Autor: 
Ricardo Serna G ABCNUEVOPOEMA
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La primera vez, llegó








La primera vez

La primera vez, llegó
en un tiempo de brillo
con la luz de los árboles de poema,
con los pájaros volando en verso
clamando el aire de vida
sin ataduras, con un beso en la frente.
Un hombre con el rostro de día,
con el rostro en nombre sin herida,
asomando la palabra, imagen
hijo pleno del texto de la mano,
de tu mano, el centro de mi sueño,
la respuesta hasta el jardín de los años
con sol de cielo, voces de gracia,
abrazando el velo de los pensamientos
en el juego cristalino.

La primera vez, llegó
ávida de cabellos creciendo en mis manos,
fruta de espaldas y cuerpos en flor,
sin visiones con violines nombrando los astros,
la humedad temblando de alegría,
y la mirada deshaciendo hambres de paraíso,
en escape respirando el olor
del lienzo pintado de pie.
Un hombre con rostro de vino suave,
el rostro con el color de sus primaveras,
la textura que se ahoga en el manto de la fiebre,
en el sonido de lo nuevo
y el sello que abre los ojos del recuerdo
hasta que el silencio hable
… con su historia.

La primera vez, llegó
con jornadas de sombras
entre las profundidades de la tristeza
para decirte que las olas te salvan,
que el ciego sabe llegar en su velero,
que la sábana cae después de la tormenta.
Un hombre con el rostro de camino
recorrido, el sueño con diálogos augustos,
con los ojos en regio disimulo,
extraviados en los lutos sin olvido,
con la frente en alto,
con la presencia de desolados aposentos
y las huellas de cristales
desbocados
con luces peregrinas.

La primera vez, llegó
y también el tiempo
como piedra que aplasta
o cima que anuncia el sitio,
viejo tronco que acoge
lo que guarda la esponja
…de la felicidad.
Un hombre con el rostro de telaraña,
el rostro que sostiene las señales,
el hueco donde danzan los años,
la piel lavada con agua bendita
y llanto de memoria,
bajo un lugar
de palabras futuras
….por primera vez.

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Ricardo Serna G










Y porque eres viejo







Y porque eres viejo

Y porque eres viejo, tu nombre
es una red de azules,
tu cuerpo, donde la noche se pierde,
es destino de ventanas abiertas,
con esquinas de piel mirando
los recuerdos que desbordan sueños
…de victorias y derrotas. Tu nombre,
es de silencio, de encuentro fugaz,
de rojos
tostados por el calor de la canela en fuego,
de las rutas en espinas,
reclinadas en la arena de la indiferencia. Y
porque las señales de vasos vacíos
con grandes esperanzas muertas
se devuelven en el alba
como banderas envueltas en el miedo
….de las miserias. Y porque
eres viejo con la vigilia mojada
de secretos y olvidadas experiencias,
con hojas de demencia herida,
apresurada puerta que palpita
con rostros en desorden. Es una red
de verdes, caravana de flores
cubiertas de distancia,
de horas que descienden
en muletas sin pasos,
de estatuas de ausencia
que ruedan en el polvo
de espejismos en huida.
Tu cuerpo, donde el licor de las arrugas,
es el tónico predilecto
de los ecos generosos de los años;
y duerme con el manto blanco
que llega con humilde solemnidad
desde la callada torre
de mosaicos en monólogo.

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Mi confianza en Do Menor








¿Sabes qué mi confianza levanta olas contra el mundo,
con mar de dolor cerrado,
con veleros aprendiendo a resignarse,
levanta camas de enfermo,
ruidos lejanos con fiebre de olvido?
¿A dónde has huido a lavar los recuerdos?
¿Por qué el plato de la risa se quedó con la tristeza?
Levanta el sol de mediodía hasta el extraño ocaso,
un silencio contenido,
desmaya con gesto de hazaña,
con ojos de mudanza vencida.

¿Sabes que el tiempo es corto y no deja huella,
que la distancia enlutada esconde el letargo,
que el cielo es uno con boca tranquila
y que la soledad es mala compañía?
¿A dónde has dejado las noches con el remolino
…de los quejidos?
¿Por qué tu vaso se llena de luto y lamento?
Levanta las ganas de los sueños
y toma la cruz y clávala al fondo
…con dulzura,
buscando la paz de la luz; a ti mismo.


¿Sabes por qué los días, las horas, con suave entrega,
recorren la vida sin importar sus consecuencias,
antes de que su voz alimente las palabras,
la vida que haga dormir la cuerda del viaje?
Levanta la flor amarga de la demora,
el pronto y el quizá,
los pequeños refugios,
la copa repleta de losas inundadas,
y desgarra
lo que nunca habías imaginado.



