaron por todos lados con lanzas, piedras, ramas e instrumentos de labranza. Finalmente, le mataron. “Su alma, ¡gran dios!, salió por aquella misma boca que tantas veces cantó a los animales -nos dice Ovidio- y a las rocas. Los pájaros, las bestias salvajes y las mismas rocas derramaron torrentes de lágrimas al rendir su último suspiro. Los miembros de Orfeo se veían esparcidos por todas partes. Su cabeza y su lira cayeron al Hebro, y por un milagro divino esa lira y su lengua sin vida dejaban sentir sones lúgubres y plañideros… El alma de Orfeo descendió a los Infiernos y, recorriendo los caminos que ya había visto otras veces, encontró a su amada Eurídice. Desde este momento quedan inseparables: mirándola siempre sin el temor de perderla jamás”.
Según la versión de Esquilo, que es la más antigua, Orfeo era un adorador de Apolo, el dios-sol, y tenía la costumbre de subir al monte Pangeo para saludar la aparición del astro del día, lo que suscitó la cólera de Dionisos, quien a la sazón se encontraba en Tracia propagando su propia religión. Fue Dionisos quien envió contra Orfeo a sus salvajes seguidoras, las ménades o bacantes, las mismas que solían despedazar animales durante sus orgías y que igualmente descuartizaron a Penteo.
Virgilio recoge la leyenda de la cabeza flotante de Orfeo, después de haber sido descuartizado por las mujeres tracias y esparcidos sus miembros por el campo “…y aún cuando ya el Hebro arrastraba entre sus ondas la cabeza arrancada del alabastrino cuello, todavía su voz, todavía su helada lengua iba clamando con desfallecido aliento: ¡Oh Eurídice, oh mísera Eurídice!, y el eco, a lo largo de todo el río, repetía: ¡Eurídice! ¡Eurídice!”.
La cabeza y la lira de Orfeo llegaron flotando hasta la isla de Lesbos, donde la cabeza fue enterrada. Luciano afirma que el templo de Dionisos que se encontraba en la isla había sido edificado en el lugar donde había sido enterrada la cabeza del cantor. La lira, asegura la tradición, había sido colocada en el templo de Apolo, donde se conservó durante mucho tiempo. Filóstrato asegura que la cabeza de Orfeo era famosa por sus oráculos, pero que éstos fueron suprimidos por el mismo Apolo, quien un día se inclinó sobre la cabeza y le dijo: “Cesa de mezclarte en mis asuntos; bastante he soportado ya tu canto”.
Por otra parte, Pausanias dice que la tumba de Orfeo se encontraba cerca del pueblo de Libetra, en el Olimpo. Un oráculo de Dionisos había advertido a los habitantes de Libetra que, si permitían que los huesos de Orfeo viesen la luz del sol, el pueblo sería destruido. Ocurrió que un día, por causas que se ignoran, la tumba fue rota y saqueada, y entonces uno de los torrentes del Olimpo se desbordó y destruyó el pueblo. Más tarde, los habitantes de un pueblo vecino, Dion, reunieron los huesos de Orfeo y les dieron nueva sepultura. En tiempo de Pausanias dicha tumba se veía aún: “Si se abandona Dion -nos dice el historiador- por el camino que va hacia la montaña, a una distancia de veinte estadios se ve, a la derecha, una columna que sostiene una urna. Según la historia local, esta urna contiene los restos de Orfeo”.
Durante mil años el nombre de Orfeo estuvo dotado de virtudes mágicas. Las enseñanzas órficas eran una religión de los misterios que modificaba la de Dionisos. Se consideraba a Orfeo como el inventor de la escritura al mismo tiempo que se le atribuía una reputación única como poeta. Platón, en su Protágoras, destaca la trascendencia filosófica de Orfeo: “Sostengo que el arte de los sofistas es muy antiguo; pero los que lo han profesado desde los primeros tiempos, para ocultar lo que tiene de sospechoso han tratado de cubrirlo, unos con el velo de la poesía, como Homero, Hesíodo y Simónides, otros con el velo de las purificaciones y de las profecías, como Orfeo y Museo”.
Orfeo no fue nunca, o muy raras veces, adorado como un dios: se le consideraba como un profeta o un gran sacerdote, y su influencia se ejerció a favor de la civilización y de las artes de la paz. El carácter de Orfeo carecía completamente de rasgos pugnaces; su cualidad dominante era la dulzura; su poder estaba al servicio de la pacificación: hombres y animales se sentaban en torno al músico para escuchar sus cantos. Aunque se rastrea perfectamente un antagonismo entre Orfeo y Apolo, también se evidencian características comunes. En una estatua romana hallada en el Esquilino se representa a Orfeo bajo los rasgos de Apolo: un joven desnudo coronado de laurel y pulsando la lira. Esta estatua hubiera podido perfectamente tomarse por la de Apolo si no estuviese rodeada de animales seducidos por la música de Orfeo. Existe la teoría de que Orfeo fue un héroe tracio que estuvo íntimamente asociado al culto de Apolo y que a causa de esto, en su juventud, entró en conflicto con el culto de Dionisos, que era esencialmente distinto del suyo. Orfeo representaba la paz y la serenidad, era un artista de los mágicos poderes y sus cantos tenían algo de divino. En el siglo VI antes de nuestra era algunas sectas de tendencia mística lo adoptaron como fundador y profeta, y no vacilaron en componer poemas religiosos bajo su nombre, poemas en los que se rastrean influencias dionisiacas. Si Apolo y Dionisos se influyeron mutuamente, Orfeo recibió influencias de ambos. La vena mística de Orfeo provendría de ciertos aspectos de una religión dionisiaca purificada.


