Autor: 
Antologías ADEEEEEEEEEEEEEE
Mail: l@l





Poemas del sol..de Álvaro Ruiz

Poema de la gruta.



Heme aquí en la gélida gruta
donde el sol es la puerta
que alumbra los primeros escalones
que descienden a este suelo de piedra
donde el primer hombre bendice al último
en la oscuridad que antecede a la luz.


Me alimento de filtraciones y musgos incoloros
y recorro el universo palpando los muros
que llevan a otras situaciones primeras
como el de la mujer deseando subir
los peldaños que llevan al horizonte
curvo de la vida y la recolección.


Yo he querido guarecerme abajo
grabando las primeras escenas del hombre
sobre las rocas de este altar
con tintes de sangre y sacrificios violentos
de hombres que alzaron el vaho
hacia el cielo de una noche sin astros.


De una noche en los bosques oscuros
donde los troncos del alma suben al cielo
mucho antes de que Prometeo nos diese el fuego
que iluminó los rostros y alejó las sombras
de nuestra auténtica superstición que era
un dios oculto y vengador.



Encendí antorchas en cada cueva
y en la original enfermedad de seguir a la mujer
subí a la pradera y depredé a mi alrededor
de todos los metales fabriqué distintos cuchillos
los que utilicé en el degüello de animales
con cuyas pieles me cubrí.


Todo lo restante lo dice el entierro del pasado
voces de otros hombres que vieron el sol
que sumaron, adoraron y murieron
largándose en una barca aritméticamente abstracta
hacia el centro de la memoria
en un régimen axiomático gobernado por las dudas


que por antonomasia son exactas
ya que la regla elude la confirmación
y el universo que es trastorno continuo
alumbra indistintamente la luminosa realidad
de una deducción a la velocidad de la luz
ausente en los prados inmediatos del color.




Monterrey


Este es el Monterrey de los soles inmensos
Agujas de fuego caen desde el cielo
Traspasan al hombre de las veredas
En un mar de ondas calóricos
Líneas tenues que reverberan desde el pavimento
Y suben al cerebro distorsionando el paisaje
Que son cerros metálicos o espejos desérticos
Donde uno puede observar los hornos de una fundición
En una niebla de vapores que nada envidia a los infiernos
De ser traslación detenida
Sobre el eje de la demencia que otorgan los grados.


El sol está en lo alto como un águila sobrevolando en círculos
Gira sobre la ciudad y sobre las cabezas alucinadas
Por fiebres ardientes de sol en las sienes
Sienes que envían señales de fuego al cerebro astro de dos hemisferios
En uno hierven recuerdos y en el otro se evapora el presente
Y ambos síntomas los toma el sol para sí
Ya cual dios insatisfecho
Que propugna un calor que quema la tristeza
Así sana al hombre y lo enloquece
Con quimeras, espejismos y horizontes que no existen.


Entonces la realidad se revierte
Se transforma en imaginaria
Y la línea entre ambos conceptos desaparece.
Dame un sol para ceñirme una corona
Dame ambas cervezas para aliviar la sed
De éste sol que es real
Como el vuelo de aquellos barcos imaginarios.



Los caminantes bajo el sol hablan espontáneamente
Dicen a primeras verdad o mentira
¡Qué importa!
Las palabras tienen connotaciones inmediatas
No hay tiempo bajo el sol
Las sombras nos esperan
No malgastemos los minutos
Cuando las agujas de fuego caen desde el cielo
Sin piedad sobre la piel bronceada por los días
Bajo el sol implacable de éste calendario detenido
Horas después del mediodía.


En las noches sin luna aúllan los coyotes
Porque el sol se ha marchado hasta de su espejo
No está en ninguna parte
Entonces los coyotes lloran y lamentan
La ausencia del sol
Y la hora de Greenwich calla
Cuándo sólo se oye el viperino silbido
De las cascabeles arrastrando la infamia
De una noche sin luna.


Bajo las brasas del sol
Transpiran los cuerpos de hombres y mujeres sensualizados
Donde el salino y fosforescente sudor
Despierta en ellos la lascivia salvaje de la copulación
Se unen las lenguas y las salivas
Cómo una planta que se abre bajo el sol
Llena de secreciones y transparentes microcosmos
Donde pequeños planetas danzan alrededor de otro sol.


Es así el sol de Monterrey
Sus agujas de fuego
Atravesando las sienes de sus habitantes
Afiebradas realidades a orillas del río Santa Catarina
Que más que agua muchas veces trajo sueños
En el paisaje del cactus y de la piedra
Al norte, siempre al norte de la realidad.



A Emile Cioran.



La idea es neutra
y en ella proyecto mis fantasmas y sus demencias.
Impuro soy, lejos del sol,
así camino por el frío sendero de la lógica
a la epilepsia que tiembla en el corazón.
Sangrienta farsa ésta de idolatrarme por instinto,
soñando un cruel desfile de falsos absolutos,
vil espíritu mío
y también tuyo desgraciado lector.
Aferrado a todas las religiones,
simulacros de dioses,
me prosterno ante lo improbable
otorgando certeza al mito y la leyenda.
Entonces, sin pasado ni futuro,
incrédulo y perdido de oriente,
con el dolor original tomando por asalto el tórax,
cuando el aire apenas entra a los pulmones,
llamo al Doctor Stranz para que de urgencia me sane
con la clara luz de Emile Cioran.



Canción africana.



Cantemos y bailemos
Cantemos y bailemos hasta tarde
Cantemos y bailemos hasta la muerte
Hasta cuando el sol se marche
A encender la aurora de la opuesta faz
Entonces bajo la menguante luna
Nuevamente danzaremos alzando la mirada
Que tendrá estrellas al amanecer.


Cantemos y bailemos
Ante el sol otra vez
En sus destellos neurológicos
Con estrellas en los ojos al amanecer.





Nunca más seremos los mismos.


Al pintor Bruno Tardito


Nunca más seremos los mismos
Que ayer bostezaban bajo los árboles de la vía dolorosa
Boquiabiertos ante el sol que se marchaba a alumbrar el
Oriente de los sueños dorados
Los golpes crueles del destino
Bajo la sombra de un ombú
En el bosque de los encantos
Encantos como el de la flor de lis deshojada por los silfos
O la luz arriba atravesando el follaje oro verde
De las copas vacías de bacanales fiestas y alegrías
Con una carga de delirio original
En el bosque de los espantos revertidos
En una tela que es una ventana abierta
A los hechos simbólicos de estar vivos
Con ojos que se adhieren al paisaje y se cierran
Como párpados enormes que hacen de paraguas
Al planeta que secretamente nos vio nacer
Allá en las antípodas del buen año 1953.




Malcolm Lowry.



Los dioses duermen en el barranco
donde creé unos infiernos contrapuestos a los volcanes
Popocatepetl e Ixtaccihualtl
cuando mi vida era un campanario evanescente al amanecer
rogando a la Virgen de la Soledad
que es patrona de la irreal ciudad de Oaxaca
la concesión del beneficio de la realidad
lejos de las cigarras y del doloroso misterio de la imaginación
orando de rodillas para que el aliento
remolque las nubes hacia el origen de la luz.



Tehuantepec.



Bajo los sones de los músicos
Y sus instrumentos salvajes
De viento y golpes de percusión
Un grupo de mujeres
Con coloridas vestimentas y flores en sus cabezas
Danzan en Juchitán de Zaragoza
Geográfica cintura mesoamericana
En pleno istmo de Tehuantepec
Y la brisa que une a los océanos
Quedamente levanta sus vestidos
Al compás cadencioso
De un ritmo en las caderas
Con fulgor en los ojos
Y blancos dientes perfectos.


La música, arrítmica, corta y divide el tiempo
En dos, en tres, en cuatro
Bajo los sones de los músicos
Y sus instrumentos salvajes.




Despotismo.



Una bandada de golondrinas ensombrece la tierra
los cuatro horizontes levemente curvos
son la redondez de la tierra
y las fronteras de este reino derribado.
El rey ha muerto asesinado.
Desde las altas atalayas
los centinelas otean hacia el magnífico castillo
las armas están en el suelo
el sol las alumbra
los súbditos bailan
atraídos por la música
los soldados liban en torno a las hogueras
ha muerto el rey
y el reino celebra con algarabía
la fiesta del difunto.





Cerro La Silla.



Pasará la estación
El viento frío del desierto
En una ciudad donde el horizonte
Es un alto cerro con forma de hendidura radical.

Por ella pasan las estaciones
Los días, las horas
La voluntad y los ojos
Que determinan la observación.

Aún silban los carteros
Que traen cartas de las antípodas
Y dicen que aún las aman
Mujeres del desierto.

Por las calles ahítas de sol
Reverbera la exactitud
De salir resueltos
A buscar aquello que no existe.

En lo alto del cerro La Silla
Pasan veloces trenes imaginarios
A Guadalupe, Santa Catarina y Escobedo
Bordeando el pedregoso valle de la sequedad.

De sol enfermo y judaico
Soportando la adversidad
De los grados en las sienes
Y en las blancas camisas del sudor.



Estructuración.



Si yo aprendiera a pronunciar tu nombre prehispánico
Sentiría la fortaleza de la voluntad en los ojos del ganso
Atravesaría el follaje incólume
Que lleva el murmullo de las aguas que corren
En este delta que traza y divide en dos, en tres, en cinco
Los ignotos territorios que súbitos registran
La sinestesia del hálito, el sol y un nuevo sentido
Como el del corazón en el cerebro
La potencia de la voluntad en los ojos del ganso
Y así el paisaje es nuevo a fuerza de amor y derecho.




Alumbramiento.



Estas son las horas oaxaqueñas
en que el sol alumbra todo aquello que extravié
a través del iluminado ángulo del calendario zapoteco
que vertiginoso y en fracciones de segundo y memoria
refleja al hombre en la arena de los espejos
y retorna a los cielos abiertos a la velocidad de la luz.

Estas son las horas cercanas al equinoccio
en que es más simple decir
que todo lo que extravié
en la oscura torre del observatorio
es un segundo en la memoria
ante los espejos de los cielos
en idéntica velocidad.






El árbol de la soledad crece en un paraje abandonado de la suerte de la fertilidad.


Al poeta Jonás


Ahí está el árbol
no lo toquéis
ahí está el hombre
con ramas bajo el sol
y sombras que lo cruzan
como una cebra salvaje
que galopa perdida
hacia el horizonte de la infamia.
Mentiremos con los ojos cerrados
y en la oscuridad diremos
que en el cielo no había estrellas
ni hombres ni árboles en la tierra.




Atardece en los valles.



Distintas voces
Los gritos de los arrieros
Desde la colina a los fértiles valles
Álgidos y monocordes en el radio de este sitio
Los gritos, las voces, los ecos
Los gritos y los ecos contra las rocas
Contra las piedras y el alto cielo
Son los arrieros
Que arrean sus bestias cuando atardece
Bajo un cielo sin estrellas
Sus rebaños hacia las negras alambradas
De las horas sin sol.



El reverso de la moneda.



Heme aquí en los Bajos Fondos
En un puerto de miedo y festín
De filosos cuchillos y dulces bondades
De encajes negros y perversidad
De atardeceres, pájaros marinos y luz que se va.

Los poetas tienen algo de bandoleros
Disparan al corazón y a la bolsa
Y guardan a un costado del talento
El brillo de la tristeza.

En otro tiempo fueron expulsados de la República
Por cargos de corrupción, vagancia y locura
Por sabotear el orden de las cosas naturales
Y oponerse a la vara con la cual serían medidos.



Las marraquetas de los Luna.



Luna es el apellido de quienes hacen el pan
Viven en una casa cercana a la mía
Muy de mañana ciernen la harina
Cuando aún hay luna alumbrando la bahía.

Y ya preparados los espineles, las redes y los anzuelos
Temprano se acaba el pan de los Luna
Qué buena marraqueta es la que hacen
Muy de mañana el agua, la sal y la harina.

Estos Luna también se echan a la mar
Por eso temprano se acaba el pan
Oro viejo, perfecta y crujiente
Las marraquetas de los Luna bajo la luna es pan.





De Un hombre solo en una casa sola.


A Jorge Teillier.


No fuimos capaces de incendiar la casa
Reducirla a cenizas
E irnos a los bosques
Sin miedo
Tarareando viejas canciones irlandesas
Como aquella del marinero borracho
Shanties extraídos de viejos cancioneros celtas
Por los caminos polvorientos del estío
Por alamedas que llevaban a la plaza del pueblo
Donde las muchachas pretendían tu corazón de alondra
Ahora el frío bolsillo que lo cubre
Colmado de angelicales medallas protectoras
En un bar de madera en el centro de Santiago
Con la misma canción aquella en el oído
¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho!
Cruzando los brazos sobre la mesa de un otoño en la ventana
Con toda la oblicuidad de la luz en el rostro.



Canción del marinero borracho.

Hacia la izquierda salió el sol entonces:
del mismo mar surgía.
Y brilló con luz viva y luego, hacia la diestra,
en el mar volvió a hundirse.
Coleridge.


De la vieja canción irlandesa ¡qué vamos a hacer con el marinero borracho!
Este es el último barco en cruzar la quieta bahía
Sin niebla
Cuando la cárdena luz que alumbra al hemisferio
Se marcha más allá del horizonte
En un barco a vapor, sin lista de tripulación,
Con el marinero capitán de pie sobre la cubierta
Comprobando a simple oteo si aún existen las sirenas que vio Ulises
¡Nada, nada! sólo olas esmeraldas mi capitán
Grita el más sobrio de los marineros
Que tenía los ojos propios
De un náufrago a la deriva
Aferrado a un mástil lleno de sal
Y algas que comían con los peces pescados
Que atravesaban con la lanza del hambre
Y del mar inmenso e ingobernable.


¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho!
Cantaba la tripulación entre sorbos de destilados
Resueltos y con la proa contra las olas del west
Sobre las aguas donde las corrientes se unen y salta la albacora
Frente a Chile, mar adentro, en el Pacífico sur,
Albacoras espadas en ristre frente al arpón
Que de roja sangre tiñen el agua y la embarcación
Desechando ellos, los marineros, la espada que queda
Con el sello de la quiebra y la mala fortuna
Por la lucha y los códigos de navegación
En la sangre que corre por las venas con soñada muerte y alcohol
Regresando a puerto inquietos y salvajes de otra sed
Con mujeres hermoseadas que esperan y mienten
Apenas los valientes se echan a la mar
Tal cual en otros puertos otros ojos
Ven al mundo por primera vez.


¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho!
Que otra vez zarpa sin autorización
De la Gobernación Marítima de este Estado hacia la línea
Distante ocho kilómetros del ojo al horizonte
Donde los hijos de la puesta de sol mueren de amor
Y crecidos ya cual arbustos salinos
Bajo el sol espléndido y oblicuo de su luz al atardecer
Miran hacia la caverna de los zorros
En las praderas ocres a espaldas del mar
Y juran a la eternidad de las olas
Un amor como el de Dafnis y Cloe
Pastoreando sus voluntades de hierba nueva
Lejos de la rompiente y de los muelles del puerto
Como sueña el vigía de esta nave que atraviesa
El golfo de sus propias penas marinas
Siempre pensando en la bebida y en la tempestuosa furia de las aguas
En su inolvidable travesía por el convulso Estrecho de Magallanes.

¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho!
¡Los Andes, Los Andes! gritan los infames mientras recogen
A orillas de la gran madre oceánica
Moluscos desde antes depositados por la marea
En los cerros fósiles que fueron una vez bajo el mar
Metros arriba del nivel que hoy ocupa
Donde bebíamos todo el día y moríamos
Con el plexo hacia el sol
Heredando a la descendencia todo aquello
Que insiste en quimeras, navegaciones
Y mares que no existen
La leyenda, mientras respiro en un puerto subtropical
Donde los que llegan ya se van
Hacia los cerros de la infamia
Para desde lo alto observar los barcos y oír la voz de
¡Qué haremos con el marinero borracho!
Aquel que cantaba canciones irlandesas
Sin movernos de nuestras mesas en el bar.

¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho! Ahora con su barca cruzando Gibraltar
Recordando que la tierra fue plana
Que las aguas no caen al Hades
Vociferando no teman caballeros andantes
Que todo es más justo allá
Con la mirada curva puesta en el norte del Brasil
Donde el sol diviniza a la selva
Y el hombre se rige con la sabiduría cosmogónica
Del bien morir, como las estrellas que se apagan
Plenas de vida y oscuridad
Alumbrando la memoria de quien navegó
Y circunnavegó las islas bucaneras de la caña y el ron
Con la voluntad y valentía propia
De este hombre de mar en sus últimos instantes
Que quedo murmura aquella vieja canción irlandesa
¡Qué vamos a hacer con el marinero borracho!


¡Que haremos con él!
Anciano delirante que oteas el horizonte desde las rocas lisas del puerto
Todo es mentira o imaginación
Viejo, solo, pobre y enfermo
Con una rama de cochayuyos en las manos temblorosas
Preparando el espinel inmediato de los días
Triste, solitario y final
Elevando los susurros a alguien que no vemos
Y que de muy cerca habláis detrás de la niebla
De la vaguada costera lejos del sol
Que sintetiza el fenómeno neurológico
De ser una pestaña en el ojo del horizonte
Que trae barcos y especias de otros continentes
Con la nostalgia y el recuerdo nítido
De un amor en las sombras del corazón
Una línea negra que lo parte en dos.

¡Que vamos a hacer con el marinero borracho!
Aquel que se fue con un pañuelo blanco en el alma
Hacia un cielo que sí existe
En el agnosticismo de la voluntad
Un lugar señalado y varias veces antes señalado
En la historia simple de los hechos
Una luz, un relámpago, una luciérnaga
Contra la evidencia de ser
Estampado en el petroglifo de la memoria original
Que recuerda elementos que existieron
Y que volverán a existir mediante el ojo y el buen corazón.






Domingo quince.



Desapareciste en un avión por los cielos
En dirección contraria al arribo
Cuando el día sin nubes languidecía
Por el sol en el mar hacia oriente
Y solo en el aeropuerto diminuto
Caí en razón de que era un hombre tardío
Las colinas estaban cerca
Tal cual el rocío sobre la piedra caída
Contra el plexo que es sol de amanecida.


La piedra era suave y simple
Un recuerdo de quizás qué tiempo
Blanda en el centro y en las alas cardinales
Estupefacto intenté volar hacia un nuevo estadio
Y caí en el círculo central del Sánchez Rumoroso de Coquimbo
Que gracias no sé a qué dioses
Tenía sus torres de luces encendidas
Entonces esa narcótica luz vino a mí
Me embriagó y me sustraje
Para despertar en una cama de tablas
A orillas de la quieta bahía.


Con una extraña fuerza abrí los ojos
Que eran los mismos que habían visto la vida
En fiebres de vuelos y quebradas líneas
Ojos que eran enormes y que estaban puestos Sobre el extremo derecho del horizonte
Norte, noroeste, un norte cercano trazaban las gaviotas
Que en regias bandadas sobrevolaban las costas sureñas del Océano Pacífico
Siguiendo la fría ascensión de la corriente de Humboldt
En una barca que desde este puerto del sur
Hacia la capital del virreinato navegaba
Y como el viento que atraviesa las quenas
Llamaba a todas voces Lima.
Navega marinero hacia el azul oscuro de las aguas
Entre cardúmenes de peces distintos
Con Eolo a tus espaldas
Protegiendo y otorgándote la solitaria bondad de los océanos
Sin sirenas y con un viejo astrolabio
Entre las curvas olas pardas del mar
De noche y arribando al puerto del Callao.