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con la ruta del silencio







Como la ruta del silencio


Como la ruta del silencio, amiga.
Vienen los frutos, la sustancia
de los árboles y esencias
del mas oscuro secreto
con las lluvias del remordimiento
donde inundan los ríos
las sábanas de la envidia.
Sigue el ciego cavando reinos
descifrando lo implacable,
niega lo inesperado
poniendo vigas de pensamiento
sobre un perezoso llamado a la cordura.
Como la siembra de lo nuevo
en infame tributo
la dorada tiniebla despierta
en voz de patio olvidado.
Así es,
señal de manos sin deseo,
con la huella de sangre
en fiel ceniza inclinada
en lo mezquino. Despierta
abriendo juegos asoleados,
con brazos que ahogan el descanso
en rincones de cero felicidad. Así es,
las pieles del tiempo,
esa aroma que hereda
el linaje, revela
el puerto vestido de siesta
….perdido en las ramas de su miseria.


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Sé que es mejor







Sé que es mejor

Sé que es mejor
dejar los recuerdos,
los gastados pensamientos,
hasta las lecciones castigadas
por los necios sueños
de palabras que han naufragado
en su significado,
en su silencio
de tanto sumergirse en el abanico
de nombres,
de vida, de muertes
de lo cotidiano;
sin poder transitar en el viaje
con la ira doblegada,
con un aroma
de rosas
bajando con gestos
de nobleza.

Dejar la senda de los secretos,
lavar las dudas
con la vocación de la lluvia,
con la voz,
con garganta limpia
en donde las sombras tengan
la huella extraviada de las fiebres;
arrojar los gusanos de las agonías
hacia los olvidos sin dones
midiendo las ramas débiles
sin frutos y rompiendo sus armas;
mitigar el corazón del poeta,
cerrar la herida
con oraciones que lloran la presencia
de la noche de piedra,
con el olor de las manos que acarician
el caballo devastador de esperanzas.


Sé: tengo la certeza teñida
de un nunca ahogado,
de un puerto imaginario
con grandes reinos,
nuevos,
labrados
de modestas pertenencias.
....... Dejaré el pasado.




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reflejos de la luna








Reflejos de la luna

Refleja LO NUEVO CON EL SIGNO DE LA LUNA,
las imágenes en el mar de la esperanza,
con tiempos sin rodeos
llevando la vela azul sobre el azul del alivio.
El aire espanta el ruido, LO NUEVO,
los años, lo perdido en la memoria,
y recobra los nombres después
de quitarle los anzuelos;
los rostros reclaman el silencio, CON EL SIGNO,
las cosas , la corriente, la noche,
la alcoba girando en teorías de alegría,
y recobra la energía con pieles de vida;
los sueños lloran el vacío, DE LA LUNA
se premia con canto,
con espejo,
con dedos de luz
en manos de doncella
acariciando la penumbra,
quitando los frutos tempranos
y recobra el paraíso.


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Te llamo








“Te llamo”


Te llamo con los ojos
a lo profundo del cielo.
Te llamo con tu nombre
en un llanto de nubes
desde la luz y golpe
frío de sus vientos.
A lo profundo de los días
te llamo como ave perdida
que cruza el verano
del horizonte.
Hacia un mundo ausente
de rostros
donde las palabras
regresan sin su sabor.
Con tu nombre
te llamo en medio de la noche
rodando el sueño vacío
con voz de boca besando
y cabellera consumiendo la sencillez.
Y en un llanto
te llamo como relámpago
en ruinas de bendición,
retirado y ciego,
sin poder lavar las huellas
que resuenan
en mi ocaso.

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“….Parece que el cielo no se va a caer








“….Parece
que el cielo no se va a caer
a pesar de todo…”

La tormenta llega en los días
arrasando las ramas de las horas,
se caen los frutos de los minutos
en ese viento de miedo ciego
que ya los tejados anuncian
como música de impaciencia.
La voz se aleja y calla,
y responde con un breve silencio
apagando los ecos del laberinto
bajo la mirada de la medianoche.
Regresa la calma y echa andar
el tiempo sin aviso
en alivio el corazón palpita
que la vida, como signo,
es más que eso.
Regresa el todo que no se agota
el rumor de las palabras dichas
los pasos sin quebranto
las blandas nubes en el sueño
como signo que los segundos
es tejido firme.
Regresa el camino de la esperanza
sin tumbos con rostros de la infancia,
los pasos en alfombra roja
sin decreto de capricho falso,
porque el final reserva el mejor vino
como plenitud del alba.