Extraído de Diccionario de Mitología. Agustí Bartra.
Grijalbo/referencia. Barcelona, España.1982.



PARA EL ANECDOTARIO DE RUBÉN DARÍO

Víctor Rojas Farías*

Era tan joven: había llegado porque quería ser literato y sintió que tenía que venir a la capital de América. Chile. Acá pronto conoció amigos de la bohemia, y era frecuente verlo dando tumbos por las calles. Se llamaba Félix García Sarmiento. Pobre de solemnidad, trabajador de la aduana, y más encima novelista: se sabía que estaba escribiendo una novela a cuatro manos, “Emelina”. Aunque él declaraba que era un poeta, nadie le conocía versos. Sin embargo pronto empezó a colaborar en un diario, se hizo amigo del hijo del Presidente, y – pese a que siguió siendo pobre – se le reconocía como un verdadero intelectual… hasta las señoras lo hubieran invitado a los salones sino fuera porque se sabía que el joven no podía parar de beber. Publicada su novela, sin pena ni gloria, se dedicó a los versos: y en las mesas de los restaurantes nocturnos muy pocos podían admirarlo: sus poesías eran muy raras, muy llenas sonidos, no gustaban. Para colmo se había cambiado el nombre, y eso caía mal: se firmaba Rubén Darío. Protagonizó innumerables anécdotas, pero como cualquiera: el poeta admirado en esos tiempos como el gran bohemio era Pedro Antonio González…Aunque el joven Rubén Darío –en 1888– publicó un libro, editado en Valparaíso, que atravesó como un cañonazo la literatura en español: “Azul”.
Y recién entonces empezarían a narrarse sus hechos en las noches de bohemia, y sería motivo de orgullo para los bares decir que en tal mesa se sentaba don Rubén, o que en tal suelo se quedó dormido Rubencito… o que yo le presté plata, o le convidé un tragullo. Se sabía que, cierta vez, un director del diario en que colaboraba lo invitó a tomar un café. Ya sentados le preguntó el por qué de su aire triste. Y Rubén le confesó que faltaban tres días para que se venciera el plazo del concurso sobre las glorias navales de Chile. Agregó que él admiraba profundamente la gesta de Prat, y podía versificarla mejor que nadie. Pero además de eso quería hacer una obra de arte… y no había tenido dinero para comprar “inspiración”. El jefe entendió: pidió un vaso de whisky, y le adelantó una suma para más. Y en tres días, el muchacho escribió un poema magistral que ganó el concurso, y hoy – mas de cien años después – ocupa una pared entera del museo naval.
Pese a que era el centro de varios grupos de poetas a los que encantaba con su sabiduría, Félix se sabía solo: no solo estéticamente (porque su manera de entender el idioma provocaba disputas y definitivamente no era un poeta considerado “en el medio” establecido) sino solo físicamente. No podía entrar a los grandes salones y su ropa gastada y conversación monotemática no le permitían “entablar relaciones” con las bellas de sus poemas.