Entonces en Lima
Una niebla todo lo cubrió
Mi mal tenía los labios pintados de nada
Eran los labios de aquella belleza que es súbita
Sin otros colores
Sobre una hilera de blancos dientes perfectos
Que traía la nieve y el abedul a la memoria.


Como un golpe de rayo en las neuronas
Retrocedí al siglo doce y en lengua quechua
Le pedí al lago Titicaca
Que espejeara y aumentase el tamaño
De los astros en la bóveda
Para que sus luces iluminaran por siempre
Las oscuras fronteras de los países.


Recuerdo que en alta mar lancé un mensaje en una botella
En la que fuera de mi latitud y longitud
Decía lo que Malcolm Lowry en Oaxaca
Rogaba ebrio a su patrona la Virgen de la Soledad:

Señora mía, haz de lo imaginario una realidad.





Fototropismo.



Crece el brote y se arrastra
Sin sol en la quebrada
Se extiende y no hay cielo
Hasta el rayo de luz que lo levanta.






El marino.



Este es el cuarto
Los muros, la ventana y el suelo
La escena
Yo soy el río que fue al mar
El marino que regresa
Con los ojos de los años en los mares
El padre, el hermano, el esposo
El marino que regresa.


Este es el cuarto de mi memoria
Y en él nada ni nadie existe
Todos se han marchado
Quizás en otros barcos
En las costas del Mar del Norte
Han desembarcado.



Mi vida es una arteria calcinada.

A Rocío.

Si yo supiera morir sin violencia
Expiraría a un costado del camino
Donde crecen aquellas siemprevivas
Que en México llaman de muertos.

Y miraría a través de tus ojos negros
Espejos que espejean
La existencia de un difuso espíritu
Que solamente se refleja en las aguas
De una laguna de Ancash en la sierra del Perú.

Entre tú y yo hay un bosque
Extenuante y oscuro
De intenso y espléndido follaje
El cual a tientas debemos atravesar.

Lo haremos guiado por un faro imaginario
Que las divinidades del Huayhuash harán encender
Sobre las copas doradas
Justo en la hora suplicante y débil
En que no creeremos en nuestro amor
Por razones mundanas difíciles de expresar
Sin embargo, nuestras vidas se incendiarán
Y el fuego aquel será la luz de la leyenda.


Canciones de ronda.

A Francisca Manuela Ruiz Illanes.


Dos aceitunas de Azapa tienes en los ojos
negros como el carbón
Francisca franciscana
llevas el Ruiz del ruiseñor
y unas alas batientes que te elevan
sobre los castaños que tienen flor.
Dos aceitunas de Azapa tienes en los ojos
negros como el carbón
dos largos túneles que conectan
al centro de tu corazón.


*


Niña de los blancos dientes
que evocas los hielos del polo sur
blancos y relucientes
bajo los bellos soles de tus ojos negros.

Unos granos de maíz tierno aún en su mazorca
blandos y lechosos
en la larga línea que llega a la colina
tus verdes hileras de cabellera rubia.

Niña de los dientes blancos
tren de vagones polares
llévame en tu extraordinario viaje
al origen del nuevo mundo.






Copyright ©
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS








El sabor de la palabra - De Ricardo Serna

Suicidio de palabras

Palabras ahorcadas con el vestido rojo de la derrota,
descendiendo hasta la muerte fingiendo el silencio,
apagando la luz de sus voces pariendo la vigilia
en un mundo de dioses mudos y sordos;

en ausencia del brillo comiéndose las letras
en piel de rostros y sangre de verdugos,
imagen destrozada reclinada en lluvia de sueños,
envuelta en sed y hambre de cristales y balanzas;

secreto sin dueño en manos de pantanos
en dolientes flores negras plumas hasta el cielo
que trepan en locura entre cortinas
de hiedra y rabia de ladrones;

risa callada aplaudiendo con arlequines
en trajes de colores y todo falso,
con bastones y serpientes encantadas
cuidando el sello real de sus labios.



El hombre del retrato

Tiene telarañas el hombre del retrato.
Es sólo calma y súplica ahogada,
acordes de un eco en colores,
notoria seriedad en azules vanidades.
Dibujo de sonrisas tocando las aspas del silencio,
la esperanza desnuda aterrada detrás de sus dientes,
el culto bajo el plato verde de sus labios
y la moneda escondida en su alma.
Es rama en la inercia del secreto,
que crece navegando en hilos de sueño,
en mar de voz y miradas en angustia
traspasando la carne, en señales,
de conciencia en gotas púrpura de tormenta.
Son ojos de encanto.
Son luz de estrellas buscando su dueño,
la vida en pausa, sutil melancolía,
rastros de crímenes y entierros, son
historias condenadas al olvido.
El reloj que marca sus cicatrices,
vértigo que desciende del río que choca
y combate la cíclica sangre de la nave
con zarpazos de espaldas de luna.
El cuerpo, es despojo de fantasmas,
Un bosque antiguo con traje de sueños y paz,
el agua que bebe los dolores,
las verdades,
la edad de las mentiras,
el colgado viento de lo repentino,
el cuento en versos simples
-lo invisible-,
vencedora de muertes sordas,
con perros guardianes y sortilegios
viajando en el silencio vivo.
El alma en su habitación dormida
bajo los añicos de nada,
con el deseo solitario de abrazar los paraísos;
alejarse de los retoños del ocaso,
dentro de los estragos de qué desvarío.
Afuera el sol canta en olas de polvo y piel.



Te acuerdas de mí

Soy yo, te acuerdas de mí….
Cuando los vientos eran tranquilos labios,
y las horas lunas y soles
vestidos en brazos en lluvia
descendiendo con regalos para la tierra;
música para los ojos de la mañana
en olas de flores colmado de mariposas,
rojos encajes en las muñecas
soñando manchar con garabatos las sirenas
nadando en el paraíso;
huecos de palabras arrinconadas en las manos
en blandos lechos de sábanas en llanto,
pajarita repitiendo el dolor de la sangre
en impotentes promesas con puertas cerradas;
zapatitos de nubes con voz agonizante,
una lágrima arrancando el silencio de las venas
disfrazadas de calma en la belleza.

Soy yo entre las ramas de tu dolor y recuerdo.



Vuelvo, vuelvo

Vuelvo con los aires, al cuerpo en fuego;
el frío va al húmedo vacío de la memoria
en mudos aromas de despedida,
a las rocas de alcobas en insomnio
y calles de noches sin huella.
Vuelvo con ojos vivos, al manantial de esplendores,
a la sonrisa desbordada que descansa
en la luz del santuario de los remedios;
que se estira en la luna
con la piel de los sueños,
dulces sueños sin huida, con manos
condenadas al cuello gentil del triunfo,
al mar de arena fresca de sus labios.
Vuelvo. Tocando la realidad antes vencida
por mi desnudo eco de tinieblas;
en mi orilla nace la melodía,
fluye la llama de las palabras,
llena de plegarias repitiendo el concierto:
un cielo del mañana de ofrendas y claveles.



No sé quién no me quiera

No sé quién no me quiera, no sé
-la luna se oculta al paso del tiempo-;
la muerte, mi compañera, aún está ciega,
se olvida del universo,
de campanitas, que en el invierno, llaman,
de los pinceles que cubren de rosas,
de rosas, mi lápida en espera;
no sé quién no me quiera,
si el destino sin cara se viste,
y su boca y mi boca cerrada,
entre las ramas de viejos silbidos
y los párpados de los sueños, no sé;
aquellos, que en su blanco centro,
fluyen el barro acariciando la promesa en fuego,
las palabras desiertas sobre los dientes torcidos
y la indulgencia de pechos sin leche;
la tristeza en arbustos en tierra
confundidos en sus pasos inciertos,
con retoños de recuerdos no vividos,
de ventanas iluminando las alas del cielo;
los vientos de piel moldeados de arena,
de duro pecho,
de cansado silencio,
de la voz con piedra negra,
los pálidos ahogados nombres
que rezan el reloj de puertas sin dueño;
no sé….no sé…..







Olores de profecía en el hondo gemir de la gloria

Presiento con los ojos, miro con el corazón
de piel en río, preso ante el mundo,
con la vida adormecida de sonrojos,
corrientes de lágrimas dormidas
en las túnicas de seda,
de labios bañados por el lecho de influjos
-mariposas en el oculto viento del olvido-;
olores de profecía en el hondo gemir de la gloria,
fuego de la mirada,
de la sombra de los ángeles y demonios
ante las diosas de la tierra que amarran la herida
y suelo desterrado por el cielo.


Presiento el abismo con su rostro cincelado,
miro las copas de bocas rojas
derramadas en los crímenes del trono
de gustos mortales, donde estampan
con su embelezo
las castigadas carnes en torbellino.

Presiento las cadenas de humo denso
con su acento de jornada muerta,
en el fondo encerrado de remordimientos;
llenos de pensamientos de cristal verdugo,
con la impotencia del halcón en techo incierto.

Presiento largos silencios con húmedas manos
tocando los venenos de las grutas del tiempo.






Algo de ti flota en el miedo de los ojos


Algo de ti flota en el miedo
de los ojos, como araña de rumor
lloviendo, en este triste y largo
abismo, que duerme en el sueño
de los justos; lágrimas que se vuelven hilos
en las estrellas, sonrisas en un sol moribundo
de nostalgia, decoración en puertas de sepulturas,
en rayos de luna y olvido.

Algo de ti sigue en vuelo libre,
se clava en el regazo
de la pena, y en árida llanura se viste
de mendigo; azul conciencia
viajera, en fiebre de flores
con velo sagrado, el alma vive
la púrpura angustia, y es su gloria
perdida, y, su huella grabada
en su plegaria.


Me busco


Me busco en la niebla
igual que en la luz
donde dejé mis pensamientos,

donde mi mano perfumó
el canto y capullo
de versos en calma

--de hermosos instantes
de miel convertidos
y alma viajera como novia

dulce en la noche duradera--
Me busco en el sueño
igual que en la vida

donde sembré mis sentimientos
en medio del coro
de estrellas y flores,

de puertas abiertas,
de rostro y milagro
--llama encendida y corazón

azul de alegría—
Me busco en mi alma
donde el cristal levantará

sus alas y cáliz
para brindar por su ventura
y respirar su cielo lleno.





Siseneg*

En los finales el mundo existía
la luz y la vida,
eran dueñas del tiempo y la esperanza,
el orden reinaba en el universo
que como dios de la creación, al hombre
hijo fue creado y hecho de su propia sangre
y de los huesos del sueño;
inventado con las estrellas en sus miradas
de misterioso barro, alma y eternidad,
rubor de viajero, de noche y día,
con ojos en dolores abiertos
a la misericordia y a los siglos.
Entonces, el fuego con manos de añejos males,
Nació del fondo, como monstruo,
del mar y del viento,
de la tierra y del caos;
y sin misericordia, el símbolo de la vida,
descendía hasta los confines
de los inicios de la historia,
quedando sometido a la herida
infinita de la nada.

*Génesis. Leído al revés







Némesis


Mi ruego, sin condiciones,
Cubierto de pesares,
Con el alma entristecida súplica de amarga palabra,
Sin lágrimas, donde el cielo es mi oración
Y señor de la pálida, olvidada luz.

Mi ruego baña la voz del olvido,
Con el polvo presencia arrodillada,
Con mundos de ojos en el infinito,
Con la siniestra sombra de la aflicción,
Creencias deshojadas.

Mi ruego en viaje tomando las dudas
Y el infeliz miedo partiendo en dos
La vida castigada.

Mi ruego, Némesis, lo conoces, arroja
En la cascada delirante
Los labios en flor, vírgenes del infortunio.

Mis ruegos sin aire, con cirios ardientes
Que marcaron mis nombres, mis cuerpos
Abiertos a mil sueños enterrados.

Mi ruego muere sin tu presencia,
De una sola imagen,
Donde el consuelo fue historia sin contar.

Y, vuelan, en dirección del cielo,
Los fantasmas de la justicia
Vestidos de neblina marchita.



Penélope


La imagen brilla en las zonas
de la historia no escrita:
sólo el pensamiento de lo imposible,
que no vive.
Penélope, eres de mil colores
presente en un perfume herido
y hierba de madre sin derechos;
al fin, un artificio de la mente,
sin paz, amarrado de las virtudes.
Fuerte eco de despedida de los días
por el generoso olvido de labios,
por el tesoro de olores que murieron
sin coronar el lecho del consuelo,
de la sangre que el cuerpo marchita.
Sin ser astro en la batalla
donde el cuerpo mancha lo vivo
al pie de un crepúsculo perdido,
sin morir, muriendo de la voz
de la soledad en el templo
de las tentaciones.
Eres fiel al espacio de tu retrato,
al aire que respiras,
a la sed de amor en agua bendita,
a la virgen de tus oraciones,
a la cama predilecta de tus sueños
colgados de la red vacía
y paisaje en viaje del futuro.
Y la dicha suena a sombras,
a rostros, rastros de heridas,
ojeras milagrosas como dos oscuros
y trágicas almas en inmortal espera;
manantiales clavados en las entrañas,
inviolables, callados
con la madurez del vientre
ávido de compañía;
una gota de invierno nocturno
tendida en el papel de los misterios,
desnudo de mensajes,
de manos en suplicio
brotando de la ausencia
y de luz en pálido ocaso.
Eres y no, mujer de carne y hueso,
en sepultura de humos,
principio y final de mediodía,
la limosna para el mendigo
y ceniza de aliento fiel.




Duelo

Te entierro en el pañuelo
de desvelos, en la hoja herida
–máscara sombría-,
en la palabra espejo
en agonía y en la estrella encarnada
con sus vuelos.

Te lloro en el secreto azul
de cielos, en la cruz de mi arena
que confía
en el inmenso mar
que todavía dibuja
con sus olas mis anhelos.

Te adivino en mis versos
como esencia de flor
y de rocío con mis ojos, en el polvo
adherido a mis condenas

de gotas de tus cantos
de presencia; en las rosas con brillos
– llantos rojos-
abriendo las plegarias a mis penas.






Infiernos y cielos vagabundos


Dulce vida,
aposento de riqueza
en su luz de verdad
o de locura,
en su corto noviazgo
el alma muda
de los días de sueños
a pequeñas

esperanzas hirientes
y desiertas; de las dichas
sumisas a la espuma
al dolor encendido
que se cruza desde frágil

y antiguas y secretas
soledades viviendo
con su muerte
a espectrales quimeras
y encantadas primaveras
sin ojos de futuro;

de las voces de azul
viejo presente al severo sonido
de añoranzas,
y de infiernos y cielos vagabundos.





Agua de sonrisas y de sombras

Si me miras así, aletargado en mi nube
como agua de sonrisas y de sombras
sobre la noche fría de pañuelos,
no le digas a nadie,
estoy perdido en mis ojos
de fuga con olor sin sosiegos.
No pienses que escondo
mis cansados dolores
que arden en la corona de algodones.
Piensa que soy tan sólo
un soñador de estrellas,
de mañanas y gritos de esperanza,
un vuelo en inocente parábola
que arde desnudo en cuerpo y alma.


Mira tan sólo correr la vida,
el ayer, los recuerdos dormidos,
el milagro de sueños.
Canta conmigo
los huecos de la ausencia
viajando en su luna de historia,
donde mi crucigrama del tiempo
se hace polvo luego;
y toma un poco de mi llanto
en destierro y conviértelo,
con tu mágico trino
en la voz de mi cuna.



Sé que las piedras del camino guardan

Sé que las piedras del camino
guardan las sombras de antiguos
dueños, olores de fantasmas
cubiertos de hojas y horas dormidas;

la tierra húmeda y la luz
de los silencios engendrados
-alma vestida de tinieblas
con voz de mar y arena fiera-;

amaneceres devorando
los labios roca envejecidos
por los pasos de memoria
y castigados por su hermosura;

la herida vida dibujada
en viento y flores aplastadas
y el vuelo de los daños en humo
durmiendo suelo sin recuerdo.


Granito de arena


Es - la vida que se partía
cerca del beso risa del sol
naciendo entre las olas-
un granito de arena,
como libro manchado en el aire
anclado entre el mar de fantasmas
y los rostros del tiempo.
Una vida
que en la orilla se muere en incendio,
en miradas muerte alucinantes;
llora como espera,
como un ruido en aliento de despojo
voraz abraso de los hilos del destino
-y se duerme en las lunas con cantos
de sirenas, de estrellas,
del espejo distante cautivo- Un granito
usurpador de espacio tirado
y desgreñado en tímido silencio,
ocultando las nubes de polvo
con ebrias palabras en su pecho.

Allí, en su suelo libre
danzará sus soledades.





Piel de luz


Aquí tu sonrisa, en mí, como abrigo
con apariencia de piel de luz,
de dios que salva
y ama las divinas palabras de mi canto,
a las penas descubiertas:
destinos de golpe que el sol quema
del polvo sin levantar del camino
y sombras y heridas y arcones
que se doblegan con tus estrellas,
y dejan el mundo, tu mundo
para encontrar la victoria.
Aquí tu vida, en mí, en mi continente
de hoy, de siempre,
de fuerzas nuevas y mil cometas
todos brillando, sin moverse
transformando la sed, en música
de entonces y nunca
se irá de mi lado,
sin las olas dormidas, de sabor de boca
hablando con los besos y comiéndose
los ojos como flores del pensamiento;
aquí, a las orillas de los jardines
donde los tonos se oyen,
se oyen los ríos donde las hojas
cubren de belleza y bañan las sombras
de paz y luz, de piadoso verde
donde las hadas son deseo
en traje de felicidad.
Tú en mi sencillez,
en mi trinchera
humildemente en mi dulce nieve
amando el placer sublime de mi cuerpo,
las campanas tiemblan con mis sueños
y hacen llorar los caminos y a los años,
jugando al cielo con ángeles
sin alas y a nacimientos de destellos
en nubes y en suicidios
de viejos temas,
y vestidos de faroles
y amarrados de bella noche.
Aquí tu cuerpo, en mí, todo,
con dulzura del universo
con memoria fiel del azul latido
de poesía y de versos.


Acaba con las sombras

Acaba con las sombras, con la profunda calma.
Termina con el vuelo lejano y taciturno
de tus sueños amargos –encaje y don nocturno-.
de complejos y ritos de miedo que desalma,

de curiosas guaridas – infiernos en la palma
de la mano- enredadas y en sutil embadurno
en la mente dormida. Despierta con vulturno
de alas en la victoria, la adversidad se empalma

con su derrota. Canta y ábrela e interpreta,
entre vida profunda y el silencio en bonanza,
la claridad y acorde sereno intensamente,

y clava en el recuerdo la infinita e inquieta
soledad. Abandona las olas de añoranza,
y haz un festín azul, en tu vida, acreciente.


Justicia poética


Si comprendiéramos a la diosa protectora,
a las horas del sueño de su sagrado nombre,
al corazón mismo del altar embriagado por sus ojos,
al fervor de la cabeza lejana en sus nubes de plata…
podríamos sentir al laurel que alivia a la locura;
al peso del cáliz en su acorde de infinito,
soberano, astro en sus santas leyes de diamantes,
la diestra de embeleso, madre dueña,
orgullosa de sus alas de sonrisa;
la música de lo alto- en frío y mundo,
sólo espejo de veletas, sombras en huida,
con salvajes demonios desvastados-
por el triunfo del juego de la vida;
la luz de velas enormes en plácidos vergeles
y los cantos en la patria favorita
del cielo y de la tierra de la poesía.