Una vez conoció a un solitario de verdad y se conmocionó. Solía verse paseando junto al muelle o sentado ante una botella a un joven con sombrero de ala ancha, traje arrugado y capa negra. Siempre ajeno, sucio, con un libraco rojo en las manos y su aire triste. ¿Un loco? Rubén Darío preguntó por el extraño, y le contaron la viejísima historia: era hijo de una familia aristócrata, se enamoró de una mujer mayor que lo hizo gastar y escandalizar, hasta que lo expulsaron de su trabajo, y su propia familia lo repudió y lo desheredó. Sin dinero, ella lo dejó sólo con el alcohol. Darío recordó de pronto su propia historia de pobreza y frustración: Se puso triste; bebió, bebió más, tomó una servilleta y escribió de corrido un poema que se adelantó en varios años al bolero y al tango. “Cuando la vio pasar el pobre mozo/ y oyó que le dijeron “es tu amada”/ lanzó una carcajada/ pidió una copa y se bajó el embozo/ . Y habló luego/ del amor, del placer y su destino./ Y al aplaudirle la embriagada tropa/ se le rodó una lágrima de fuego/ que fue a caer al vaso cristalino/ después tomó su copa/ y se bebió la lagrima y el vino./
Con poemas como éste, el joven noctámbulo había logrado ya la atención de algunos literatos, y al poco tiempo sólo algunos se extrañaron cuando su libro “Azul” (publicado en Valparaíso) atravesó como un cañonazo la poesía en español.
El coleccionista Waldo Ross contó feliz – muchas décadas después – que le habían vendido un gran tesoro: la servilleta con el poema de Rubén Darío “Cuando la vio pasar el pobre mozo”. El ministro de salud, el doctor Valenzuela, angustiado, le pidió una cita: él también había comprado una servilleta con el poema de Rubén Darío.
Eran los amigos del poeta Zoilo Escobar, que en una noche de juerga, habían empezado una pequeña empresa. Manchaban con vino varias servilletas y escribían arriba el mismo poema; después las envejecían dejándolas al sol. Finalmente los vendían contando una historia: la muerte de un viejito “de esa época” que les había dejado el poema que un amigo de juventud le escribió una noche. Las servilletas con poemas se vendieron como pan caliente: todavía hoy deben quedar circulando algunas docenas.
Porque la anécdota de la servilleta, y del joven fracasado, todavía se recuerda. No es la única que relaciona a Rubén Darío con bares y bohemia. Cuando la fama lo hizo semejar un meteorito que viajaba por el mundo rodeado de seguidores y detractores, aún quienes lo habían visto en el barrio Puerto seguían recordándolo. Hacia 1930 murió – al costado de la iglesia Matriz – una anciana que nunca fue santa, quien había bailado con sus pies desnudos por los bares, con el nombre de “Divino Tesoro”, y juraba que había sido amada por el joven Félix, quien nunca pudo pagarle sus servicios… más que con palabras. Pero le dejó algunos recuerdos: la novela “Emelina”, autografiada, y manuscritos de las “Acuarelas Porteñas”… El rumor se esparció como pólvora: y ahí fue donde los poetas aprovecharon de establecer una instancia de justicia divina y falsificar servilletas: porque es justo que un poeta humilde ayude a otros poetas humildes…


* Poeta, cronista y ensayista. Magíster en Literatura por la Universidad de Valparaíso. La presente crónica fue recogida del libro “Escenas de la vida bohemia”. Edición del Gobierno Regional de Valparaíso, 2002.


POESÍA CHILENA CONTEMPORÁNEA


Jaime Retamales.
Nació en Santiago de Chile, en 1958.
Ha publicado:

DOMINEY EN LA VIA CROTONA
Pentagrama Ediciones. Stgo, 1994.
DINASTIA CIRCENSE
Ediciones Trombo Azul y Red Internacional del Libro. Stgo, 1998.
DESERTOR
Ediciones LAR. Literatura Americana Reunida. Concepción, 2003.
LONG STREET
Lom Ediciones. Stgo, 2003.

El poema que publicamos es inédito.



Las personas dueñas de sí mismas

Las personas dueñas de sí mismas son todas poetas
aunque no escriban un puto verso

se mueven entre distintas historias
sin disimular su interés o tedio, en el arte de perder:
ni árbol caído
ni sauce frondoso

un tiempo y el sueño de ese tiempo
visto o entrevisto como maravilla o no
igual debe morir, y es residuo un poema si lees

las personas dueñas de sí mismas son todas poetas
aunque no escriban un puto verso

se desarman, armándose, cuando es necesario
arrojando sus vidas a la vida:
imperfectas, amables e innecesarias

Jesús Sepúlveda nació en Santiago en 1967. Autor de Lugar de origen (1987), Reinos del príncipe caído (1991), Hotel Marconi (1998), Correo negro (2001), El jardín de las peculiaridades (2002) y Escrivania (2003), de donde fue recogido el poema que publicamos.




SUEÑO
Munch


Salvador Dalí y García Lorca se reconocen en un parque
Uno tiene cuatro el otro cinco
uno es rubio el otro rígido

Lorca acaba de enemistarse con Soupault:
es demasiado brusco -dijo-
Cada uno se complace con el nombre del otro

Yo abro las puertas de mi casa vestido de franciscano
La lluvia amenaza destruir las canaletas
y la conexión al Internet

En el patio hay una silla
Sopla el viento frío de la muerte
Grito


Lorenzo Peirano. Santiago, 1962. Ha publicado los libros de poesía:
“Respirando Callejones” (1990) y “El Solitario de mis Naipes” (1995).
Ha colaborado en revistas y periódicos. Actualmente reside en Machalí.


La manda


El largo de su cabello gris,
la barba crecida. Este hombre
se arrastra a voluntad,
entre dolores, entre cuerpo
y alma. Se arrastra a voluntad.

Expulsó de su boca
el trozo de corazón asesinado.
Ya olvidó la noche dionisíaca,
el mal de ojo. Lejos se encuentra
el manto de la luna.

Entre los arbustos
yacen otros días. Este hombre
se arrastra a voluntad. No sé
su nombre. Y nadie tiene
la respuesta

No puedo hablarle. Deja
un rastro allá en las hojas,
en las piedras de la tierra…







LA PATRIA PERDIDA DE TRISTÁN ALTAGRACIA

Lector incansable de su época, cuyos medios y posibilidades excedían su propia realidad, a partir de fines de los ochenta llegó a convertirse en un verdadero personaje literario que buscaba sobrevivir, forzadamente, en una sociedad que, todos sabemos, no concibe al escritor como un productor de un bien o servicio necesario. Era entonces, por opción y necesidad, el poeta de las calles de La Serena, un sobreviviente extemporáneo del romanticismo, que en su privacidad sólo demostró interés por la literatura, la poesía y sus vínculos con el mundo exterior.
Poseedor de una obra dispar, en sus textos converge el imaginario rural y el imaginario urbano, las raíces y el poder mediático de las modas. Y en esta antítesis, su visión del mundo urbano se presenta como un estadio corrupto en oposición al mundo rural que es “puro”, lugar de origen y retorno. Por esto uno de los motivos de mayor significación y permanencia, que podemos captar y vigilar en su obra, es su Patria perdida: un compuesto imaginativo de la época conformado por la gran Historia o cultura, y las vicisitudes de una áspera realidad personal, mezcladas en el sueño, en la creencia y en el delirio de una documentada, emotiva, y entusiasta voz cantante.
Jaime Retamales