El hombre desierto

Todo parece imposible, el hombre desierto,
con alfileres entre sus dedos y sus rosas,
camina como rey de pies sin libertades,
como hoguera de pájaro sin humo
y dormita en líquidas promesas;
sangra, en sus noches, presagios de gloria,
de ángeles asesinos del dolor,
portadores de losas sedientas del silbido de los racimos
de ojos huérfanos de tristeza y sal.
Y toma, el veneno animal, monstruo
de cabeza que ruge y fornica con las hijas
del volcán de lunas en llanto rojo;
con el día, amando el fruto del gozo, arrastrando
la voz del cordero y de su conciencia;
con los muros de las sombras y el silencio
en beso del polvo de la batalla,
con la boca del pensamiento prisionero.
Y, mata, las ilusiones viudas,
que recuerdan con espanto su flor de muerte,
y vomita el miedo de sus palabras distantes.










Sombras

Vuelan los hombres los pensamientos los astros
el silencio emprende el vuelo
también los ojos vuelan todo lo ve todo
y en su mirada de herida se baña
y en su distancia se pierde hasta ser noche
ser sueño ser flor ser ave ser rostro
ser huella arriba casi palabra
montaña poema
que escapa
que llora
que bebe luz y paciencia
quemando la música de los abismos
y arde los helados soles de invierno
el reloj de carne
de piedra
de vida
de distancia
y muestra los brazos sin nombre
y desaparece sin rostro
solamente sombras.


Un día en la vida


Un día en la vida sientes
que eres regalo de la húmeda flor de unos ojos,
de la dulce y divina luz que florece en las estrellas,
y encienden a oscuras
la alegría, el azul cántaro
de los labios con olor a coñac
en cuadros de melodía pintados
de silencio y memoria
-sabiduría de copas de amor y ternura.
Sientes el océano de madrugada,
maná de redentoras caricias en armonía,
gozo del temblor permanente del infinito
con el símbolo de la piel del alma
-en viaje desnudo sin nombre-;
la identidad del sendero,
asiento de las aventuras vagabundas
que recoge el sol en acuarelas
y canciones en el sueño
de la fuente de los deseos
-y con la conciencia de la bondad.

Sientes el mundo en gracia de las lágrimas
que curan los pliegues de los rincones,
silenciosos en carne perfumada
por los ángeles sellados,
espirituales, vencedoras
de los puños encerrados
en una quimera;
esa tinta que ama
las campanas, el pozo de la abundancia en melodías,
la bandera del mañana,
la paz del llanto, perdiéndose
en el mar antes río,
en soplos de dulce locura.
Sientes el noviazgo del mundo contigo.



Símbolos


¡No sé de la presencia de las alas
de muerte, mariposas de poemas
en símbolo sombrío del espejo
-profundos infinitos dibujados
con la mente de sombras y espirales
en la estrella fugaz, en el desnudo
pensamiento enterrado con la luz
del guardián de los siglos! Es la pura
y firme cerradura entre las nubes
de los tiempos y el canto del dormido
baúl de la energía que se siente
más allá de los frutos novedosos
de la esperanza mística- inmortal
y bendita frescura de su copa.




El recuerdo y el sol velaron los ríos de lágrimas

Cuando ella se fue, el recuerdo y el sol
velaron los ríos de lágrimas que dejaron
a su paso la tormenta silenciosa,
los blancos sueños, que gota a gota,
con miedo del corazón murieron,
inventando latidos más allá del mar
de las plegarias;
acostándose en su amado rostro de cien labios
de tristeza,
en su profundo cuadrante y canto de auroras lejanas,
en el cálido viento que perfumaba el huésped apacible
convertido en monólogo de flores finales;
robándose al rojo remolino de la noche,
-tema predilecto en el enjambre del espíritu-,
como homenaje vertido en las tinieblas
envueltas en el nido de lunas de cristal;
buscándose en los volcanes del pensamiento
decorados con sonámbulos olvidos,
con la visión aletargada de horas
y minutos en agonizantes puertas sedientas
de arenas y tumbas de demencia.



Rima de agua, tierra y brisa


Presencia de la luz, mas crece la armonía
que la naturaleza vive
bajo el influjo de las aves,
en rima de agua, tierra y brisa
-encantos de unidad-;
en cortejo de hechizo y fundamento
que liga los collares de la huellas,
rumbos y vueltas de caminos eternos
que se agitan, desnudos y libertos,
en entrega ferviente;
arrastran cielos deliciosos,
y braceando entre visiones,
las flores -ninfas de encarnados rostros-.
Murmullo de locura entre las rocas,
una imagen moviéndose invisible,
las ramas estremecen la penumbra
en hondos laberintos que en el silencio giran,
y el susurro del río
que llama al corazón de sus tinieblas.





Solo

Solo, con la poesía, invadiendo el botín,
el olor de las flores,
el ayer y el mañana,
la imagen del sosiego,
en el suspenso claro, sonrisa al frente y nido
con los labios del cielo -corazón en el tiempo-;
emerge en esencia, con soplo
de reina, con la máscara que ilumina siluetas
grises de las palabras,
que alimentan confines de universo;
magia y manjar en lenguas misteriosas,
de rostros que escapan firmes de la savia
de los bellos jardines del edén;
ojos precisos de azul que devoran
volando los primeros gritos de las huellas,
de las ramas perdidas,
como canto en bosque constructor
que con humildad hace brotar,
de la semilla, el río de raíces de vida;
con el sueño de agua,
el triunfal momento
que lo envuelve en belleza,
en sorprendente abrazo de la infinita voz.



Las manos de la vida eran sueño y cielo

Las manos de la vida
eran sueño y cielo:
un poco de las voces
de la noche en piel
que el último desnudo
le sembraba;

un canto del pasado
en el baile y viento
de luz que se ahogaba
en la sombra y muerte
en blanco puño escrito
en su lengua antigua;

un cuerpo de profundo
paraíso y cima,
brindando una cascada
de palabras en versos
con mar de los halagos
en los años vivos;

un alma en melodiosa
y robusto diluvio
de rosas como agua
de diamantes azules,
en gotas de caída
fresca y libre;

caminos y destinos
en dormida estrella
con boca de la gloria
entre golpe y trampa
-suspiro de guardián-,
y el espejo y música del cielo.




El vuelo del lienzo callado del naufragio

¡Qué triste es la noche, cuando duermen
los pies de las lágrimas,
como rueda de sueños
y grito acostado descendiendo
hasta la nube de la indiferencia!
Es el premio que se esconde
en el ojo azul, en el vuelo
del lienzo callado del naufragio;
en la tortura del delirio
debajo de las piedras de la paciencia
en fuego y sangre,
a la espalda de la mentira en turno;
alrededor de desgarradores destinos
con el humo cayendo
desde la superficie de la soledad en traje
de silencio;
en aire vacío apuntando
a la víctima, al rostro
con espacio vencido,
con la palabra de bronce,
sin techo, ni abrigo;
sin huellas, en la desdicha
colmada del polvo de los ecos
agonizantes de los crepúsculos
de la nostalgia – húmeda cortina cerrada.



Me hablo. Sonrío…

Me hablo. Sonrío en medio de los secretos
de mi alma donde las luces de palabras suaves
levantan los delgados sonidos que no fueron
cerca de la conciencia del naufragio,
a la ola de imágenes de arco iris
cruzando los ojos del tiempo,
y bajo los relámpagos en el fondo
de las heridas que han huido
de la oscuridad de su descenso.

Me hablo. Sonrío de las manos de humo,
del vientre que vive con el rostro de relojes,
con el tambor y golpe debajo de la calma,
sin nombrar sábanas, mundo, música,
ni la cuerda y piel y eterno,
a fuerza de rechinar la hierba
verde con las sombras,
y llevando cerrado el cadáver
que se está descomponiendo.

Me hablo. Sonrío del huésped del crujido
con lágrimas amarillas de copas
bebiendo las alas invisibles
de la muerte con sus huellas
girando el miedo como un sueño,
el olor dulce bajo la onda
de los muros sin senderos
con el látigo de cenizas
y los muchos años de mis pecados.



Yo voy en el grito dejando…

Yo voy en el grito dejando las manos,
las voces en el silencio,
las piedras borrando el canto
del tiempo de lejanos fríos;
la lágrima en la tristeza
con la muerte querida
de sus blancos vuelos
en vientos de tinieblas sin preguntas;
a angustioso tormento,
como un conjuro de diluvios,
adentrando como olas en la espuma
de la sangre fugitiva del corazón;
el hueco del ruido en agonía
con el soplo de la sombra del olvido
en miseria y dolor;
los muros amarrando los labios
a los huesos de las señales,
inclinadas escuchan a su antigua boca
amante de rojo húmedo, cazadora
de hogueras para aplacar el miedo
a la soledad;
y, cruzadas en el sueño,
arrinconados con el nombre
y el mar sin orillas,
sin centros, en profundidad,
cargado con la luz que no empieza
ni llama, ni se levanta.


Dulcemente

Arde el madero al volar del tiempo,
las alegrías y dolores,
las historias viejas con su voz,
el polvo hecho luz,
los amores se vuelven vida,
en fuego y perfume sin cordel;
los dorados ensueños –laberintos-
son dimensión de frutos a escoger,
flor de mil huertos,
humilde memoria de piedra
en su melancolía y ritmo,
con tintas de distancia y paz,
ante el viajero sol;
en medio de la tarde,
con el profundo rostro
imitando al río,
suena el cielo, en su húmedo
e inmortal misterio,
de la canción del rosal,
y narra los silencios,
mientras, en su tenue quimera,
las alas de los ojos claros
besan las sonrisas de los días,
dulcemente.







Nosotros


Nosotros, los que estamos manchados
por el color de la fiesta de la locura,
dormimos con las palabras enredadas
en la sombra de los labios de la estatua
del sueño, desnudos de auroras y lluvias,
con la ausencia de los símbolos del olvido;
con el cristal de infinita muerte,
que gota a gota deshoja,
el nombre abierto del vacío,
los brazos de la presencia fugitiva
de la herida misteriosa gastada
en la sonrisa del llanto;
con el paso de las cárceles
de imágenes con barbas del tiempo,
en el eterno crujir de sogas y maderos,
removiendo el temblor de las entrañas
y los recuerdos grabados en suelo
de frágil barro;
en largas avenidas que acechan
en polvo pesado
que sólo beben el destino
sin milagro, sin alas,
con la mano doblegada
y una cadena de cielo invisible.




Sabor de los silencios


En labios –los secretos que no paran-,
la saliva en silencios mutilados,
los deseos y sueños perforados
por agujas de celos que deparan

en desamor sin lengua y luz declaran,
en rosales culpables y callados
-rumbos de desalientos conflagrados-,
limosnas de ternura los separan;

y abren la pena-sombra en remolino
con los delirios rojos de tormentas,
con el pecho sin fuerza, ni armonía,

con el fuego de ausencia del camino,
torpes heridas llaman a las cuentas,
no hay descanso, ni calma, ni alegría.



Hay señales


Bajo los moribundos niños amarillos
de los puentes en llamas, bocas del pasado
en vagones de vida viajan con dos lunas,
un cántico que todo adorna y en palabras
refleja los mil sueños silenciosamente;

gravitan en el tiempo y desnudos escuchan
la derrama del rumbo con sonrisa madre,
y vuelan en torno a la ventana en cielo
respirando el brillante equilibrio
del perfume del símbolo.

Silencios, los dolores de la herida y ruido,
huesos con sus perdidas huellas en el eco
de la muerte y su tierra que nos llama en flores,
en los ojos otorga su ventura, llega
con caminos abiertos borrando las señales;
y, derrochan el juego del golpe del alma
encinta de recuerdos y dispersas noches
en harapos, esencia de la espera oculta
con la mirada suave, donde se detiene
el sufrimiento y cuerpo, libre para siempre.







Muérdeme


Nuestro lecho es de muerte,
de tristeza, de llanto derramado
¡frío encanto!,
de fuego de las mieles
en su canto, del sendero enredado
por torpeza;

de horas encadenadas
a la noche virgen sueño
vacío en su tormento.
Cáliz roto en unísono
momento de dolor
en continuo cruel reproche.

En desesperación,
enjambre en rito abismo
delirante fugitivo
del olvido y ensueño sin memoria.

Muérdeme ¡muerte!,
abrázame a tu grito de dolor y pasión
¡lecho cautivo! desvariando
el hastío con su escoria.





Arrugando los sueños que nunca existieron

Golpea la nostalgia dormida
hasta el fin de la ausencia del velo,
como remolino de ola en brazos de los dioses
arrastrando la suprema alcoba
hasta la evasiva imagen de las palabras;

con sus largos cabellos y sus hermosos ojos
con pie de vida hecha carne,
atravesando los muros y las escaleras del tiempo
con el frío del Apocalipsis personal en cubos de basura
y el incendio escuchando el adiós en sílabas
de sinfonía;

con la noche como museo de bares y cantinas
perdidos en el diálogo sollozando los alcoholes,
con el amor borracho de paraísos retumbando
en las paredes la gestación de virginales recuerdos,
y, arrugando los sueños que nunca existieron.


Dócil voz de tierra sin ojos


Cuando las preguntas habitan en los sueños,
nudos y fantasmas inventan
muertos con pañuelos,
cantos en neblina,
símbolos con huesos en cruz
y águilas en negro portal de cementerios;

viento en extraviado suspenso a media noche,
frente a la nada las sombras
-dócil voz de tierra sin ojos-,
la vida como el agua,
como la materia,
ruido de pantano
y alma temblorosa con flecha en mundo en fuego;

mar de oscuridad con ladrillos y cerradas
puertas, sin olor de rosas,
música perdida en las manos
-hojas de los años avaros-,
fondo de los cielos
en silencio, mudos
pasos sin memoria
y humo congelado con llaves en añicos.











Somos noche


Somos noche
transformada en manos de sueños
con pedales de pasado
y abismo de futuro,
duende con lágrimas de milagro,
con estrellas donde se esconde
la risa cristalina de la lluvia, somos
rostros mal dibujados
que hablan con velas de esperanza.



La noche quema

La noche quema hasta la ropa
en oscuras señales de fantasmas envejecidos,
de vacíos destinos en horas
….gritando
bocanadas de ausencia
y miedos,
vientres de mediodía perdidos
con rostros de silencio,
con ojos llorando la delgadez
del lienzo del camino;
los bolsillos del recuerdo
en flor milagrosamente en signos
de despojo fluyendo
entre labios de arena y agua.
¡olas de hoguera, de día
con vientos solitarios
cerrando risas y luz
…..y miradas!


Olor de azul


Olor de azul en mi pecho
Con cabellera sin venas
Cantos de fuego escondidos
Palabras de niño enamorado
Como grillos de primera aurora

Desnudo con dolor de alegría
En juvenil fragancia
Anhelos con cruz clavados
En tierra con esencia
De sueños de hielo.



Las sombras eran profecías

Las sombras eran profecías
en el cambio de isla desierta a paraíso
manos oscuras que van abriendo
una nada al sabor del nuevo día
y vuelven las ninfas vaporosas
a la fiesta de la luz, desnudas.







¿Y, AHORA!

¿Florecerá en mi invierno
la flor de mi mediodía
que algún día será
mi despedida, adiós,
adiós le digo y tomará
el mismo camino
que comienzan mis manos
a tocar hoy con frío!

¿Y, ahora, sí, ya sé que cerca o distante
de esta noche, la suave tierra arrojará
el misterio de mi partida, de un gran encuentro
bajo un poco más de medio siglo de espera,
y un espacio que se desplazará
alumbrando un nuevo camino!

¿Entre aquello y esto
solamente mis pensamientos
expresados en la poesía
que toca como ángel
a tu mente en racimos
convertidos en vino de caricia,
de dulce llegada!

¿ Y, ahora, andando en el camino
encontré el viento, acaso sólo
con deseos enormes de respirar
su vida vivir todas las vidas,
ser el hombre que algún día soñé en mi vida!

¿Truena en el cielo, gota a gota
la lluvia de la azul esperanza,
se reúne en mi corazón
la llave de esa puerta
que abre el sonido sordo de la tierra!

¿Y, ahora, sí, busco las cosas que echa el mar,
arroja en su vano número conchas,
que al fin y al cabo, son rosas de nieve
enteras cubiertas de arena de otro mar!

¿Desde el jardín, en su árbol limpio,
no será pues, sino en su interior
de mí florecerán soles ilusiones,
que por la mañana de su mismo color,
romperán la soledad y la distancia!

¿Y, ahora, sí, yo iré primero
a probar el néctar de la raíz
del amargo vino de la tierra
para obtener la rica e inmortal
delicia del cielo!

¿Desde el silencio, en mis venas y mi boca,
hablaré con las lágrimas de mi larga noche!

¿Y, ahora, sí, mi cielo me retendrá!




Cada mañana

Cada mañana cabe en un rayito de luz,
Pues mis ojos, que no dejan de tocar,
Pueden llenarse de su sensación:
Un minuto no más,
Es suficiente para morder el rostro del porvenir.

Cada mañana tengo sed,
Pues mis labios, que no dejan de ver,
Pueden vaciarse de agua de cristal:
Un mar no más,
Es suficiente para oír el viento del ayer.







Batalla interminable

No a las perlas en la cabeza, no
los sonidos que llegan
-melodía ofrecida a los pies-,
dulzura turbadora, regia
sin límite que desgarra
el humilde silencio;
no a la mano avariciosa, no
descomunal sueño que vuela
al espacio de bolsillos de colores
de interminable angustia, puerta
cerrada que evade
a la pobreza limpia;
no a la señora vestida de vitral, no
tenebroso cometa que visita los deseos,
a luciérnagas en sus cámaras ocultas
de muerte, que se acerca rendida
al borde de la desnuda conciencia, batalla
remota de ola mediadora
entre relámpagos y truenos;
no al portador de tumbas, no
finita vida truncada
por la terrible compañía
de la doncella con arco y espada
borrando la palabra de verde recuerdo, paloma
entre visiones de fuego y luz
con suavísimo bálsamo acariciante;
no al sentimiento amargo de sangrantes huesos, no
al hielo que desciende entre las hojas del tiempo,
entre el cielo y el infierno con mirada oscura,
fulminando las voces llorando su abandono, aliento
del reino prometido en la vida
pan siempre dulce en azules nupcias.



El sabor de la palabra



Como dulces
y ricos manantiales,
entre duendes,
fantasmas encarnados
en la palabra escrita,
y empedrados
caminos y sonidos de cristales,

renace el deje nuevo
en espirales danzando
airoso en juegos esperados,
con los gustos,
vestidos y enredados
en la fiel poesía, de raudales
frutos espirituales.


Nace el día en las nubes
de ufanos pensamientos
luminosos, en letras del presente,

labios de azúcar,
nidos de alegría donde la vida
y cielo son momentos
y abren delicias magnas a la mente.