DOCUMENTAL DE OBJETOS PERSONALES ENTERRADOS EN EL SEPULCRO DE UNA FOTOGRAFÍA


Es mi patria perdida:
El Alba de Los Mantos de Punitaqui
(punto alto antes de llegar a la mina de oro).
Los hechos fueron éstos:
veo caras de gente contenta, horrenda, desesperada.
Son imágenes dormidas en cualquier forma.
Rechinan barrenos en el corazón de la tierra
y una hilera de lámparas de carburo es entonces la Luz que brilla
en las Tinieblas.
Si no hubiera tenido esos lugares por míos,
leídos fuera de plazo y hecho añicos el poema hubiese dicho:
bien hasta aquí no más hemos llegado.
Pero aún no han sido devueltas a la mano que escribe
las llaves para entrar en el sueño del pueblo.
Por eso en cierto modo el libro no es un libro,
tampoco basta ver visiones.
El poeta tiene que ser capaz de decir lo que ha visto.
Niños criados a puro cocho, corren por la borra a pata pelada.
Obreros polvorientos y demacrados salen de la mina.
Los esperan viandas flacas
bajo un cielo contenido en los frascos de la muerte
mujeres descoloridas y mustias (se parecen a nuestras madres)
¡Cómo poder retener todo lo que se ha visto!
Es preciso ser prudente. En la provincia se habla mucho.
Mi sueño actual es escribir para la antigüedad.
No para cuando era joven el mundo
(y que aún en parte se conserva de esa manera)
sino escribir para la antigüedad del presente,
para la antigüedad del mañana.
Sólo que es difícil inventar algo diferente a esas montañas
donde viviera y fuera concebido
el sueño de algo parecido a no tener que matarnos hasta el fin del mundo.
Por eso siempre vuelvo a vivir a la sombra de seres luminosos
poetas asueñados por el paso del tiempo.
Mientras escucho el aguacero que borra la escritura de las piedras
lo que importa es estar vivo dirás y lo sabemos
De ahí que otra vez bajamos con mi padre a Punitaqui
en una carretela cargada con carbón de espino.
Contento de sí mismo él canta: “Loca por la que yo estoy loco”
“Contigo en la distancia”- “Que me quemen tus ojos”.
Miro hacia atrás el Alba, donde el cielo ha estado siempre escrito
diciéndonos: desde el Alto de la Estrella
yo quisiera llorar como tu lloras!.
Pero siempre es el Alba
tras la búsqueda del Norte magnético
La luna sigue llena de hirviente plata.
Les confieso: después de años y años
sigo haciendo palotes en un cuaderno.
Porque si la mano es otro de los animales del hombre
mi papel es no dejar de escribir hasta que muera.
























CURRICULUM VITAE

En el Alba de los Mantos de Punitaqui
nacido
y en la ciudad de La Serena viviente
a los cincuenta y tantos años de mi edad
declaro:
no tener domicilio conocido y haber traspapelado y perdido
mi escasa documentación:
llámese carnet de identidad, cierta libreta de matrimonio,
certificados escolares, de vacuna, etc, etc.
En lo personal me irrita ser rechazado en todos los trabajos
sólo por expresar el fastidio
que me provoca la falsa cordura de los funcionarios
quienes hacen nido en todas partes de este país.
El lugar donde escribo está siempre saturado de café,
de nicotina, de cansancio y de sueño.
La ropa americana con que me visto
se me pega encima como una culpa,
porque hace dos o tres días que no me desvisto.
Tengo la barba crecida, las manos sucias.
Todo me duele:
la cabeza, el estómago, el corazón, la boca.
El pelo despeinado me baja hasta la nariz.
En materia de iniciativa:
nunca me arrepiento de haber hecho mañana
lo que pude hacer hoy.
Lo poco que tengo lo he logrado escribiendo cosas disparatadas
(tan disparatadas que hasta resultan verdaderas).
Como de costumbre escribo en los sitios más impensados.
No me siento artista ni creador.
A mis poemas los he encontrado en la calle.
Yo sólo les he dado una voz.
He conversado con ellos, los he tomado del brazo
Y los he hecho andar a lo largo del alfabeto.
No sé que suerte tiene un libro, ni me importa cual sea.
De entre los doce lectores verdaderos que todavía tengo,
sé que algunos dicen a mis espaldas:
“cuanto más viejo se vuelve, más se vuelve inconsciente”.
Lo que naturalmente no es cierto,
porque yo siempre he sido inconsciente.
Ellos comentan: “las relaciones con el viejo no han sido siempre
fáciles. Sobre todo la de los poetas jóvenes que lo hemos negado,
detestado, declarado muerto,
y quienes paradojalmente, tarde o temprano,
regresamos a él. Porque sigue ahí, parado en la puerta de la Poesía,
con su terca vitalidad”.
Claro, debo confesar que a veces me entristezco
leyendo las cosas que he escrito.
Leo para mí diciéndome: sea lo que Dios quiera.
Estoy seguro que Él las entiende.
Lo garantizo y lo firmo porque Él no es funcionario.
Sé también que en este gran río de la vida yo estoy
a lo Whitman como dice Zurita,
porque sé que en este lado no oficial del gran río se está mejor.
Finalmente, porque no tengo nada
escribo este currículum con el que no llegaré a ninguna parte.
Lo escribo en este barrio plateado por la luna,
donde suelo tararear el tango Sur
y donde alguna vez tuve que llorar mi primer amor perdido.
Ahora lo único que espero
es que ustedes no me miren con lástima,
ni den vuelta la cara cuando me vean en la calle.
Dado todo lo expresado digo, sin falsa modestia,
que me siento preparado para hacer cosas mejores.
Sin ir más lejos, hoy día,
antes de salir del hospital, me han dicho los médicos:
“Hombre, no escriba más Poesía. Lo que usted tiene es neurosis”.
Sin embargo al escribir yo vuelvo a encontrarme perfectamente
de acuerdo conmigo.
Porque la Poesía es y ha sido una deuda maravillosa
que me ha ayudado a existir. Y aunque los matasanos afirmen
que lo mío es neurosis,
yo sé que lo tengo es amor.
Tristán Altagracia, es el seudónimo de Bernardo Araya, escritor nacido en Los Mantos de Punitaqui (1941) y fallecido en la ciudad de La Serena (2006).
Egresado de Historia y Geografía, Instituto Pedagógico, Universidad de Chile. Santiago.
Entre sus libros publicados se encuentran:
“Santiago Espiritual en el Nuevo Extremo de la Vida”. Santiago, l987.
“El Atelier del Poeta”. Editorial Cuarto Propio. Santiago, l990.
“Limeta Topacio”. Ediciones del Ángelus. La Serena, l994.
“Norte Profundo”. Editorial Atacama. La Serena, 2001.

Su obra poética figura en las siguientes antologías:
“Los Veteranos del 70”. Santiago, l998.
“Muestra de Literatura Chilena”.Santiago, l992.
“Viven”. Periplo de los poetas de Chile. Ril Editores. Santiago,2002.
“La Firma en Blanco”. Walter Hoefler. La Serena.














LIMA LA BELLA

Lima es una ciudad mujer y su niebla un vestido de seda gris que sensualmente la envuelve. Tiene largas uñas pintadas de rojo y gruesos labios que besan el aire que respiran los hombres. Lima es una ciudad pasional. Tiene un sólido pasado y un futuro promisorio. Lima es peligrosa. Posee una sociedad clasista, muchas veces racista. En cierto modo, deshumanizada. Todas las noches brilla el metal de los cuchillos. Fulgen dando tajos de luz. Los delincuentes irrumpen desde las pérfidas sombras, desde la oscura miseria del hombre. Lima tiene el peligro propio de un puerto que es ciudad. Lima está sobre poblada, de todas partes del país vienen a ella en busca de un futuro mejor. Lima es una ciudad de hermosas mujeres y aquella belleza surge de las distintas fusiones étnicas. Wiracocha aún vive en el corazón de los peruanos y sigue siendo el padre de todos los seres vivientes. Wiracocha es hijo del sol y de la luna. Encarna la fecundidad de la vida y el triunfo sobre la naturaleza.
En general, Perú es un país que se podría caracterizar por poseer una tristeza metafísica, como si extrañaran los gloriosos días de apogeo del imperio inca o en el peor de los casos, la injusta y desequilibrada bonanza virreinal. Sus gentes viven al borde del llanto y al amanecer miran al cielo esperando la esplendente luz del sol, aunque las nubes la filtren y la grisácea luminosidad oscurezca e ilumine el oceánico horizonte.
La citada fusión de etnias hace de Lima una ciudad atractiva. Hay una enorme diversidad indígena. También japoneses, chinos, blancos, negros y todas las mezclas posibles entre estas razas.
En la gastronomía ocurre algo similar y es lo que hace a la cocina peruana extraordinariamente refinada. Prolijas preparaciones que ofrecen un resultado irresistible. Una enorme variedad de productos que en más de un platillo también fusiona a la selva, la sierra y el mar, las tres regiones geográficas de este ancho y ajeno país.