Copyright ©
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS
















El nombre divino del amor-JORGE LEMOINE Y BOSSHARD

El nombre divino del amor

A María Mónica Collazo




Me desperté con un pedazo de sueño entre las manos
y no supe qué hacer con él
Busqué entonces un pedazo de vigilia,
para vestir el pedazo de sueño,
pero éste ya no estaba.
Tengo ahora un pedazo de vigilia entre las manos
y no sé qué hacer con él.
A menos que encuentre otras manos
que puedan entrar con él al sueño

ROBERTO JUARROZ




VIAJE POR EL REZO

Si tuviera
podríamos cambiar de religión
meternos en un barril lleno de aceite
aprender el lenguaje de las flores
saber cómo se llora en marte.
No sé cómo se fundan
las cosas importantes como ésa.
Y hay tantas otras cosas más
que ignoro
No sé cómo se evita emborracharse
cómo sueñan el amor los sacerdotes
por qué se suicidan
los insectos.
(Ahora me doy cuenta
de que la naturaleza no estaba
preparada para los
inexpugnables faroles)
No tengo religión
pero quisiera cambiar de algo
de verdad podríamos hacerlo
¿Quién inventa las cosas importantes
Quién anda instituyendo los profetas
Quién decidió las alas del gusano?
¿y el instinto de beso en los sonidos?
No es que quiera
cambiarme las desconocidas raíces
Es que contigo podría hacer un viaje
por el polen, arrojarme a un cielo
subalterno por la boca de un sapo
enamorado. Remontarme por el aire
con mis párpados por únicas alas.
Derrotar todos los dogmas de la
arquitectura universal.
Podríamos invitar a un ateo
imaginario a fusilarnos con burbujas
de sonido hasta dejarnos huecos
como una llama.
O hacer un viaje por el rezo. Para
eso sería necesario que nos escondiéramos
en un molino apretando los dientes
para no gritar cuando la piedra nos
enreda con la harina. Nuestras
manos juntas serán el mismo grano
después tal vez nos harían pan
lingote cereal, ladrillo, altar
del hambre y con forma de
luna un poco amapolada
en alguna suburbana iglesia
nos repartirían. Tal vez nos
tocará esa vieja, la que reza
casi con afán. Descenderemos
por su esófago (sabremos
casi algo de los hormigueros)
y veremos el corazón de la fe
el pabilo que sostiene historias
el pedestal de tantas guerras.
Después, un poco como los feligreses
saldremos del recinto sagrado
y nos dirigiremos a los andenes
suburbiales empujados por
la corriente de la derrota.
Allí habrá un túnel mucho
más oscuro.
La salida será lo más difícil.
Creo que prefiero no cambiar de
religión, quedarme con mis palomas
y mis trasnoches de páginas.




ALFARERO SIDERAL

Quisiera cada gesto innumerable de las
moscas
cada mínimo amor de este planeta
cada polen de arroz
cada hormiguero
cada lluvia que se enguanta por la tierra
cada rayo de luna en el océano
cada faro derretido bajo el agua
la hondura total de las insondables cuevas
cada beso fugaz de cada boca
cada constelación de saliva que destella
cada arruga dactilar
en las piedras colosales de las cordilleras
cada rayo cayendo cada brasa
cada escama de ceniza cada huella
el número total del desarrollo
la molienda de las olas, cada ala
cada cosa en fin para ponerla
desnuda e infinita como harina
en tu cuerpo y tu alma y en tus piernas
en tu memoria hasta el éxtasis que huye
y se agazapa
a cada gramo cada instante de tu vida
para que sepas el completo abecedario
de planetas de sal y de rugidos
de gemidos de galope y de colmena
con que junto a tu nombre catarata
construyo el del amor como alfarero
sideral en esta pieza.




ILUMINACIÓN VACÍA

Desmantelando naranjas
demoliendo pianos
triturando caracoles
como a fetos de flautas
voy y vengo entre pies
e iluminación vacía
besando la íntima piel de algún espejo
con reflejos de lenguajes diferentes
De esta peregrinación por el aire
de esta torre de saliva
se pueden decir tantas cosas
tiene tantos nombres la soledad

Y el tuyo, el más atroz




CUANDO EMPRENDO LA TINTA

Nunca tengo palabras en la mano
cuando emprendo la tinta.
Es como agitar un árbol
para que caigan los frutos
agazapados en mi saliva
Y siempre cae tu nombre
que maduro a gritos
con la savia en pie.




YO NO QUIERO MORIR ESTA LOCURA

Ésta no será una depuesta golondrina
una rendida hora de resurrección originaria
yo no quiero morir esta locura
no quiero callarme estos otros silencios
ni descalzarme estas distancias
que mojan mis pies de otras partidas
No. quiero quedarme contigo
hasta ti traje mis últimos zapatos
y mi descanso definitivo.




ESTE ÉXODO DE PALABRAS TE BUSCA

Con cercenadas pupilas
y voz degollada
con el aliento encallado
en desertados lenguajes
este éxodo de palabras te busca
Y recorre este desértico silencio
como una caravana de flores y suspiros
que se hunde en un horizonte imaginario.




SIEMPRE HE ESTADO CONTIGO

En este sitio donde el tiempo es otro
uno cualquiera
algunas imaginarias piedras
y extraviadas voces
y jardines de fatigadas cabelleras
y extenuadas ventanas atrapándome
En este sitio de ayer y de mañana
donde hoy somos apenas una sospecha
donde nos adivina el aire
y nos corta las manos
la humedad de la madera
en este escenario
que es el mismo de siempre
uno de tantos
siempre he estado contigo, amor
ahora que te conozco




UN GESTO DE LA PIEL O DEL ALIENTO

Porque escribo más que nunca
y mis manos son copiosamente
sé que te amo
y por tantas otras cosas
que mi boca dice a veces. (y otras callo)
qué duda cabe de que el amor
es a veces, también un gesto de la piel
o del aliento.
pero no es sólo el hambre repartido
ni ciertos plenilunios dolorosos
ni cierta luminosidad de flores
es nuestra medida
de repente todas las raíces de la memoria
congregadas en la imagen amada
qué duda cabe de que te amo?!




EL PAÍS HUNDIDO DE TUS OJOS

Me miro constantemente a los espejos
ahora que estoy solo
para tener quizás algo de tus ojos
algo tuyo, algo parecido a tus recuerdos
Pero cuando te pienso
no es mi rostro
ni mi cuerpo turbio y silencioso
el que encuentro.
Sin embargo sé
que cada veta de mi piel
cada hoja de mi pelo sin pájaros
será el país hundido de tus ojos
cueva enterrada de despojos
y a veces el vacío y el silencio de tus manos.




NECESITO VERTE AUNQUE SEA EN ESTA PÁGINA

No tengo paciencia para quedarme dormido
los sueños revolotean asustados sin posarse
mejor prendo la luz, enciendo mi garganta
necesito verte aunque sea en esta página.




SÉ QUE HAY UN RÍO COMO UN PUMA DERRETIDO

Yo no conozco esta tierra
he visto su retrato verde en los mapas
sé que hay un río como un puma derretido
que se echa constantemente en el mar.
He visto de pasada algunas casas
algunas esbeltas palmeras, unos faros
unas calles que son siempre las mismas
Tanta gente que no es extranjera
se diría que la memoria
les creció aquí como los frutos
de una planta cualquiera
Ya no me asustan las ciudades como ésta
No me importa dónde tienen la mirada
no tengo miedo de sus policías
y hasta me dan un poco de ternura
sus escuelas y sus hospitales.
yo no conozco esta ciudad de nadies
Pero hay otra que tampoco conocía
donde andaban retrasados mis recuerdos
esperando que yo los recogiera.
Amor, yo te encontré en una ciudad
ya no le tengo miedo a estas ciudades
y me parece que no voy a volver a decir
ni la palabra nunca ni la palabra nadie.




MI LLAGA DE CAMINOS

Rindo la poesía, depongo mi costra
de horizontes, mi llaga de caminos
aprendo tu nombre y descubro
que siempre he tenido boca.




MI CORAZÓN HIZO AGUA

Para contarte esta historia hijo mío
tendría que esperar que te cuelgue
la mirada
que llevaras algunos olvidos
algunas puertas cerradas en el alma

No puedo imaginarme tu cabeza
tu mano que tendría algo de mapa
tu estatura tu voz un poco llena
de las cosas que llevaras clavadas.

Elegiríamos un árbol una piedra
sería tal vez una mañana
nos sentaríamos como dos cosas viejas
dejando que el silencio nos hablara.

Tiraríamos pedradas sin destino
hablaríamos de las nubes o del viento
-esas nubes sí las imagino-
yo olvidaría hablarte de estos versos.

¿Cómo decirte que llevamos algo roto
que el amor a veces se disipa
que se secan las manos y los ojos
que todo lo invade la ceniza?

Cómo habría de explicarte cada noche
cada foto cada muerte de memoria
explicarte que me fui sin donde
a cambiarme de zapatos y de historia

Cómo explicarte que mi corazón hizo agua
que le entró la noche hasta el hastío
Tiraría tal vez otras pedradas
Miraría a los ojos al vacío.

Y después te lo diría todo
de una sola llave de una sola agua
te abriría mi corazón de lodo
y te daría a beber todas mis lámparas.

Te diría su nombre de casi catarata
te contaría sus ojos de panales
y usaría palabras no estrenadas
para contarte su alma de trigales.

Yo no sé dónde está ese árbol protegiendo
el primer día de nuestras raíces
el momento de mirarnos a un espejo
sin buscar ni frases ni matices.

Ese día tal vez un poco ronco
te pediría inaugurar ciertos olvidos:
Cambiar el nombre obligatorio
del padre por el de un amigo.

Ahora ya zarpo de esta historia
para no anticiparme a mi memoria
y a mis pasos, antes del camino.




LA CINTURA DEL SILENCIO

Mi garganta aprieta

La cintura del silencio
como una espada rota
como un perro muerto
Ya no puedo esconderme
del asedio del espejo
debo poner sobre la mesa
los antes y los lejos




QUE EL AMOR NO APRENDA A TENER ASCO

Voy a escribir un verso con la palabra caca
el amor me lo indulta con una flor mojada
Pero para darte mi vida hecha poema
debo poner en él también las cosas muertas
Es la única manera de guardarnos
de que el amor no aprenda a tener asco
He escrito un verso con una palabra muerta
he dejado al silencio detrás de la puerta
Y ya no necesito escribir otras palabras macabras
una sola nos basta como una lámpara
Podemos ya indemnes caminar entre los pastos
inmunes al silencio con florecidos pasos.
Y echar este verso a la basura
con el aliento limpio de gaviota y altura.




ESTATUA DE MUJER

Tú, toda fulgor
cuerpo de totales melodías
mirada de canción
olor de fruta improvisada
estatua del amor,
yo con los ojos en voz alta
un poco de carbón
como un barco que te atraca,
sonreímos los dos.




LA HEBRA DE RELÁMPAGO

Me estaba peinando ante el espejo
y como un pez, sospechado entre la sumersión
y la espesura, una cana brilló su hebra de
relámpago.
Empecé a deletrear mechones hasta tenerla
firmemente entre mi pulgar y mi índice.
Cuando ya estaba por dar el tirón suicida,
me detuve. Decidí no cambiar de nombre,
no empezar una careta minuciosa. Decidí
no ser otra persona.




ALTA MAR DE PÁGINAS

I

travesía, a verso traviesa
a recuerdo traviesa

II

A noche traviesa
como un oscuro jinete
A verso traviesa
como un ciego demente
Altamar de páginas
marejada en las sienes
pleniluna tu cara
y tu distancia llueve.




EL RITO DE AMARTE QUE ME ARRASTRA

A veces me despierta una amapola
a veces me horada una campana
a veces me lava la cara una ventana
y otras veces me encierra entre sus páginas la aurora

Yo no tengo la conducta preparada
de los ríos de estiradas cicatrices
A veces soy (voy) la nieve que se derrite
y otras veces me quedo hecho montaña

A veces me ilumina una naranja
o me convence con rincones la tiniebla
y ando buscándome entre la niebla
hasta que una flauta inesperada me apuñala

Pero de todas mis conductas planetarias
de mi espesa diversidad de selva
hay una constante y siempre nueva
el rito de amarte que me arrastra

por flores y por piedras y palabras
por los mismos nombres de la tierra
y en cada cosa se renueva
como mil tardes diferentes en el agua.




EL RINCÓN MÁS LÚGUBRE DEL MIEDO

Esta noche es toda de pupila
es mi mínima estatura que rebota
contra el parche celeste que me azota
me desangra me pisa y me destila
El silencio me acorrala y me vigila
y el vacío con desenfrenada bota
me pisa la garganta rota
y me arroja a una lágrima y me exilia

Al rincón más lúgubre del miedo.
Mis ojos se caen derretidos
mis manos se evaporan y me traicionan
y la tiniebla me escarba con candente dedo
el silencio me clava un implacable alarido
Y todo se va. Sólo las ratas se demoran.




EL AMOR ES IGUAL A SU SOSPECHA

Antes estaba hecho de peligros
veía con bastón como un murciélago
y andaba con actitud cavernosa
ensuciando con mi sonido la mañana.
No sé cómo pero de repente
habías estado siempre en algún sitio
Y llegaste y sin preguntarme un solo pájaro
me lavaste las cuevas de mi cara
me llevaste de la mano hasta un espejo
y dibujaste un dios que sonreía.
no me importa ya quién soy ni quién he
muerto
así está bien, los nombres se acomodan
el amor es igual a su sospecha
porque tú te pareces a mis sueños.
Ahora hasta las moscas se me atreven
y hasta veo correr por la mañana
al aire enamorado del sonido
haciendo el amor con las abejas.
Así está bien, ya puedo mirar a cada gato
sin que huya incendiado de mis ojos
y paso por los hondos cementerios
sin ver otras cosas que jardines
Así está bien, amor, gracias por mí.




UNA SÁBANA CONSAGRADA DONDE HEMOS ESTADO JUNTOS

No quiero apurar estos cuadernos
Son la medida preparada de mi historia
Cada página que paso es una despedida
una sábana consagrada
donde hemos estado juntos.
Conozco el dolor de abandonar habitaciones
que no serán nunca las mismas.
No quiero terminar estos cuadernos.
no quiero conocer toda la tierra.
quiero siempre una isla de sorpresas
una flor aún de raza súbita imprevista
para ponerla bien temprano al lado tuyo
en tu almohada tal vez y despertarte.
No quiero apurar estos cuadernos.
Pero tengo tanto que decirte
tanto tengo para recuperarnos.
No importan todas las cosas desconocidas
lo que no hemos hecho estando juntos
Basta que estemos de la mano
todo es posible y suficiente
Pero no quiero terminar estos cuadernos.




QUIERO HUIR DE TODO, ESO ES TODO

No busco por la geografía del poema
una palabra especial como una mina
no quiero fundar una ciudad de palomas
no quiero establecer la boca del silencio
Quiero huir de todo, eso es todo
y esconderme con tu nombre en una ceguera
inexpugnable
y dormir allí para soñarnos.




EMPAPADO DE TINIEBLAS

Como, me lavo las manos
sonrío desde algunos reflejos
acomodo páginas y escondo
algunas fotos en cajones terribles
Voy a irremediables sitios
y vuelvo empapado de tinieblas
y me arrojo de boca a estos renglones.
Todo lo que hago tiene tu ausencia.




MORTALMENTE VIVO

Es de nuevo la hora de mis manos
solas como alas en un continente olvidado
es de nuevo la hora de mis horas
como un viento herido por ruinas y restos de
batalla
Es de nuevo la tristeza esa de ser y de morir
de amar mortalmente vivo, de reír al galope
con la lengua en llamarada
goteando pájaros y arreciando muerte
escupiendo ventanas
y leyendo epitafios con los dedos
Es ésa la hora
la de no haber sido eterno
la hora de que dios nunca haya sido posible
hora de palomas que se suicidan
hora de música precipitándose por
una cornisa con un ramo de olvido
entre los dientes
pero yo absurdamente crepitante
entre el carbón que huye
río como un molino
porque estoy enamorado
y seré más allá de todas las derrotas
para envenenar con una lámpara
el telar tenebroso del silencio.




LA LLAMARADA DEL SILENCIO

La soledad estaba sola y soñó.
soñó que sueño
y en el sueño soñó que canto
y en el canto fue el aire
el aire estuvo enfermo de los mismos sueños
Y se volvió corazón
corazones
miríadas de corazones
y en uno se enfrió la llamarada del silencio
y entonces, tierra
y la tierra soñó y cantó
y raíces
y rosas
y tú y yo
que no sabíamos
que la soledad había estado sola
y que necesitábamos venir,
haber llegado
y soñamos
sin manzanas
y entonces dios había sido
para que la soledad nunca hubiese
estado sola.




COMO UNA LÁMPARA PARA ENCONTRARTE

No me damos pena
No nos sufro
Llevo esta partida
como una lámpara
para encontrarte cuando yo sea conmigo
y nosotros.




TUMBAS EN MARCHA

Porque este avión emergerá del vino
como una uva que salta de la tierra
hecha llamarada
o silencio de la palabra palabra
Porque este avión me arrancará los
ojos y ese turbio manojo de pasillos
por donde goteamos tumbas en marcha
me busca la garganta como un abismo
empedernido, me pisotea la saliva me
machaca el sonido de polen creciendo, porque
escribimos muchas veces
la palabra paloma.
Debo volver a buscarme
a recogerme entre las cosas sencillas
entre el amor que no aprieta
los puños ni muerde la mirada
para no esconderse detrás del ocaso.
Ojalá me hayamos esperado.




ATADO DEL SILENCIO

Cerraré los ojos para salir de esta casa

Me llevarás de tu mano
candentemente (ciego)
hasta la puerta
atado del silencio
al ruido mínimo de las cosas del día
No quiero morir de esta partida
no quiero verme ni oírme partir.




EL LAGO DE TU IMAGEN

Estoy vivo a patadas a mordiscos a párpado
a gritos a espina desaforada
y raíz al galope.
Catarata de pétalos
desbocada marea
alas y tajos en un solo vuelo
Y de repente como el torrente brioso
me anudo al lago de tu imagen
y soy paz.
Es el amor,
Estoy enamorado.




ABASTECIDO DE LÁGRIMAS

Habré necesitado estar triste
estoy abastecido de lágrimas
hace tanto frío fuera de estas fotografías.
Partiendo mi alma quedó enganchada;
como un tejido
mi sangre de madeja
y se ha ido deshilachando en un
reguero mortal.




CON EL ALMA ACUMULADA EN UN SUSPIRO

Con frío de animal herido
con dolor de herida enfriada
me voy goteando tiempo
como una gangrena.
con el alma acumulada en un suspiro
con la lengua de pétalo cortado
Mis ojos son el patíbulo
de mi memoria
el día entra y arrasa
quema y a muerte muerde ahuyenta
y azuza
Las mariposas se están volviendo tajos
mi cuerpo ya no tiene nada azul
es que me estoy yendo
y el amor es puñalada
y duele.
No sé realmente por qué estoy no llorando.




SUEÑOS DE DEMENTE

Te llamé por teléfono.
era el silencio en punto de tu ausencia
en mi pieza sin tiempo
Te llamé con insistencia
la llamada se extendía por el aire
la llamada sin respuesta
como un grito agonizante
inundaba el vacío callado de tu casa
y sonaba tristemente a nadie
Colgué. hice otra llamada
la misma cruenta voz que se partía
la misma temblorosa campanada
Me pareció que tenía algo de risa
recorrí en mi memoria todo el ámbito
un silencio sonoro que dolía
Volví a cortar. Estoy pensando
Ahora en los venarios corredores, en la puerta
en los discos quietos y callados.
en la paz tranquila de la mesa
en el pasillo ahortal que se derrama
y que pasa delante de tu pieza
Al pasar me fijo en la ventana
Tu mundo de misterios escondidos
y me siento de recuerdos en tu cama
Se me sube a los ojos el vacío
se encarama tenaz a mi garganta
me siento encerrado en el delirio
Ahora pienso y se me anega el alma
que tal vez cuando te llame nuevamente
me responderá el silencio de tu casa
Y mañana y después al día siguiente
y también después de una semana
y otra más y después ya para siempre
Hasta que yo sepa de verdad qué pasa
: que sólo existes en mis sueños de demente.




LA NOCHE QUE NOS DESENVAINAMOS

No he lavado la ropa que tenía
la noche que nos desenvainamos
y desnudos como la miel que cae
de los higos maduros a la siesta,
nos anudamos acuáticamente
como dos lagos o dos gotas de agua
que se juntan innumerablemente.
No voy a lavar esa camisa.




ESTOY ESCRIBIENDO TU NOMBRE

En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.




LAS ANCLAS DE TODO MI DESTINO

I

Que estas puertas de llegar
sean las de partir
si no encuentras tu vida
en mi sendero,
si tu memoria me renuncia
si tu amor
se descalza de mi nombre.

II

Tú mujer,
tú amiga, luz,
tripulación total de mis espigas,
tesoro en llamas en la boca
de la madrugada
tienes las llaves y el timón de mi vida,
las anclas de todo mi destino.
Eso te lo doy. Como una mano,
como una manzana.
Pero no debes tropezar
con mis pies.
No te sientas encerrada
en mi libertad
que te regalo.
Quiero ser tu camino
no tu calvario.




CLARIDAD HECHA PAN

Está visto
Está sabido que
Está sido que yo
Está vivido que yo nunca
Hubiera sido uno
de esos solemnes o terribles señores
con anteojos y joroba.
De esos que se mueven por
sus bibliotecas con la familiaridad
de un pez solo en su escueta pecera.
A veces creo que tienen algo de
dromedario, que guardan litros
de páginas en la joroba de la espalda
y las de los dedos. Los infaltables juanetes.
Porque casi todos tienen cabeza
pequeña, tal vez para tener los ojos
más juntos, —la nariz no es importante—
nunca se muerden la boca; y las orejas
a veces son alas deterioradas, grandes
como paraguas, a veces un poco chamuscadas
y otras veces se les caen por el mismo
camino de la calva.
No sé si hay alguno que se coma
las uñas, ancestros de roedor no les faltan.
Algunos chupan de la pipa con invertida
frustración de flautistas y oyen una
inédita música con los catacúmbicos bronquios.
(espero que no hayan leído nunca
la palabra catacúmbicos) ¡Qué volutas
de abortadas melodías!
Asunto corbatas = me abstengo;
casi todos la tienen sucia y otros la dejan
para marcar una página remota, donde
el torturado trapo convive
con las migas de un irrecuperable
sandwich. (quién sabe cuánta
sombra ha recorrido).
No! definitivamente,
porque yo no dejo migas
ni tengo orejas migratorias
porque sólo me como las uñas
cuando espero en las estaciones ferroviarias;
porque no sé nadar como el
alegórico pez
ni soporto el olor satánico de los
libros añejos,
porque entre una flauta y una
pipa prefiero una guitarra
y mucho más soplar en la caña
innumerable de tu aliento
y porque no uso tiradores,
(olvidemos la boca que yo también
me muerdo cuando quiero
imaginarte)
porque mi única joroba es un
dolor de caminos
y no recuerdo cuánto leo, sino tus
cartas,
por todo eso y un montón de otras
razones, no soy uno
de esos solemnes o terribles señores.
Además, si lo fuera,
cómo hubiera hecho para darme
cuenta cuando pasabas y tenías
la boca encinta de palomas.
No! definitivamente no lo soy.
Y si lo fuera
me cortaría las manos y la boca
y trituraría mis dientes
y después me escondería
con esa sucia corbata confundido
entre las migas
por haberte amado
y profanado con derrota y otoño
tu cuerpo de claridad
hecha pan.




MARES ANUDADOS

Quisiera que fueras sucia alguna vez
con el olor bullicioso de los rinocerontes
que en ti habitaran
duendes diminutos
una constelación de piojos
labriegos y mineros de tu pelo
y de tu piel
ellos me podrían contar de su amor planetario
de los hormigueros luminosos
de las madrigueras amadas
donde mi lengua no puede envainarse
y pasa a veces como un glaciar quemante
como un mar al galope.
Ellos me podrían decir las diminutas rosas
las quebradas los terribles
cañones de tus huellas dactilares
los aljibes insondables de tus poros
ellos conocerían los remotos senderos
las vertientes los guijarros
las olas enterradas de tu pecho
tus pezones como cúpulas sagradas
sagrados como templos
todos los jardines
cada cementerio.
ellos acamparían bajo el trébol
fresco
el que crece en la desembocadura
de tu cuerpo continental
ellos ordenarían
tras nuestras enamoradas batallas
los húmedos minerales de la savia tibia
las herramientas exhaustas del amor.
Quisiera recorrerte
como una lagartija
esconderme bajo cada piedra
mirarnos a los dos
crepitando como mares anudados
y ser a veces mar
y a veces caracol.




VELAS PARA AGRANDAR LA OSCURIDAD

He apagado todas las lejanías
he decidido que estás aquí conmigo
detrás de alguna puerta,
lavándote la cara
amasando un trago de ventanas en un
papel, o bebiendo un chorro de mariposas
en alguno de tus libros amarillos.
He decidido que la soledad no nos cabe
Somos demasiado para los enjutos territorios
de la nada.
Y si alguien no lo cree puede leer
en los legajos de la primavera sobre nuestro
encuentro desde los parietales de la tierra
de nuestra insobornable brújula de equinoccios
Sí! Estás comprando el pan para nuestro desayuno
Un par de velas para agrandar la oscuridad
ese esmalte multicolor para pintarnos camelias
en los brazos y hacer el amor como las enredaderas.
No encuentro la nota que me escribiste
mientras dormía
Te habrás olvidado de dejarla.
No importa, sé que la has escrito y que
decías que volvías en seguida, que no
querías despertarme.
Ahora me voy a meter al baño
voy a demorar un poco para darte
tiempo de volver e irte otra vez.
Me gusta tu forma de estar
tu presencia vacía, llena de sospechas
tu ausencia habitada,
tus constantes salidas.
Ah! espero que no olvides traerme
el bloc de cartas y los sobres.
No puedo estar sin escribirte cada día.




NOCTURNO PEDESTAL

No te quiero más le he dicho
y una andanada de dedos aullantes
me han empujado contra la pared
oscura de los mínimos delitos
Pero si hubiera decidido hacer
de mi vida otro instrumento de culto
pavoroso, ir a la guerra tal vez,
hacerme sacerdote empasillado en
conventos insondables, dedicarme a la
sonrisa, sacarle fotografías a la muerte
profesionalizarme en un espejismo
cualquiera, entonces tal vez
escogerían mi nombre entre palabras lustrosas
y desde el héroe al santo desde el mártir
al mentiroso acomodarían mi pedestal de nácar.
Pero el amor es mi bandera mi altar
mi alquimia mi pincel. Por eso soy un
delincuente.




PLAZA ABAJO

Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.




NAVE PARA TODOS LOS DILUVIOS

Como un desaforado labriego
enterré mis palas en los surcos
de este cuaderno.
He ido despejando el cardo
peinando la tierra
la encía fecunda
la cabellera vacía
soplando en la fragua del delirio
hasta hacer saltar la espiga.
Éste es mi pan
mi harina enamorada
mi sudor de anhelos que te buscan
mujer ecuatorial
templo definitivo
altar de la fertilidad
A veces el silencio
a veces ciertas fotos viejas
arqueológicos naufragios
como sarmientos
mordían el arado infatigable
de mi lengua.
Esta siembra insucumbible
no teme la agresión de la pezuña
pueden invadirla los dientes del olvido
puede intentarla el fuego y el rumbo
lóbrego del pus
no hay silencio para el verso escrito
si ha pasado por tus ojos
por la siega de tu mente
por la molienda vigilante de tu alma.
Yo no quiero tener nombre de poeta
prefiero llamarme jardinero
pastor de rosas
timonel de savia
No hay en estas húmedas colinas
de papel, una sola piedra de aridez,
El sumergido mineral es todo de campanas.
No hay un solo fusil bajo la tierra
porque éste es mi prado de amor
mi arsenal de palomas
para tus ojos y tu sonrisa.
Ahora bien, mi pequeño horizonte
Amiga de mis horas lejanas
Es posible que los cuervos
del tiempo, los gusanos
tenebrosos que a veces
tenemos en el subsuelo de nuestra
memoria, pasen
a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
la semilla a barrernos con uñas
de huracán enfurecido.
Es posible que se desaten de
lejanas cumbres, desde destejida
nieve de recuerdos, algunos rostros
que traemos puestos, y que el agua
turbia del hastío alague nuestros
campos de besos y de veneración
trasnochada. Por ésas y por todas
las otras muertes posibles que
podrían sumergirnos yo quiero
dejar un dolmen eterno
para todas las expediciones
para todos los testimonios
para obligar los astros perezosos;
y ese monumento indemolible
lleva nuestros nombres y el del amor
en este cuaderno que es una
nave para todos los diluvios.
Así, tal vez para siempre
el talón de la atmósfera
será una lámpara custodia
para que no se nos echen encima
las escobas de la nada y nos sumerjan.




SER POETA ES MUY FÁCIL

Ser poeta es muy fácil
hace falta una distancia
una imagen que a veces
confundimos con la almohada
Hacen falta muchos besos
en la boca solitaria
y el silencio desnudo
acostado en nuestra cama
Es aún mucho más fácil
si se posa en la ventana
una paloma perdida
o una trémula guitarra
Se necesita una hoja
que se parezca a una sábana
y después cerrar los ojos
y arrojarlos en el alma
Y empezar a dibujar
con silencios o palabras
los caminos de los dedos
por el cuerpo que nos falta
Hay que estar enamorado
por eso hay pocos poetas
la poesía no se atrapa
con ávida red de letras
Hace falta algo de rezo
vivir con el sueño alerta
llorar al ver una rosa
y andar desnudo en la guerra
Si esto no da resultado
se compra un libro cualquiera
la poesía está en los ojos
del que pasa a recogerla




EL SAGRARIO DE MIS NOCHES SOLAS

Déjame haberte dicho cada cosa
cada terrón clamoroso de esta tierra
tu imagen fue mi guía en el trayecto
y mis pies vocación de primavera
Has explorado cada grieta de mi pecho
cada válvula cada seña de mis venas
sabes mis palomas, sabes mis espejos
sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
para que viajes tus ojos por mis sueños
para que en la primera estrella de tu ventana
encuentres junto al tuyo mi deseo.
Éste es el sagrario de mis noches solas
guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
echa a volar los hondos ríos de tu boca
o agrega las tuyas a estas alas,
si no basta mi miope fantasía
para los paisajes suntuosos de tu entraña.
Ésta es toda, amor, la geografía
de mi mente un poco enmarañada
Te lo doy como a un país como a esa isla
como a esa mano o también esa manzana
Te lo doy como te doy mi vida
como en esa canción que te gustaba




ITINERARIO DE MIS MANOS

He llegado a la cima de mi boca
a la cúspide de mi insomne empresa
he trepado al final de este cuaderno
con las redes ávidas y con el sueño alerta.
Si ahora puedo echar al fuego
todas mis guitarras y ver cómo se queman
y vuelvo a empezar la golondrina
por aquella primera primavera
Es que este itinerario de mis manos
siguió sin perderse su avisada estrella.
Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
otro mapa de páginas y estepas
para construirle nidos a tus pestañas
y a tu corazón una extensa madriguera.




GRACIAS HEMBRA CONSTELADA

Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
Que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda

¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.




ME GUSTA VERTE PASAR

Me gusta verte pasar
decidiendo el espacio con tu cuerpo
derramando nadas que no eres
hiriendo a muerte al tiempo
con tu sonrisa inagotable
Me gusta verte pasar
decididamente no hay nada
que me guste más
Ver tu pelo a chorros que lame
el espacio. Verte
elegir la silla donde te vas a sentar
o buscar un libro cualquiera.
y no es por ninguna de estas razones
que me gusta verte pasar
Es sólo que me gusta verte
saber que estás viva
contenerte con mis ojos lanzados
insaciablemente hacia ti.




HACER TEMBLAR LA TIERRA CON TU ORGASMO

He hablado con el reloj de las medidas
con el fogonero de todos los tamaños
con el chofer de las dimensiones absolutas
Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
un talismán de desaparición de hacernos aire
una medalla para ser como queramos.
Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
a edificar un palacio entre las alas del trébol
a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
a que los besos nunca sean más pequeños
a tener miedo de las gigantescas cucarachas
podremos domar una luciérnaga
y luciernagar como jinetes de una lámpara
podremos domesticar al terremoto
y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
haremos el amor como dos gotas
que se juntan en un beso innumerable
sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
Y después cansados de ocultarnos
podremos frotar nuestro amuleto
y saltar como relámpagos que emergen
y tapar el sol con nuestros cuerpos.




¿CÓMO NO AMARTE EN UN DÍA COMO ÉSTE?

El sol se ha subido a su púlpito
celeste y derrama su discurso de luz
sobre la tierra
Hay pájaros anclados en el aire
tembloroso de la mañana
Cómo no tener yo también algo de flor
cómo no amarte en un día como éste
Cómo no haberte escrito estos jardines
a pesar del atuendo ceniciento
de este día,
si tengo tu recuerdo en mediodía
izado en el cenit de mi alma?




INSTINTO DE SISMO

Era la inmovilidad total, la nada
el silencio inmemorial, todo infinito
de repente un temblor, un párpado, un ala
la soledad que estallaba en un latido
Tal vez dios no ha empezado todavía
Yo sé sólo de espigas y raíces.
sé de mis cuadernos y de tu poesía
de lo que te digo y lo que tú me dices.
Pero a veces pienso que llevamos
en el alma un instinto de sismo
que acarreamos la raíz de los relámpagos
el ovario primordial de los destinos.
Y se me ocurre que dios es la burbuja
el equívoco de la inmensidad desolada
que de repente se levanta y desoculta
como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
La eternidad la entiendo por delante
por detrás es un desierto que atropella
pienso en el extravío que nos precedía
como una jauría de rostros y de puertas
Y me parece haber tenido acceso
por tu boca a la ruta profética
a mi primer pie y a mi primera huella
Y con todos mis insomnios en suspenso
me parece que en ti dios se cumpliera.




SILENCIOS ELEGIDOS

No sé qué silencio usar
para hacer el monumento del sonido
tal vez el fragor de las cascadas
en las vísceras del hielo contenido
tal vez el del zumbido
derramado
de un caracol triturado, hecho añicos
o el silencio que queda en los abismos
después que cae un pájaro herido.
Puedo usar el silencio de los astros,
que se apagan en la carne de los siglos
—no quiero el silencio que sucede
a las balas de ningún suicidio—

puedo usar el sonido de tu boca
cuando en un beso infinito nos hundimos
o el silencio del silencio cuando saltan
por el aire los desollados ruidos
de la ciudad que se debate en mi ventana.
Hay otros sonidos de martirio
que dejan silencios mucho más dolorosos
esas trompetas con que nos derretimos
volando como evaporados pozos.
Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
de mi torre para construir la anatomía
de la música donde tú y yo vivimos.
Ahora me preocupa el pedestal
la base donde quedará erigido
la palabra que diré para ofrecértelo
Porque de tantos silencios elegidos
si digo el término equivocado
podría derrumbarse mi obelisco.
¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
es el silencio de la palabra olvido.
Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
el monumento cantará callado.




¿QUIÉN VIENE A DARME DE ALTA LA SOLEDAD?

¿Quién apaga la tiniebla
quién me lava estos rincones
quién me enseña algún idioma
que no tenga la palabra silencio
Quién viene a darme de alta la soledad
A decirme que me vaya a una guitarra
Quién viene a mostrarme una paloma
a decirme que he nacido
A enseñarme a pronunciar tu nombre
con mis manos
Quién viene a decirme que no soy
un delito
Quién me indulta de todos los perdones
quién me dice que estoy vivo
Quién me dice que mis pies hacen caminos
Quién me dice que me llamo
número siempre
quién me paloma
quién me cambia por un beso
la palabra Dios?




SOLES SUMERGIDOS

A veces no entiendo los huevos
esos soles animales sumergidos
en una placenta de tiza
No entiendo sus ovalados silencios
se parecen tanto al silencio
todo lo que son lo son por dentro.
De verdad no los entiendo
No sé por qué no salen volando
por qué no se van de un suspiro
al firmamento
Ahora que pienso,
tal vez están volando por adentro
Tal vez lo que me pasa
es que quisiera ser huevo
brillar en la penumbra,
acumular mis cielos
E irme volando hacia dentro
hacia ser cada vez, mucho más,
infinitamente pequeño.




O PEOR AÚN

Nunca querré parecerme a una papa
no tener dedos
ni tener lengua
No sé siquiera de qué lado de sus
ninguna parte mira
si tiene boca,
sólo un nido de ombligos
no, no quiero transformarme en papa
Siempre he odiado los tenedores
y no soportaría tener que odiarlos más
y sobre todo
no soportaría que me comiera
cualquiera que no fueras tú
y a pesar de que querría viajar
por tus entrañas;
tal vez, si tú me tuvieras
en tu plato, no tendrías apetito
o te llamarían por teléfono
o podrías incluso no comerme todo
o peor aún no darte cuenta
de que era yo




LA TIBIEZA DE TU CUERPO INFINITO

Para adornarte con diamantes
que respiren
con piedras de viva transparencia
como a la reina de todas las edades
emperatriz galáctica
yo elijo temblorosas gotas
de agua o de saliva
y a veces de lágrimas
un poco opalescentes.
Busco por los ríos
infartados de la noche
por los lagos insondables del silencio
por las olas del tiempo sin llaves
y esparzo por tu cuerpo
de continente y de peligro
esas frutas sin nombre
esas maduras estrellas animales.
Así te quiero a veces
mojada y temblorosa
como un mar malherido
que tirita y se deshoja
Algo antártico en el fondo de tus huesos
un poco de cal de luz dormida, adormecida
de miedo a las ventanas solas
Un poco de rincón en tus pupilas
mojada y entregada
entre el aire y la sábana
que te sostienen
como una voraz corola.
Por quererte,
te quiero de mil formas
pero a veces quiero hacer
caminos
y como tendiendo entre las estrellas
al azar algunos hilos
con astronómico delirio
trazo rumbos de besos por la tibieza
de tu cuerpo infinito
y dejo los pasos de mi lengua
con pisadas de esmeraldas
de diamantes latiendo
de ópalos y perlas
y así condecorada
con el agua primaria de mi boca
con el sudor que emerge
de mi carne espolar que te tripula
con algunas lágrimas
que son parte del rito que nos vive
parte de esta vertiginosa locura
te dejo hecha de cielo
princesa boreal collar de aurora
mojada con el agua
enamorada de la hondura.




LOS PÉTALOS DE LA POESÍA

Como las primeras hojas del otoño
jugando a haber sido mariposas
los pétalos de la poesía planean
Y caen a mi corazón.
Allí reposan, y se hunden
por densos hormigueros
y recorren mil vetas laboriosas
relámpagos de hondura que las llevan
hasta una desembocadura de rosas
Yo andaba como un túnel escapándose
tenía la mirada fragorosa
Se han volado de mí aquellos acechos
se han volado con tantas otras cosas
Ya sé tu nombre y un culto de labriego
me empuja por las cosas más hermosas.




EL TELÉFONO

Tiene algo de buda o
perro echado, de tintero
de cabeza de toro
o zapato abandonado
misterioso caracol
si está callado
contiene en silencio todos los senderos
A veces se despierta con voz de grillo austero
y entre venas atmosféricas y magia tamizado
me trae el sonido más amado
la canción vegetal que yo más quiero.