A propósito de ancho y ajeno estuve hace pocos días en Chaclacayo, un pueblo distante a treinta y cinco kilómetros de Lima, a orillas del río Rímac, el río hablador, por los sonidos de las piedras que arrastra, situado hacia el interior, hacia la sierra, donde vivió sus últimos años y murió aquel gran escritor indigenista que fue Ciro Alegría. En Chaclacayo siempre sale el sol y muchos limeños van en su búsqueda cuando ya no soportan la casi permanente niebla que cubre a la capital.
Leo por estos días las memorias de Alegría, “Mucha suerte con harto palo”, donde en breves capítulos narra sus vivencias y recuerdos con la característica sencillez, realidad y profundidad que se aprecia en todas sus novelas. El ordenamiento y notas de estas memorias póstumas pertenecen a Dora Varona, alumna suya en Santiago de Cuba y compañera de los últimos años de su vida, quien además hace de editora. Nos dice que Ciro Alegría falleció de una hemorragia cerebral en la madrugada del día 17 de febrero de 1967, a la edad de cincuenta y ocho años, estando ella embarazada de su cuarto hijo. También nos señala que varias noches, antes de la definitiva, él despertó sobresaltado, abrió la ventana y estuvo escuchando largamente las voces profundas que lo llamaban, desde el río de su infancia, en una trágica advertencia.
De hecho, dos días antes de su muerte, Alegría nos dice en un premonitorio artículo:

“Aquí en Chaclacayo, por estos tiempos, me despierto tarde la noche y oigo sonar poderosamente al Rímac. Puede ser que el río despierte a mi memoria ancestral, pues generalmente duermo de un tirón. Imagino entonces que algún drama telúrico puede estar ocurriendo.
¬¿No vi tantos cuando vivía en los Andes? Pienso en los habitantes de la sierra y también en quienes han armado sus chozas en el llano, cerca de la ribera del río. Es una sensación peruanísima, de riesgo y solidaridad, la que experimento.”

El Marañón es el río de su infancia y elemento unificador en su primera novela La serpiente de Oro, un torrentoso río situado en el norte del Perú, que al unirse con el Ucayali forman el Amazonas. El Marañón nace en la laguna de Huayhuash, se navega en balsas y a orillas de él se sitúa el villorio de Calemar, donde transcurre gran parte de la novela y cuya fiesta más importante dura quince días y está dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro, protectora y patrona del caserío. En ella, se le reza y se le solicita buenas cosechas. Se bebe chicha, cañazo y masato, este último es una especie de mazamorra de yuca que los indios de la selva mastican y escupen dejándola fermentar en recipientes de madera. En la selva se cree que Dios es el árbol más alto o el río más grande. La voz del autor es la voz de otro balsero más. Narra, reflexiona y describe. Nos dice como el puma azul, en la imaginación de los pobladores, era el causante de tantas muertes de cabras. Cómo los picados de uta, una enfermedad propia de los valles del Marañón, irremediablemente morían con sus rostros desfigurados. Cómo los cholos e indígenas chacchan (mastican) hojas de coca hasta lograr una cetrina bola en sus bocas, contemplando desde las puertas de sus bohíos, el atardecer a orillas del río. Y finalmente como el ingeniero Martínez Calderón desde la cumbre de un cerro determina llamar a su soñada empresa minera “La serpiente de oro” después de observar con detención desde lo alto del cerro Campana cómo el Marañón, a pleno sol, semejaba una serpiente dorada, sin saber que al día siguiente la Intihuaraka, una serpiente venenosa de piel amarilla, delgada y ágil, le mordería el cuello para después desaparecer como una cinta de oro entre el verde follaje de la espesura, y él, a las pocas horas, morir en la soledad del paisaje con la fiebre y los estertores propios de un cuerpo fatalmente emponzoñado.

Quizás el españolizado protagonista de esta novela olvidó, por exceso de cristianismo, invocar a Wiracocha como también encomendarse al espíritu del río con esta simple y hermosa oración de los balseros:

Río Marañón, déjame pasar:
eres duro y fuerte,
no tienes perdón.
Río Marañón, tengo que pasar:
tú tienes tus aguas,
yo mi corazón.
Alvaro Ruiz.
Lima, 2006.














Dos Poetas de la Región de Coquimbo


Oscar Elgueta nació en Coquimbo en 1956. Ha publicado los libros Estación Enpalme ( 2000), Ruta Cinco Norte (2002), y Calle Sola (2006), de donde fue extraído el siguiente poema.




Sentado


sentado con mi copa de vino
la niña me sonríe con la gracia
de los antepasados
soy uno que camina por calles
de tierra y humo y besos furtivos
que me cuelgan
de las orejas
con mensajes de agua
en un pozo profundo que me levanta
del olvido mayor hasta desaparecer
de la dulce boca
que hace guiños a la luna



























Diego Cartes. Santiago, 1975. Profesor de Castellano y Filosofía. Universidad de La Serena. El año 2001 prologa y edita Analecta Bardótica, compendio que reúne a diversos poetas de la ciudad de La Serena. En el año 2003 publica el libro Entre las Manos del Humo, texto que recoge su poesía del año 1996 al 2002.


NUBE RESIDENCIAL

Aquí están las horas muertas de la muerte
un refugio constreñido entre aplausos maliciosos.
Cuelga del suelo el muro desteñido
de tantos pasajeros nublados.
Sé de quienes se trata,
los rincones delatan sus nombres
vociferando leyendas inexistentes
a través de los pasos de la residencia

Estadía extraña
las horas son días.
Me voy en busca del cielo para abrirlo en sueños
hoy, este techo no lo tiene
y en mi cama me acompaña el sol
para decirme que nos vamos.




























…Coquimbo al instante…

El pintor Bruno Tardito Stranz se encuentra realizando un mural inspirado en el libro Lagar de Gabriela Mistral. La obra es de grandes proporciones y será próximamente emplazado en el liceo que lleva el nombre de la nóbel escritora en la ciudad de La Serena, y fue encargado al pintor, por el Departamento de Cultura del municipio serenense.

El artista visual Tardito Stranz es un pintor de larga trayectoria, con múltiples exposiciones individuales y colectivas. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Chile en Arica, y años después, fue ayudante y ejecutor de la última obra de Delia del Carril -la hormiguita- en el taller y domicilio de la pintora, lo que es hoy la nerudiana Michoacana, en los viejos Guindos, cuando la comuna de La Reina pertenecía a Ñuñoa, en Santiago.

El actual taller del artista es a la vez una hermosa galería de arte situada en el balneario de La Herradura, Coquimbo. Dos pisos donde el visitante podrá observar la extensa obra del pintor, un recorrido por más de treinta años de oficio, el comienzo y la prolongación de una avenida de óleos, tierras de colores, papeles, esculturas, instalaciones y collages, donde el más mínimo detalle escenográfico es fruto de una genuina creación. Un taller que en su aspecto exterior semeja un sputnick, sobrevolando la historia universal de la pintura, un pintor que rara vez abandona su taller metálico, donde el sol y la plata fulguran los ojos, rodeado del poético jardín de los encantos, donde como en la mitología nórdica, pequeños seres danzan y habitan el más elevado árbol de la zona.

Es ahí donde físicamente se realiza la obra -sobre planchas que posteriormente serán montadas en el patio central del colegio- un mural de 12 metros de largo y dos de alto, es decir 24 metros cuadrados inspirados en una sopesada lectura de Lagar, ilustrando selectos pasajes del poemario con cerámicas de las más variadas formas y colores, otorgando una especial originalidad al tratamiento de los materiales, que en su conjunto señala un mural de gran factura, contenido y profundidad, que sin dudas, iluminará las vidas de todos los estudiantes del colegio Gabriela Mistral.




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