En esta soledad él es mi compañero
cueva del silencio y corazón alado
a veces por el aire me lleva hasta tu lado
como un instantáneo y ferviente mensajero.
Él, que toca tu voz con quieto aliento
que contiene en palomar tu melodía
en su boca la anuda con la mía
y nos lanza hechos aire por el viento

Yo amo a este teléfono profundo
a su prolijo intestino casi vena
a su cráneo carbónico que drena
que me lleva por las glándulas del mundo

Es el único antídoto del tiempo
único cerrojo del silencio




LA LAVA EN SOLEDAD

Creo que podría ser profesor
de geografía
Conozco cada río del aire quieto
cada costa cada labio
cada abismo del silencio
Mis alumnos no usarían
anteojos.
Tal vez calandrias
en las manos líquidas
tal vez mirada de mordaza
Todos lloraríamos juntos
al empezar la clase.
Hoy por ejemplo
enseñaría los desiertos atroces
con esqueletos blancos
de luminosos caminantes
Allí han establecido
sus cadáveres titilantes
algunos poetas que nacieron ciegos.
Dejaríamos para nunca
los oasis
Alguien habría inventado
la palabra teléfono
Si no fuera por esta hora
en que todo el mundo duerme.
Creo de verdad que podría
ser un mal profesor
tengo todo que decir
podría asustar a mis alumnos
Dibujar en un pizarrón de lágrimas
cordilleras de besos
cordilleras con diamantes
que se quedan atrapados
en la boca
ay los volcanes
ay la nieve y la llamarada
y la lava en soledad.
Conozco este planeta de callar
con manos de viento
con garganta tormentosa
con huracanes de cuadernos.
Les aconsejo que no se inscriban
en mi curso
Podrían hacerse adeptos
a la poesía
y en alguna última página
a un primer suicidio.




UNA FLAUTA PERFECTA ENTRE TUS LABIOS

El amor me condecoró la boca
con esta urgencia de versos

no quiero suicidarme de silencio
puedo besarte eso sí,
permanecer callado
como una flauta perfecta entre tus labios
la canción nos crece por adentro
y la escribimos con galope de relámpagos.




LAS FOSFORESCENTES TROMPETAS

La música desordena manantiales
en mi pecho
desata relinchos
sopla los molinos de mi sangre
y hace saltar tu rostro
como candente
mineral eyaculado

amo su rastro de gases derramándose
su lacio paso de pez o de gaviota
amo sus manos de tules y de oxígeno
su cuerpo gaseoso y llamarada

amo las trompetas de metálico
vuelo
cóndores de oro transparente
flechas huecas de cristal fosforescente




CADÁVER GENERAL

Dónde han dejado el resto
de estos cadáveres
el expoliado cuerpo del alquitrán
esta sangre tenebrosa de planeta?
Miro en estas calles
el pedregullo engarzado
un poco como un desmentido cielo
constelado de las pequeñas
y las múltiples muertes de los hombres
tapas de botella
cristales de choques irrecuperables
cigarrillos retorcidos
indescifrables gotas de café
orina o sangre.
Esta selva para gatos
y vientos invernales
estos jardines para que paseen Dioses
de hielo
estos cementerios para que nadie llore
me recuerdan que nunca he pedido
auxilio
No quiero que los restos
las plumas los párpados
los rotos dedos de mi grito mutilado
se queden enredados
a este cadáver general desatrapado.
Mejor me voy
hay una plaza a la vuelta de la esquina.




EL NOMBRE DIVINO DEL AMOR

Quiero apostar con todos los poetas
con todos los juglares y todos los
mentirosos de la tierra con todas
las bocas suburbanas de la historia
con todos los tinteros trasnochados
con todos los suicidas y los gatos
con los conejos las moscas y los peces
con todo lo que ha estado enamorado
quiero jugar contra ellos mano a mano
boca a boca, solo contra todos
a quien ha dicho más veces la palabra
el nombre divino del amor.
Y luego quiero llevarte el trofeo hasta
tus manos, para ti, la hembra
más amada de la tierra.




LA MAREA ENVAINADA ENTRE TUS PIERNAS

Empieza en los dedos de tus pies
deltas de pan y de firmeza
el continente donde desembarcan
mis besos como exploradores y
suben por las dunas perfectas
de tus piernas de subterráneos océanos
Empieza en cualquier poro
en cualquier centímetro de piel enamorada
en el agua vegetal de tu cabeza
en tus párpados donde no hay nada escondido.
Empieza en tus manos a veces
en tu aliento donde vive la sospecha
en el olor melodioso que dejas cuando pasas
en tu nombre si no estás, cuando te nombran
empieza, empieza y sigue
empieza en mí, porque te traía conmigo
como un hambre de milagro antes de hallarte
antes de que hubieras sido siempre
como una cueva sagrada.
Empieza y es la primera gaviota de la tierra
el primer amanecer sobre la nieve
y mi corazón reconoce su demorado nombre
desde su hondo trayecto de extravíos
como un ciego de manos luminosas
Empieza constantemente, siempre
como empezaba antes de llegarnos
igual que una exhaustiva geología
que preparaba la fertilidad para la rosa
Empieza en cualquier cosa, a la mañana
en el cuaderno que me llama blancamente
en tu imagen que es el primer recuerdo
como un faro en la niebla
Empieza siempre interminablemente
como toda el agua de la tierra
de innumerables raíces en la atmósfera
de infinitas arterias hasta el mar.
Empieza y me lleva hasta las vetas
de tu cuerpo templario de altares y escondrijo
allí enumero la redondez de las naranjas
mido el olor total de los jardines
y escondo todas las espuelas de la luna
en la marea envainada entre tus piernas.
Es el amor ya lo sabías
que lleva las infinitesimales cosas
de mi vida a tu nombre y tu recuerdo
como a un continente de eterna subsistencia.




EL SUEÑO DE DIOS

Cuando tú y yo hacemos el amor
nos asisten todas las flores de la tierra
los ingrávidos besos de los cardos
el cardíaco semen del manzano
las rosas que elegí para tu nombre
y los alelíes que no sé cómo se besan
Pero cuando somos el amor
cuando lo éramos y cuando lo seremos
Dios se acuesta con la eternidad
para engendrar la primavera
que trae una ofrenda de canciones
para ti que fuiste un sueño en demasía
de Dios cuando duraba solo.




MUJER ANTE CUALQUIER INVASIÓN

A veces, de tu vientre caen jaurías
de renunciados aerolitos
por venas de derrota
y desocupación
Es el otoño, tu éxodo de sangre
es cuando la seda vuelve a la tierra
y el gusano se hace mariposa
es la hora en que tu vientre terrestre
mastica la hojarasca humedecida,
con rumbo de nube
con instinto eterno de clorofila.
Amo tu menstruación, la lava
de tu vientre volcánico
los encendidos despojos de enterradas
atmósferas, tu galáctica savia
desmoronada, nieve herida
desatada cúpula.
Amo esa camisa de fuego
que tus íntimas ramas se desvisten
amo tu ejército de hijos
cayendo postergados
con algo de vencida hiedra
con campanada de ceniza
con escombros de paloma.
Amo ese innumerable cadáver
que te desorbita y duele
ese turbio deshielo de pan cenagoso
ese río de alas rotas
ese derrocado follaje de veranos sumergidos
esa dimitida cabellera mineral
ese dolor de destitución
que te tirita y te proclama
huerto de todas las rosas
mujer ante cualquier invasión
morada de la primavera.




ESTAS VENTANAS ATROCES

Estas ventanas, amor
con el múltiple beso de la lluvia
mordiéndolas con desesperada impotencia
amor, esta mañana
se enhebra por mis venas
como el olor de los árboles
nos habitaba a veces
cuando caminábamos por tu vereda.
Quisiera contarte
cada cosa que toco
cada desolación que mis ojos van creciendo
pero no tengo versos suficientes
ni suficientes palomas en mis versos
y esta lluvia que late
con diseminado corazón el techo...
Es entonces ésta la soledad?
esa que se demora en los espejos
esa que hincha el silencio
en los desmantelados muros
de los destituidos templos?
Estoy solo y no
pero estoy solo
llevo tantos destierros en la boca
y mi verso te busca amor
entre las cosas amor que me aniquilan
y a veces te toca, amor, te toca
te besa te ama te moja
y a veces me muere
como una paloma, aquella
en medio del océano infartada.
y esta luz y este aire
que me manipulan
Es la hora
amor de estas ventanas atroces
de esta mañana sin palomas
sólo barcos
con sirenas lejanas
y esas otras
amor, esas otras que nos nombran.
Cómo es tu mañana?
aquella de doradas piernas
un poco demorada
entre las demoradas sábanas del alba.
Cómo van los pasos de tus ojos
por esos pasillos venales
y las fotografías
en los muros que yo no miraba
pero que ahora reconocería.
Cómo son los silencios que me nombran?
y las palabras que me olvidan
cuáles son las manos
que acarician el plumaje del aire
que ya no me reconoce
La muerte es la única distancia
sin partida.
Y por nombrar cosas idiotas
la guitarra del aire
sin dedos
o tal vez mi corazón
que tañe
y este cuaderno amor
que me sostiene
como tu nombre
como un escudo
pedestal terrestre de mi boca
y la ventana donde
rebota
la lluvia que también está sola.




MUJER FUNDAMENTAL

Mujer fundamental, veta de gacelas
mina donde surge la mañana
guitarra genital del alba
telar profundo de la primavera
Mujer, hondo cuerpo de flauta
donde vivía la música primera
tus ojos son frutas de lejanas tierras
tu alma tiene soledades de otra raza
En ti vinieron a abrevarse las estrellas
A ti bajaron en manada las galaxias
y en tu vientre pusieron una lámpara
y pintaron tu sonrisa con espera.
Se te hincharon de pétalos las venas
tu corazón se transformó en campana
y todo tu cuerpo era una casa
tu mágico cuerpo de alfarera.
De ti salió como la luna llena
era un pan de arco iris una espiga
era el número total de las vendimias
era el cuerpo de todas las cosechas
Tú le diste a beber cada paloma
tú sembraste la música en sus dedos
Y ahora tiene el corazón de vuelo
y mirada de mansas mariposas
Sostenida de latidos atmosféricos
pasó por mi lado como una flor de atmósfera

Urgente salto de mi memoria
en ella descansaba un viaje eterno
Por eso mujer, madre del agua
quiero dejarte mi flor hecha de frío
un poco de equipaje de caminos
como el alba lamiendo tu ventana
para que a la hora total horas afuera
tengas aún mi corazón de página
como un humilde altar que te consagra
desde lejos mi madre verdadera

porque pasé a buscar la vida por tu casa.




EL SONIDO DE LAS ISLAS SOLAS

No hay
una sola quebradura en mis ojos
una sola ruptura del aire
no hay un solo momento en mi día
que interrumpa la catedral pujante
de mi memoria levantada
No hay un tajo en el silencio
por donde no se escapen ráfagas de canto
buscándote tu cabeza lejana, continente de mujer y de niña
No hay una palabra donde no capulle tu
nombre
una habitación donde yo entro
que no se ilumine de tiniebla viva
de silencio palpitante
de distancia encinta.
El amor viene (vienes) conmigo
como un arco iris para mi cabeza
como un halo de luciérnagas para mi
sonrisa.
Ya te he dicho todo (ya toda mi boca)
pero mi voz no quiere reposo
quiere trompetas calladas
y silencios que gritan
el sonido de las islas solas
el sonido del incendio en una isla
todo para construirle casas a tus ojos
chozas de saliva
trincheras a tu boca nocturna
donde encontrarse en sueños con la mía.
El amor va conmigo
es mi bastón, mi linterna incansable
y mi guarida.




ABECEDARIOS DE SILENCIO

Voy a tratar de ser amigo mío

voy a tratar de preguntarme cosas
me voy a regalar un montón de termómetros
un kilo de balanzas
un litro de espejos
todos los barómetros que sean necesarios
un alambique si hace falta
y voy a romper ese reloj insobornable.
Y me quedaré conmigo a pasar la noche
el día la semana
el año el siglo,
la eternidad completa
sumergiendo instrumentos
analizando piedras
tomándole la fiebre a mi sonrisa
leyendo abecedarios de silencio
hasta responderme
hasta saber quién soy.




POZO DESPARRAMADO

Voy estas fosforescencias
por la orilla de la vida
a veces un poco horario
tantas veces nunca
tanto siempre nada.
Me parezco a las luciérnagas
pero cuando no me enciendo
es que no existo
no tengo otra estadía que la luz
otra palabra que el beso
Sáquenme de encima estos nombres
como muebles antiguos
esos baúles incógnitos
y los pequeños cajoncitos
de hacer cosas útiles
como entrar en las peluquerías.
Yo no me corto nada
tengo demasiado poco
me dejo crecer la sombra
admito cada habitante
Sonrío al que me sonríe
después me apago
soy noche
existo tiniebla
pozo desparramado.
Y en invierno no hay
luciérnagas.




ESTRELLAS DE TINIEBLA

Ahora son las guitarras lloviendo
escalofríos
cuerdas tiritando
aire aterido de canciones-silencio
párpados temblando
un poco de grillos derramándose
espumosa madera
y tú surges de todo
como un vapor de fotografías ausente
y poemas no escritos. Y tú
y yo escribo
Tú y estas guitarras.
Follaje de aire
hojas que chocan y titilan
estrellas de tiniebla,
la soledad es terrible
voy a escribir esa frase
la soledad es terrible
Y estas guitarras apuñalándome
con pétalos.




NUESTRAS FOTOGRAFÍAS

Entre la nieve ordenada de estas páginas
guardaba como el secreto hondo de las flores
nuestras fotografías (polen)
Y mientras soltaba barcos de papel cargados
con mensajes anhelantes hacia mi memoria
tu imagen se caía
llovía escondidamente sobre las frías baldosas.
Alguien las recogió y me las entregó reconocién-
dome
Estaban frías
Pero somos los mismos sobre el papel que nunca
pierde la memoria. Qué miedo tengo de la tuya
y de la mía.
Porque si caemos los sueños sobre las baldosas del tiempo
nadie recogerá nuestras almas. sin imágenes
vacías.




LOS VERSOS QUE NO ESCRIBO A RATOS

Yo no sé qué me pasa esta mañana
que no puedo mirar fotografías
que no puedo asomarme a la ventana
ni leer siquiera una poesía
Yo no sé qué me pasa esta ventana
yo no sé qué me duele esta poesía
qué oculto puñal en las fotografías
¿es que voy a suicidarme esta mañana?

Yo no sé de esta pieza qué me ahoga
¿serán esos implacables espejos?
hay algo que en mi alma se deroga
hay algo que me estoy volviendo lejos
Me parece que el aire me interroga
que se me clavan a fondo los espejos
Hay algo esta mañana que me ahoga
Hay algo que estoy mucho más viejo

Tal vez la inmovilidad de los retratos
la mirada total de la mañana
los versos que no escribo a ratos
me voy a volcar por la ventana




TODO EL INVENTARIO DE MI VIDA

Cada día supero una medida
Cada hora derroto algo definitivo
Cada instante te quiero más que nunca
hasta dónde
ojalá esta primavera me acumule
en un eterno domingo de campanas
y de flores
yo no quiero que hayas sido otra historia
cualquier otro milagro forastero
otra cara
Siento el útero de una inmemorial astrología
pesando en mi memoria y en mi cuerpo
y en mi alma
algo me traía eternamente hacia este encuentro
me arrastraba hacia tus ojos me decía
que aquí estabas
Y ahora todo el inventario de mi vida
todas las alas de mi eterna travesía
echan anclas
en tu vida.




CUERPO DE UNIVERSO

Quiero llamarme con el oro de la abeja
con el nombre del telar de la mañana
quiero mi nombre con los remos de la nieve
quiero ser parecido a una manzana
Quiero estar hecho de greda planetaria
que se peinen cataratas en mis dedos
tener ruido de luna en el perfume
parecerme un poco a cualquier templo
Quiero tener mil ríos en el cuerpo
y mirada de cueva derramándose
ser todo fuera, no tener adentro
como el aire y el silencio amándose
quiero aprender a ser fosforescente
tener algo de mosca, carne de agua
y poder sumergirme entre la gente
y emanar del silencio de una caña
Ser total como la música que mana
entre el cráneo colosal de los planetas
y el oceánico pecho del espacio
frotando sus incalculables cabelleras
Quiero tener cabellera de cometa
ser vertiginoso cayendo cielo abajo
parecerme a una fogata bajo un lago
que mi nombre se escriba con estrellas.
Quiero tener uñas como un mar que late
que me confundan fácilmente con un clavo
caber en la copa de un estambre
que no basta para mí todo el espacio
Y después, con este cuerpo de universo
poner mi existencia hecha de canto
en el momento de entregarte el verso.
al ponerlo como un beso entre tus manos




CON LLAMAS ESPUMOSAS

Me gustan los lugares espumosos
esos rincones con monstruos de pelusas
los bolsillos inefables de los pordioseros
la melena de las palmeras que se han ido a otro planeta
la boca de un Dios muerto comiéndose
una nube
algunas tardes tristes, grises
con manadas oceánicas de lana
el cuello de las palomas que se evaporaron
los cadáveres de las fogatas en la tierra
la llama de los candiles
las habitaciones donde aún no ha muerto nadie
las entrañas aéreas del pan.
Me he hecho amigo de las alfombras
de la ropa vieja que nunca se regala
de los diarios con historia arrepentida
del nido lunar de las gallinas
Y hasta casi del blanco pubis de las olas.
A veces he llegado a ponerme las manos en el pelo,
Buscando lugares espumosos




BUSCO ENTRE MIS ADENTROS

Nunca tuve algo contra mí
siempre quise apoderarme de todo
no sé por qué ahora sucedo
que me miro de frente
me busco en los espejos
me envío sonrisas
y me las devuelvo
Será que desde que nos encontramos
y en la soledad soy mucho más solitario
Busco entre mis adentros
quiero tener lo más tuyo
Y cuando me encuentro
Ya no me siento tan solo
Con algo de tus recuerdos.




COSAS DEFINITIVAS

Alguna vez me empecé a quedar sin dios
culpa de las cucarachas tal vez
que eran demasiadas
y había que ponerles los mismos venenos
que se usan en las iglesias.
El caso es que me empecé a quedar sin dios
se evaporó como un útero oceánico.
Esta cicatriz que tengo no me gusta
Es demasiada
A veces le echo puñados de arena
me desaforo con cosas menos minerales
me quedo despierto por la noche
doy vuelta los espejos
para descubrirlos in fraganti
leo libros empezando por
el modo de olvidarlos
Es inútil
Quedarse sin dios es algo irremediable
Es como de repente
haber nacido muerto.
Por eso miro los astros inexplicables
con ingenuidad esperanzada
y le pido a mis sueños
que imaginen
que me vivan
que me sean
una nave que se acerca
un bote fosforescente
un gondolero con alas
De repente una memoria completa
de cosas definitivas
Un abuelo de diamante
que me seca
la intemperie del tiempo
con una túnica de música.
Porque de repente me empecé a quedar sin dios
y me di cuenta
que mi memoria
es un oscuro pasadizo
Una puerta de llaves caprichosas.
Qué pena que hubiera
tantas cucarachas, de verdad.




QUE LA VIDA NO SEA IMAGINARIA

Desde que te conozco me fijo siempre en las
florerías
Me miro pasar en los cristales
Y me da ganas de cortarme el pelo
Amo al inventor de la fotografía
Me parecen mariposas los sellos postales
Y a veces acaricio a los teléfonos
Desde que te conozco hago cosas sencillas
No tomo más café con el sepulturero
Me olvido de revisar el almanaque
Dejo siempre abiertas las canillas
Me dejo encerrado en las fotografías
Y nunca me doy cuenta de que tengo hambre.
Desde que te conozco lo que más me gusta,
es que todo me parece milagroso:
Recordar quién soy por la mañana
mirar relojes que ya no me asustan
estar adentro de mis ojos
que la vida no sea imaginaria
De verdad todo es mejor desde Nosotros
empiezo a entender ciertas palabras
y me he hecho cliente de las florerías
progreso enormemente con el sonambulismo
Me han echado hace poco de la fábrica
me he comprado un libro de poesías.
Ah! y desde que te conozco
todo el mundo me dice que estoy loco
Que de dónde saco esta cara de alegría.




LLÉVENSE ESTOS NÚMEROS URGENTES

no quiero tratar de ser inteligente
de haber podido inventar cosas feroces
prefiero que me dejen con las flores
llévense estos números urgentes
no quiero que me hagan usar lentes
no quiero ir a discursos ni a reuniones
no me regalen ni fusiles ni relojes
no me recuerden la palabra muerte
¿No se dan cuenta de que estoy enamorado
que no tengo nada de teorema
que ya nunca voy a envenenarme?
el que quiera sentarse aquí, a mi lado
tiene que dejarse crecer la primavera
y olvidarse para siempre de olvidarse.




COMO UNA TUMBA DESPUÉS DE UN TERREMOTO

Hoy tengo el corazón hecho un nudo.
del subsuelo de mi alma emergen
como en un remanso que devora
manos que se agitan, gritos urgentes.

Amanecí como arrasado, roto,
como un campamento devastado.
como una iglesia profanada
como una tumba después de un terremoto

Como a una cruz o a un timón, los dos,
como a un bastón o a un mediodía
quise atrapar tu nombre que pasaba
pero las manos de quedarte no eran mías

La vida arrecia con rosas o puñales:
o como el pan de trigo o como el de veneno.
No me importa una muerte equivocada
yo sé cuál es el pan que quiero
si el pan de despertar no es morir sueños

Pero no quiero que mueras con mi muerte
no quiero inundarte con suicidio
Yo te invito a mi mesa, está servida
pero el pan, amor, es sólo mío.

En mi vida verás fotografías
y unos viejos floreros atendidos
Hay un sótano de rito inaccesible
sin embargo no hay nada prohibido.

En mi vida no hay puertas para abrirte
puedes pasar con sólo una mirada
pero antes de entrar, quiero decirte
algunas cosas que ya están gastadas.

Si te bastan estas pocas herramientas,
el poco combustible de mi lámpara,
mis manos un poco enronquecidas,
y mis ojos con restos de batallas,

Ya puedes pasar y acomodarte
Descálzate, si quieres, todo es tuyo.
Tengo sólo otra cosa que contarte:
entre estas sillas y estos muebles sucios

Hay algo nuevo que he encontrado
algo que entró recién junto contigo
que no tiene nada viejo ni gastado
Algo que soy de verdad mucho más niño
Algo que nunca había cultivado
Algo mágico que me hace ser más vivo
Es que nunca he estado enamorado.




ESTA DERIVA CIEGA

Hoy he amanecido con el alma enredada
con la voz que pierde su camino
con la memoria como desorientada
me parece que ni siquiera he amanecido

Una rosa me regala una promesa
una esquina me unta con delito
me asesta el vacío una ventana
Tal vez lo que más duele es el vacío

Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.

Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío

He sentido que tiraba de un cadáver
un lastre acusatorio detrás de mí
era mi sombra, todo mi equipaje
mi rastro, las manos de mi hijo.

Quisiera arrancarme el corazón de cuajo
extricar este nudo a cuchilladas
y llevarlo lejos y enterrarlo
y dejar todas mis huellas enterradas.




ABREVÉMONOS DE BESOS

Con manos clamorosas te busqué
como un ciego
como un gusano clandestino por el
cieno
recorrí cada poro suburbano del te-
rreno,
con lámparas de lluvia exploré cada
hormiguero,
Luego fue la desesperación identifi-
cando el veneno
El otoño me exilió a vivir en
sueños
Y vino la resignación del ciego que sabe
su destierro:
(Yo quería pintar el alba sin conocer los
colores del cielo)
Me eché entonces a dormir en un vino
amargo y lento.
Y ahora algo me sacude, me llama y
me despierto,
es la madrugada, la reconozco, la
estoy viendo.
Esto que siento está fuera pero ya estaba
adentro
no nos enamoramos, nos identificamos
nada más con vernos
nos reconocimos, el amor ya lo traíamos
de lejos
lo traíamos puesto como a un milagro o a un
instinto profético.
Qué me importan ya los dientes del
desierto
La sequía asediante la implacabilidad
del tiempo,
Dame tu mano de escudo abrevémonos
de besos
Entre arenas y cenizas siento que somos
eternos.




INUNDACIONES DE LÁMPARAS

En cada hueco blanco de este cuaderno
se detuvo mi alma y mi deseo a
reclamarte, y te busqué en el aire
para completar mis besos
para lavar el silencio de mis
manos en tu pelo tibio, para
despavorir mis miedos con tus ojos
como inundaciones de lámparas.




EL NOMBRE DEL AMOR DESESPERADO

Te quiero.
Tenía ganas de decírtelo
era la habitual paloma que se
ordenaba dentro mío y tramaba ese
dolor de aire que nos ahoga de
anticipadas libertades
Por eso vine hasta la tinta
a volar a indefinirme a sentir
mi galáctica explosión
mi dimensión de alba enamorada.
Te quiero.
tú no estás a la orilla de mi boca
para oírlo, para deletrear el
oleaje de mi aliento
por eso te lo escribo ahora
en este sitio donde tu ausencia
hincha el espacio
donde tu cuerpo es una urgente
escapatoria donde tus ojos son
el embarcadero de mi alma.
En este sitio donde el amor se reparte
con absurda geometría
donde cada uno extrae de entre páginas
feroces un nombre y una historia
para jugar al tiempo, enmascarados
para jugar a ser o a haber sido
aquí, donde me toca el nombre
del amor desesperado
el sitio de la pregunta irrespondida
la raíz erradicada
el trasplante total de la existencia
aquí, beso las páginas donde me
embarco, me ato al nombre desbocado
de mi personaje y digo a un nadie
que tiene tu cara imaginada
toda la música que me toca.
Digo amor y amo y muero en esta
vida muerta, muero de vida y escenario
con tu ausencia puesta
recubriéndome como una bandera de
besos. Aquí decido lo que soy
broto, desatrapado como el agua
que desorbita la tierra
y una vez más tú eres la meta
el público testimonial, la mano
que pasa a recogerme.
Ya ves, sólo quería decirte que te
quiero.
Son tan copiosos los cimientos del
amor, que abro mi boca para caber
tu nombre y arrecio un pantano de
alas luminosas que me vives dentro.




UN GESTO TUYO CONTIENE LA ETERNIDAD

Estábamos predestinados
pero no quiero que seamos destino
quiero algo más mágico
una abeja que elige una flor en la pradera
y eras tú
dios que escribía una poesía
y éramos nosotros.
Tú que te bañabas en un océano total
y eran mis besos.
Un gesto tuyo contiene la eternidad
pero a mi amor no le bastan las
palabras
quiero comerte, beberte al tiempo
que me respiras y masticas
los dos con dimensión de atmósfera
humo en la niebla
silencio y canción
lámpara y sombra
mezclados infinitesimalmente en
el vientre de un átomo
infinitamente unidos.
Tal vez es nuestro amor que escribe
la poesía. y es dios.




UN DÍA

Un día estaremos sentados
a la sombra del tiempo
de la mano
leyendo tus versos y los míos
los dos como una sola flor
la que hubiera sido el infinito
si no se hubiera derramado.
Un día, amor.




PIEDRAS HUÉRFANAS

Entre palmeras de multiplicadas manos
inmóviles alas de abanicos
sobre la hierba cómplice
entre el aroma sonoro de los eucaliptos
sobre la tierra desvestida
sobre algunas piedras huérfanas
contra la tumultuosa cabellera oceánica
recogíamos piedras o caracoles
cazábamos canciones en el aire
y atrapábamos las palabras
con que ahora edifico estos recuerdos.




CLIC

Ya está la foto.
No puedo entender que fuéramos
que ese tiempo de beso
tiempo de nosotros
en que atrapábamos la vida
se haya vuelto papel de fotografía
y yo la mire solo.




SIN DESTINO

Esta zozobra de todos los altares
esta prisión de todo mi albedrío
Es una cosa de verdad incalculable
esta deriva ciega, sin destino.

No te asustes de esas cicatrices
son parte de mis gestos, son sonrisas
—No entiendo bien lo que me dices.
¿Que de quién son esas fotografías?

Me parece que son de una película
me las traje puestas desde el cine.

Ahora mientras te quitas los zapatos
voy a echar al fuego alguna leña
de paso tiro esos retratos.
Podrías abrir esa botella?




CORRO POR LA INCERTIDUMBRE

¿Sabes que a veces se me esfuma
tu perfil? corro por la incertidumbre
desesperadamente como queriendo
atrapar un perfume en el aire y cuando
lo logro, como un buzo que emerge
por el polo salgo de los misterios de mi
memoria con mi tesoro en la boca.




DEMASIADAMENTE HERIBLE

Hace poquito, apenas diez minutos
estaba en la habitación escribiendo un poema
y tenía la voz algo nublada, casi
como callos de callar en el aliento. Y no
podía dibujar, la música se me caía del
pincel, el aire estaba lastimado (se han
muerto demasiadas palomas en el mundo).
Entonces cazando con mi arco sin flechas
ante un público fantasma Me sentí
vulnerable demasiadamente herible por
afuera y me metí en tus ojos que
estaban dentro de los míos y dejé
que mi voz rodara como un tronco usado
sin miedo del espacio ni de la
ausencia de las golondrinas.
Te llevo como un escudo por dentro
emperatriz de mis dientes.




EL MAPA DE LA FELICIDAD

El mapa de la felicidad es cualquier
parte
tu mano ecuatorial es la partida
si tú caminas conmigo
puedo fundar rosas con mi pie
puedo enseñarle a adorar a las avispas
averiguar el secreto melodioso
de la cola musical de las ardillas
y si la dibujo con mi dedo y tú sonríes
toda la tierra me regala su sonrisa
contigo puedo ir a cualquier parte
hay un solo país que me intimida
es un sitio cualquiera en que me encuentre
y esté solo con tu lejanía.




ME RECONOCE PERO NO ME CONOCE

Hay alguien que no lo sabe aún. Que pasa
tranquilo por delante del espejo
Hay alguien que no sabe que está
muerto
que no sabe que no es ésa su mirada
(que no sabe que le sobra un sueño una
ignorancia)

Hay alguien que puede abrir la puerta
con la misma mano cotidiana
Hay alguien que no sabe la sorpresa
que camina con olor a puñalada.

Hay alguien que lleva entre la carne
una atroz herida hospitalaria
hay alguien que aún no ve la sangre
cayéndosele de las entrañas.

Hay alguien que me mira como siempre
que no entiende mis manos a la espalda
que sospecha unas rosas o claveles
en lugar de la honda cuchillada

Me reconoce pero no me conoce
Sabe que me ha visto cuándo y dónde
Hay alguien que no sabe nada

Yo traigo detenido su reloj en mi bolsillo
Yo traigo su mirada ya apagada

Y un retrato en la mano del cuchillo.

(Es el tuyo, dime cómo he de matarla)




DOSIS DE AMOR

Quisiera que fuéramos los dos
tomados de las manos
tomados de la saliva
atados del aliento
enredados por la mirada
sin haber sabido contar nunca
sólo guardando el número 1000
para decir estrellas
para numerar palomas
para saber que ése es el número
uno de los besos
la mínima dosis de amor entre los dos.




ESTA SOLEDAD...

De repente siento que me he vaciado
que soy un vertedero de una
destituida ciudad del aire
siento que soy una sentina de despojos
donde se pudren las carcasas
de algunos monstruos descartados.
Todo género de criaturas
se demora a exagerar mi podredumbre.
Esta soledad me ha desmesurado tanto...
Espero cualquier milagro
una ventana que mire hacia otros
sitios
podría pasar a hacer un nido
en mi nariz.
Estoy harto de mis sienes
que no inspiran ni la más
elemental arquitectura
ni una gaviota ha querido
refugiarse en mis orejas
Los escarabajos creen que soy
el mueble donde se guarda
el demoníaco insecticida.
Y se van por supuesto.
Tal vez fuera mejor ser ese mueble
así tendría el veneno por adentro.
Estoy harto de esta coraza
de kilómetros hacia cualquier parte
Voy siempre empapado de meses
huelo a moho
de eterna postergación.




EMBOSCADOS FERVORES QUE ME ILUMINAN DE REPENTE

No sé por qué no puedo quedarme
con el aburrimiento
con la tranquilidad
con la paz de las ventanas
-algunas-
con un copo de tedio
y un amainado vapor
de besos colgando de mi boca
No sé por qué no puedo
morir de tiempo
y debo suicidarme
vivir de súbitas lámparas
de relámpagos agachados
que me asaltan
de emboscados fervores que me
iluminan de repente.
No sé por qué.
Dejo mi cama al alba
Dejo mi hambre
clavado en un pan manso
como un furioso cuchillo
y cierro mis ojos sin
portazos
Despidiéndome a mordiscos
de cada lentitud
cada amansado abismo
cada espejo de lenguaje cotidiano
cada nombre que he sido
obedientemente.
No sé por qué.




TIRAR LA CARTA Y UN POCO DE TU VIDA

Escribiré una historia para no contarte nunca:

Era una desnuda casi tímida mañana.
Por una calle tímida y desnuda
un poco trigo y otro poco llamarada

tú llegabas enumerando las esquinas.
Y bajo un árbol para el que faltó palabras
como un pájaro cualquiera tú te detenías.

De un bolsillo donde viven con veranos
a veces unas lacias golondrinas
tú extraías una carta entre tus manos

y despacio silenciosa la leías.
Aún no era la hora de encontrarnos
faltaba un poco para el mediodía.

Sacaste tu cuaderno de jardines
y acariciaste con tu boca algunos pájaros
yo nunca habré sabido qué escribiste.

Era una plaza tranquila como un lago
como aquella donde deletreábamos la menta
el cielo estaba quieto como un barco.

Era tan fácil que fuera como aquélla.
A lo lejos alguien se acercaba
te peinaste con la sonrisa alerta.

Eran más las mariposas en las plantas.
A lo lejos... Se cerraba la promesa.
Y tus ojos en azul se evaporaban.

Querías esconderte, transformarte en amapola
y asaltarme al pasar bajo las ramas.
De repente se incendiaba cada cosa

todo el día en tu mirada que temblaba.
En tu alma remontaba una gaviota
y diluvios de ausencia se secaban.

Era la hora en que los sueños se cumplían
era el momento en que tus vidas se juntaban
y en que se besaban los astros y las profecías.

Era el mismo tiempo que en las cartas.
De repente algo en ti que se encogía
algo extraño en la figura que llegaba.

Pusiste tu cara entre las manos
tu clara cara enamorada.

Como cualquier hombre siniestro pasa
no era yo, esperas todavía
con la paciencia quieta de una casa.

El mediodía ya te da la espalda
la tarde remonta su rostro solitario.
Tal vez ya no vendré, tal vez mañana.

Por la misma calle de sonido lánguido
todavía espiga pero ya apagada
te vuelves sueño atrás, con roto paso.

Vas goteando mi carta por el aire
hay algo atrozmente desolado
de repente mi nombre es: nadie.

El tiempo llama a un sueño largo
con nudillos de nieve y de agonía.
Puedes olvidar el sitio, la calle y el árbol

tirar la carta y un poco de tu vida.
Ya no vendré, me atraparon los zapatos
del rastro que me precedía.

Ésta es una historia que nunca habré contado.




EL AMOR TOTALITARIO

Entre vertiginosos glaciares
y volcanes eyaculando
entre frenéticos galopes oceánicos
entre raíces de mano denodada
partiendo la mandíbula terrestre
entre semen de mariposas y sonámbulos
entre la madera yéndose
de todos los violines enterrados
donde pisa la luna como un
gato
en los cementerios de las rosas
en cada alvéolo residencial de los veranos
en las tráqueas furiosas de
la tierra
quiero que repartan la ceniza
de tu cuerpo y del mío
quemados una noche
persiguiendo el orgasmo por
los huecos raudos de tu carne
así haremos o seremos
el amor totalitario
y no seremos parte de la tierra
sino que ella será una parte nuestra.
No me basta la vida para amarte.




UN ALTAR PARA TODO EL UNIVERSO

A veces pienso que eres una niña
aunque haya algunas cruces en tu cuerpo
y tu mirada tenga cicatrices
A veces tropezando y recogiendo
las remotas ruinas de tu aliento
siento que tu edad no pertenece al tiempo
que tu voz de arrecifes martillados
acaba de nacer en una espiga
y viene de lejanos puertos
Te pareces a un Dios aún no inventado
a un altar para todo el universo
Tal vez por eso eres una niña.




YO LEVANTO UNA ANTORCHA DE SUEÑOS

El aire viene con turbias herraduras
a pisotearme los párpados
el silencio viene con inmovilidad turbulenta
Yo levanto una antorcha de sueños
esgrimo una estocada de poesía
Y muero con tu nombre entre los dientes
acribillado de ventanas y relojes




LA PÁGINA GRANDE DE PALOMAS Y VERSOS

I

Es la hora de ti, es cuando llegas
y atracas tu perfume inmenso
entrando como el alba por la puerta.

II

Intento medir la poesía con tu nombre
pero no me alcanzan las palabras
para contenerte.

III

De tanto llorar alimenticias muertes
hay cal en mis ojos para esta catedral de llanto.

IV

Hay rincones que arrecian sobre mi corazón
tú arreciabas mi corazón.

V

He llegado hasta la soledad
al puente del tiempo
al lugar donde creciendo
se quiebran las palabras y me canción
Me. Canto.

VI

as never
as posible

VII

Vivir somos esto.

desollados como la harina

VIII

Quiero morder tus ojos
caberte en un firmamento de párpados
y no mostrarte nunca la salida.

IX
HUELLA

Por aquí pasé y dejé esta huella como testimonio
de mi búsqueda. ¿Dónde estabas
durante toda la lejanía?

X

Estas horas me acantilan detrás de mis ojos.
Soy un rey de traje chamuscado, sentado en su desvencijado
trono, en el medio de una ciudad derrumbada y
arrasada.

XI

honda flor de
ausencia
hondamente flor
de soledad, las
sirenas de la noche
llaman pero
el silencio no
tiene partida

XII

Esculpo inmensidades de
sed en mi boca, anticipando
el polen de la tuya.

XIII

Como un hechizo, surge entre vahos de silencio y delirio
el milagro peninsular de tu cabeza, como un faro
para las naves de la espera

XIV
CON TU VOZ AL ROJO VIVO

harapiento de lámparas

tu voz salta como un arco
como un gato cereal en el teléfono.

XV

ven, bébete mis manos en celo.
bébete de un sorbo mi deseo
como un monstruo acechante y oculto.

XVI

Aquí mi boca te buscaba en el aire
y recogía una promesa

XVII

Besos, besos
como pasos de eterno
caminante por tu
cuerpo.

XVIII

en el fondo
reseco de los
lagos viven mis
caricias como
alas arqueológicas.

XIX

Como sigue tu cara después de las fotografías
como se desinmovilizaba que decías

XX

Siempre
empieza
constantemente
como un río
este amor
que no termina
nunca

XXI

me regalaste una tormenta de claveles.

XXII

amarte
con mañana

a tu estatura

XXIII

exiliado a un sueño, como un sobreviviente
exiliado al vino

XXIV

Como un pabilo ardiendo constante (como una vela)

tu imagen arde.

XXV

tu boca es la desembocadura del
alba
manantial del universo
cerrojo de palomas emigradas
y además la canoa de mis besos
(y la quilla de tu lengua)

XXVI

efigie

Tu pelo de gaseoso trigo

terrestre anatomía

XXVII

con dedos melodiosos
deletreabas la menta

XXVIIII

para cantarte

mi amor
a quemarropa

XXIX

If I could lock your memory
with my dreams
If I could

XXX

No me dejes en esta tiniebla de tu vida
con mi soledad. Dile que se vaya, que me deje
solo.

XXXI

Hoy te extraño como nunca
¿cuános siempres caben en el nunca?

XXXII

Dios es tantas cosas que no puede decir yo.
cuando dice yo dice nosotros

XXXIIII
ROYAL SONESTA

cuando fui a este sitio
tenía tu carta en mi mano
y mi corazón se remontaba
como la primera paloma del día

XXXIV

Mañana estaré más cerca de tuyo
tendré mi billete en la mano.

XXXV

atracando canciones
en tu oído
me volví ancla de besos
horizonte de sonido

XXXVI

Cuando a veces
me miras como el pan
me dueles ese
hambre de tiempo demorado
que nos esperamos mañana.

XXXVII

amortajado de sombras voy esta sonoridad de silencio por el borde
más ingenital de la noche. Tu imagen me arroja una lámpara
tu boca una antorcha de sonido para incendiar al silencio.

XXXVIII

ésta es una
isla de besos
que te buscaban.

XXXIX

Recién ahora que somos
sé que nunca he querido ser
otra persona.

XL

Pasando por aquí, tuve ganas de absorberte
los ojos

XLI

Como en una selva de
trébol, viven insectarios besos
entre las papilas de mi
lengua

XLII

Hay jirones de perfume todavía

XLIII

Ahora siento que mi cuerpo
es un compacto nudo un pan un ladrillo de tajos.

XLIV

Las vidas ruedan como el agua hacia los valles.

XLV

Ya no tengo dudas de que la vida
es una fábrica de sueños. ¿Por qué diablos
entonces, no me dejan dormir?

XLVI

tu cuerpo de
misteriosas catacumbas

XLVII

Quiero un idioma que no tenga silencios
para callar a fuerza de mirarte

XLVIII

archipiélago
de besos

fusil de besos

XLIX

De tanto bajar por petrificadas venas
buzo mineral
de tanto recorrer el pasadizo
que conduce a mi memoria
tengo este olor a catacumba
esta mirada de bodega
donde maceran venenos.

L

Cuando no estamos juntos
me sobro.

LI

Quisiera ir a vivir en una flauta
para que cuando tú fueras a soplar
entrar sigilosamente en tu boca y
trasladarme dentro tuyo para
siempre como un parásito enamorado.

LII

Ven a vivirme, la soledad me amortaja
con manos deshabitadas.

LIII

El viento de la noche hurga
con frenéticos dedos multiplicados
el jadeante follaje
la luna es un sonido quieto
congelado

LIV

parásito de luz
con manos desterradas.

LV

Secundo mi propia profecía de ser

quiero secundar mi
propia primavera

LVI

Sacar de mí todos los cobardes
No quiero construirme un seudónimo de palomas.

LVII

Si puedo permanecer impasible

LVIII

cuando te digo que te quiero
el alma se me acumula en
la garganta

LIX

camuflado
mi corazón chisporrotea
trueno, esculpido, virola
y entrabas arrollando como la primavera

LX

Tú me abundaste las manos de vertiente

LXI
EL NOMBRE NUEVO DEL AMOR

Mis pies son el pedestal del delito.

cambiar los zapatos de mi historia

subordinado dedo
SE ME HA|ROTO|EL|ANILLO!!!

LXII
EL MONUMENTO DEL SONIDO

No sé con
qué palabra ofrecértelo
para que no
se me derrumbe

LXIII

mis sombras se agremian en sectas de silencio
silencio adentro
como cotidianas razas de palomas quemadas

LXIV

Ya estoy cansado de no ser Dios
estoy harto de no haberme muerto nunca
Sáquenme de aquí
ábranme los ojos
déjenme volver a mi memoria.

LXV

llevo la luz de tu piel en mis manos que saben a sombra

LXVI

Sólo alguna vez el sueño no pierde el rostro.
Sólo alguna vez el silencio sabe qué palabras.

LXVII

Tu orgasmo como un escalofrío del mundo.

LXVIII

Tantos tiempos hay en un mismo tiempo,
tiempo de tantas cosas.




DÉJENME DECIR QUE TENGO MIEDO Y HAMBRE

Llévense todos estos seudónimos
esas fotos retocadas
esos currículums vitae inundados
de nadie.
Déjenme solear mis cicatrices
déjenme decir que tengo miedo y hambre
No quiero tumbas de plata
quiero más mucho más,
toda la tierra
déjenme vivir mi muerte con naranjas
transcurrir estas lánguidas palomas.
Déjenme solo con la melancolía
y con la palabra gata
que es mi preferida.




MIS SUEÑOS DE AIRE

Voy a expulgarme hasta el último clavo
voy a tironear de todos los cobardes
que tengo por adentro hasta sacarlos
los voy a clavar en un espejo
Voy a quemar sus ojos pedernales
y a pisotear cada uno de sus dedos.
No quiero un seudónimo de palomas regaladas
prefiero renunciar todos mis sueños de aire
quiero la justa medida de mi alma
acepto llamarme incluso: nadie




ÁTAME, CLÁVAME, INCRÚSTAME

Téjeme un vuelo con tu aliento
píntame un olvido en mis recuerdos
dibújame un ancla con tus dedos
que se me vaya metiendo muy adentro
dame a beber tu sonrisa sin inviernos
lávame con tu lengua todos estos senderos
después podrías secarme con tu pelo
y cantarme esa canción que traes de tan lejos.
Átame muérdeme no me dejes suelto
clávame suéñame no me dejes tiempo
incrústame en tus ojos no me dejes lejos
Apaga por favor esos espejos.
Diles que algunos caminos ya me fueron
Cierra ya la puerta, démonos un beso.




ERES MEJOR QUE LOS SUEÑOS

Un poco de vino para imaginarte
un libro de poesías para oírte
un jardín perfecto para sospecharte
Y luego vienes tú y comprendo
que no hay ninguna imagen que me alcance
que eres mejor que los mejores sueños.




VENAS DE LA DISTANCIA

Esos caminos misteriosos
que no sé dónde conducen
todos me parecen las mismas
venas de la distancia
Caminos de partir
Cuántas lejanías esperan
detrás de cada rastro?
mujer, lámpara mía
no soporto las cicatrices
de la tierra
y menos mojadas por la lluvia.




LA POESÍA SE ESCRIBE A VECES

La poesía se escribe a veces
otras veces sólo se respira
a veces no tiene palabras
a veces le falta la tinta
Otras veces son inútiles
estas casas de tablas en fila.
Hay un vaso una sed una guitarra
pero puede que falte la poesía
La poesía se escribe a veces
y otras veces es cuestión de vida




HAS ENTRADO COMO UN VENDAVAL

Has entrado como un vendaval
pero no has golpeado puertas
no has empolvado las fotografías
no has deshojado ni los calendarios
ni las viejas rosas
has entrado como un vendaval
y has seguido tu camino
conmigo en tus brazos,
tal vez la puerta se ha quedado abierta.




NO QUIERO AGOTAR TU SONRISA

Ahora debo callarme
mi voz tropieza a cada letra
como un extenuado mensajero
Además no quiero cansar
las sorpresas escondidas en tus ojos
No quiero agotar tu sonrisa
No tengo otra cosa que decirte
que la piel incalculable del aire
esta distancia lentamente
y tu rostro que nunca se disipa.
Debo callarme ya porque…
perdona! no quería despertarte.




ME SIENTO COMO VIVO ENTRE LA MUERTE

El invierno está llegando con su
aliento desolado
desmantelando verdes cabelleras
instaurando sus dientes extendidos
cancelando caminos con pétalos helados
Es el advenimiento del tiempo
los jardines se van por la ventana
La poesía es más difícil
como caminar entre los labios
múltiples de la nieve
Ya no tengo el color justo del geranio
los plátanos me muestran su inmovilidad
leprosa, su estructura de cicatrices.

Todo parece más viejo y más lento.
Me parece que nunca voy a volver a verte
Desde este asedio nevado
me siento como vivo entre la muerte
entre la postergación y la demora
como una semilla entre la roca
como el último poema de un soldado
que agoniza sin papel ni testimonio.




SIEMPRE LA MISMA MESA PARA EL MISMO HAMBRE

La tierra es la misma en todas partes
la misma mejilla
los mismos párpados los poros
los mismos hormigueros
guantes de la lluvia
la tierra es la misma en todas partes
donde yo vaya con estos mismos ojos
y esta memoria que siempre se me inunda.
Siempre la misma mesa para el mismo hambre
y el mismo pan en marcha sin reposo
siempre el invierno y el verano equidistantes
y las otras estaciones genitales
La tierra es la misma en estos ojos
a veces incendio en los estambres
a veces un otoño de despojos.




ESTOS LINGOTES DE POESÍA

Poco a poco, verso a verso
lágrima a lágrima me acerco
a la interrumpida senda
donde termina mi alma de mina abandonada
toco estas palas
aquel montón de mineral humedecido
estos lingotes de poesía
mientras me voy internando
con la lámpara apagada
con pasos de espejo con ojos de recuerdo.
No puedo ser la vida de memoria
De la entraña que muerde su mordaza
de la veta que se descalza su hondura
viene cada flor vencida
cada palabra como cadáver de paloma.
(Me he dicho que no debo
tener miedo de esas fotografías
que me espolean con remordimientos.)
No debo tocar los andamios desvencijados
no debo cambiar ni un escombro de lugar
porque las galerías
podrían derrumbarse sobre mí.
Mi vida me espera con mañana
a la desembocadura oscura
de esta caverna.

No quisiera tener acceso a tu camino
de tu mano clara
dejando detrás de mí un derrumbe
indescifrable.
No quiero que seamos con alguien
que no soy
Quiero nosotros con integridad
de isla infinita.




MIENTRAS YO VIVO ME LEVANTO Y CANTO

No voy a tener miedo del oprobio
no voy a respetar ajadas leyes
no quiero los yugos de los bueyes
prefiero la paz de los microbios

No necesito las llaves de las puertas
mi cabeza me sirve como ariete
quiero tener corazón de barrilete
zarpar sin anclas derramarme sin compuertas.

No me vengan con espejos destituidos
a mostrarme mi imagen con espanto
mientras yo vivo me levanto y canto
y todos crujen con cementeriales ruidos.

no quiero saber ya nada de esos cauces
quiero errar por la copa de los pinos
como lluvia de dedos peregrinos
Desde el cráneo de la tierra hasta sus fauces.

Ya no quiero acatar estos zapatos
mi corazón se voló por la ventana
déjenme hacer el amor con la mañana
Déjense ya de apuñalarme con retratos.

Quiero todas las alas de la nieve
irme innumerablemente por el viento
estas que dejo son de un vuelo lento
quiero otro de vértigo, más leves.

El que quiera para el aire una cadena
el que tenga candados para el canto
puede adelantarse para uncirme al llanto
y dejarme allí para morir de pena

Yo sé que el amor ya es desusado
que ya no se usan las tenues mariposas
que hay clavos de dolor para las rosas
que las palomas vuelan con candado.

Pero yo no quiero irme a ningún cielo
no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
ni caballos de plata para remontarme, ni gloria
ni alas prestadas ni regalado vuelo.

Prefiero morir con mi rumbo funerario
y elegir por estrella de mis pasos
tu sonrisa que tiene algo de ocaso
e irme a un infierno mucho más hospitalario

Pero yo tengo en himno el aliento y la mirada
y ando entre los jardines sobrevivientes
pintándome con estrellas y lágrimas los dientes
Y ya no me queda rabia para nada

Para qué decirles con esta voz su nombre
es una mujer de plenilunio y de manzana
tiene hondura de cielo y mirada que mana
salió de la tierra con el rumbo de los hombres

es hija es amiga y es hermana




LA ESTRELLA DE MIS PASOS

No quiero irme a ningún cielo con alas regaladas ni prestado vuelo
no quiero ángeles de sonrisa obligatoria
como caballos de plata para remontarme
prefiero morir con mis propios pasos
funerarios
irme a un infierno mucho más hospitalario
mordiendo rebelión hasta enterrarme
y elegir por estrella de mis pasos
tu sonrisa que tiene algo de ocaso
aunque se alcen bosques de condena
y desaforados alaridos y me quemen
en una hoguera de podrido semen

un infierno de tus besos será mi única cadena.




ESTA TRISTEZA YA NO TIENE LÁGRIMAS

Me siento solo con todas estas cartas
cuando escribo, tú lees por mi mano
pero a veces releyéndolas callado
me siento atragantado de palabras
Sonámbulo camino por las páginas
como el último noctámbulo trasnochado
me acerco a conversar con ese gato
esta tristeza ya no tiene lágrimas

Este cuaderno es una larga casa
que edifico con la boca y con las manos
para que traigan tus ojos su verano
a iluminar a nacer cada palabra
Por eso en estos versos me siento abandonado
porque tú aún no has llegado con tus lámparas.




TODO EL SONIDO EN SÓLO UN VERSO

Quisiera para mi boca unas aves sencillas
la voz de las cañas el olor del agua
para tejerte canciones que vuelen descalzas
que sean como el nombre de la melancolía
Quisiera el cuerpo torrencial del mediodía
para que mi voz no necesitara alas
y las venas de las alcantarillas
para asaltarte dentro de tu casa
Quisiera cantar con el silencio
abrir mi boca todo el aire
tener todo el sonido en sólo un verso
hablarte con todos los lenguajes
regalarte de canto el universo
y seguirte cantando con callarme.




TU NOMBRE QUE YA SOLO ES UNA CASA

Aquí había una hoja en blanco
un pedazo de hierba nunca hollada
de este camino de estelas ensanchadas
tengo que llenarlo.

Calafatear, como una abeja minuciosa
con boca textil teje la celda.
Cualquier célula del aire me sirve de cera
este panal es la casa de las rosas.

Basta que al final de mis murallas
ponga como cruz que todo lo tripula
la estrella capital de esta arquitectura
tu nombre que ya solo es una casa.

No debo buscar desesperado
algún material que me sostenga.
Algunas páginas ya tienen piedras
aquí puedo poner los lagos.

Hay otras extensiones más boscosas
territorios de avidez y precipicios
Cuevas feroces, anatomía de sismos
este planeta tiene muchas cosas.

Lo que no debe tener es un país en blanco
una pradera sin hierba ni tierra
No hay lugar para el vacío en mi pradera
por eso estoy aquí con mis palas al trabajo

Llenando con la carne de las cordilleras
este valle vacío, inhabitado.




LOS RESTOS LUMINOSOS DEL ENCUENTRO

Ahora ya tengo que levantarme
hay sirenas zumbando en mis zapatos
mi camisa revolotea por la pieza
hay fotografías que este día me esperaba
Voy a meterme bajo la ducha
Quiero entrar limpio a la aritmética del aire
Ya no importa que el agua me destruya
que irrumpa con sus dedos suaves
devastando el olor de nuestra noche.
Todos aquellos trofeos sagrados
las huellas sonoras de tu cuerpo
están a salvo en las grietas de mi alma.
Además me he cambiado tanto de camisa
mejor es de verdad que ya me lave
no quiero confundir con el silencio
con el aire viudo de esta pieza
los restos luminosos del encuentro.




OVARIOS DE LA MAGIA

Dibujaría palacios de música
cataratas de violines con heridas
palomares de flautas
y arpas torrenciales
construiría espacios con acordes
cañaverales infinitos de guitarras
llovería lentitudes como nieve
arreciaría telares de canciones
Desbocaría los brazos de un relámpago
y en una orquesta de cielos derretidos
en un tornado de gargantas planetarias
en los exactos ovarios de la magia
como un diamante arrullado por volcanes
pondría tu corazón con cuidado.
Todo para que no se apague tu sonrisa
para que no se extingan los manantiales de tu
boca.




MORIR DE VIDA

Puedo morirme de aire
de puñal de vino de fotografías
de un martirio cualquiera,
de poemas, de páginas vacías
puedo morir de vida, la única manera.
De qué puedo vivir ¿entonces?




NUESTRA CANCIÓN

la canción cae al alma
con mojados dedos
con gotas de piano
Mi garganta se agacha
mi memoria se arrodilla
la canción busca mi boca
para llevarla a tu oído
La canción tirita
La canción tiene frío
Que ya no la canten
los gondoleros ebrios
ni la canten los niños
ni la canten los presos
que nadie la cante
que no la hayan escrito
Que se quede en tu cuerpo
que se quede en el mío
Que se la olvide el aire
que la olvide el sonido
Que ya nadie la cante
que nunca haya existido
Que se quede entre nosotros
como un tácito himno
que suene solamente
cuando yo te miro
que ya nadie la cante
ni el silencio infinito




CIEN PINCELES

100 pinceles para tu cara
todas las flores para tu olor
todas las mariposas que flotan la mañana
para poder tu mirada
todos los vientos para tu voz de camalotes
flotando en la luna
y sólo yo para tu distancia,
retrato absoluto de la soledad.




CIEGO Y A TIENTAS

si tú supieras lo que es cruzar
ciego y a tientas los inmensos
territorios de silencio y de soledad
por las noches sin luna y sin barandas
mordiendo los ojos con los párpados
apretados de fervor sin fe
y las manos cerradas sobre el lugar
que dejaron las tuyas
y el nombre tuyo dicho a veces
ronca e inconscientemente
como si susurrara

"dios mío"




CUANDO TE TOCABA YO TAÑÍA EL UNIVERSO

Pequeña mía, camoatí de melodías no inventadas, cueva de flautas pastoras del oro
Quiero hablarte a veces
sin decirte nada. Pasear
de tu nombre por la atmósfera, volar de tu mano por la música, acampar en una mariposa y clavarme una manzana para tener un corazón.
Tal vez en las olas del tiempo, tal vez con las prestadas sandalias del destino, tal vez porque sí, porque dios, porque caminos; yo no sé por qué pero nos encontramos.
Ahora me parece que saliste de una profecía, que a través de muertes y mañana vine buscándote y que ya mi brújula puede echarse a dormir como un fiel perro de caza. Tu voz es la medida exacta de mi oído, tu cuerpo es el barco de todas mis tormentas, tus ojos tienen enterrados talismanes, tu pelo es el país natal de mis caricias.
Tú me indultas lo más arduo de ser hombre = ya no me pregunto por los irrespondibles dioses. De repente comprendo que vivir era una búsqueda y puedo dormir calentado por el fuego donde se queman mis gastadas herramientas de caminante.
Me he preguntado muchas veces por qué tejo estas redes, qué quiero pescar con mi poesía. Era tu alma, un pez originario. Pero las redes cayeron de tus ojos y estaban tejidas con hebras de vuelo de golondrina. Y no eran redes de atrapar, eran como manos de secar el sudor de las bestias atrapadas, toallas de sueño para los que nacen enterrados.
Me contaste que te amamantaste de lámparas, que pacía en los espejos de tu cuello sus raíces de luz la madrugada.
Me contaste que a veces te vertías por las ramas amargas de la noche y volvías hecha de rotura y extravío.
Me dijiste que tenías cementerios en la boca y algunas cruces en la piel y en las palabras.
Me contaste de dioses de diamante que bajaban con los ojos por el aire y me enseñaste a jugar a ser un dios de ésos.
Y cuando te tocaba yo tañía el universo.
Me contaste tantas cosas, por ejemplo que la boca no era herida ni dolía, que ése era el sagrario de las profecías, que todo lo que hacía era de besos.
Me enseñaste a jugar a los naufragios. Yo tenía alguna sal en mi madera. Pero tú eras mares diferentes y me devorabas y me devolvías.




PARA QUÉ NOMBRAR TODO EL AMOR

Duele muerde devasta
se hincha como la música en un templo
salta gime vuela, lámpara
ilumina, canto, oscuridad
para qué nombrar todo el amor
vivir es escribir su nombre.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Copyright ©
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS


Visitantes actuales
8

Total de visitas:
690794
Buscar autor por apellido