….. y parece
que el cielo no se va a caer
a pesar de todo……

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Los sueños








“Los sueños”

Cuando me acuesto despierta el alma, la noche,
de llave y candado con licor de insomnio,
renovada me dice, amigo, los sueños
respiran las alas dulces de la luna en racimos,
el prohibido manjar en vino de la distancia,
la leche de los secretos desnudos
y las palabras nunca dichas.

Sueñan con la fruta recién mordida,
cuando el placer arde hasta llamarte,
cayendo en la lumbre de tierras frescas
con piel, sonrisa y flores
coronadas con semillas en la memoria,
con corazón en los jardines
y hojas de viento acariciadas.

Despiertan hasta las muertes, la espiga
acuña los silencios afortunados,
las flechas con ropaje triste,
entre el temblor de lo desconocido
y el cuerpo de ángel poblado,
una luz que deja los nombres
escritos en el centro de la batalla.

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Vivir y morir en paradoja




.




“Vivir y morir en paradoja"

Siempre es mejor
abrir la espera, el arcón
donde guardo lo que sumo,
que buscar la distancia verdadera
entre los sentimientos hechos humo. Abrir
la luz y cunas a la vera de nuestros años,
línea que presumo en miradas de cielo
dondequiera, que sembrar la tristeza
que consumo; el tiempo del balance
.. en manecillas girando el paisaje
a paso firme
sin perder el presente, sin congoja, los viajes
que nos clavan sus rodillas
con plena libertad sin despedirme,
que vivir y morir en paradoja.

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Ricardo Serna G










El miedo







“El miedo”

De aquí, se quema el cementerio
del silencio, para llevarse
las manos cubiertas de piel del recuerdo,
de aquí, la isla se encuentra
con la carne, de sueños
en cuarteadoras a la luz de la locura,
en azul espejo sin los límites de la retina;
se quema en las sombras,
en las barrancas de la angustia,
en el asombro donde las calles terminan,
donde se borra el pensamiento,
la tarde de tantas mentiras,
la culpa cayendo
entre la conciencia y la lluvia de pesadillas
en la palidez de las horas
que ayer murieron con su desnudo;
se vive debajo del enemigo agazapado,
en las palabras no dichas,
en el temprano marcapasos del golpe
de azahares manchados,
en el mediodía donde el tiempo se detiene
quemando los altares de la valentía,
en la noche ronda al compás de la cuerda
y de la cama que se hace vieja
de esperar al descanso en la fatiga;
se muere de vivir muriendo
con uñas y lagañas,
se abre aunque nunca se había cerrado,
como la llama del callado infierno
echando las velas del alma,
en medio del cerillo de las tinieblas,
al grito y sudor
de las fragancias del miedo.

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Ricardo Serna G










LO QUE DEJO










“Lo que dejo”

Un retrato, lo que dejo,
seco de luz y agua,
sin que nada se acomode
…en los rincones;
una calle gastada por las pisadas
llena de sombras,
de títeres de mi historia;
un vacío levanta el polvo del diario:
círculos de ventanas cerradas
enloqueciendo al sudor de los tiempos perdidos.
Viven viajando sin mí,
sin mis poemas,
con la triste cara
del sufrido hueco del olvido;
con el muro apagado,
la recámara sin sílabas,
de la fiesta desierta
inclinada al invierno
y los antros que dominan
al cordero y al tigre.
Dejo para hoy,
despojado de sonados reinos nupciales,
la flor en el mundo de boca ardiente
que devora la gracia de las ilusiones,
la nada convertida en un instante perfecto:
el desnudo de la mujer amada,
la felicidad antes de la muerte.
Para hoy; el cielo,
las mariposas abren sus alas
y se comen el sol de la tarde,
la luna abre sus sueños
dejando estrellas como canto; la tierra,
donde se duplican las manos,
la cuna,
la lira,
la ceniza del paraíso,
vuela conmigo
en la paz abriendo con plegaria
… el cerrado espacio.

…lo dejo, en su momento.


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Hoy la calle










“Hoy la calle”



Hoy la calle remolinea la arena en la cara,
se levanta cubierta con los ecos del viento,
con una voz que se aferra a las heladas muestras
de los días de antaño-de hambre-,
donde el llamado del tiempo
cava las máscaras en el agitado galope de la vida,
en las horas de aire y luz volando,
en el desorden de conciencia guardada en gavetas de sombras.
Cava en la esperanza
donde las pisadas de medio cuerpo y alma
insisten al alba con sus oraciones;
donde, cada hora, empuja,
en las ramas desterradas por la sed de justicia,
el penacho de su agonía.
Hoy, las flores, flotan con los troncos
… en el agua,
la fe llora con los dioses y su destino,
en grotesco vestido con sueldo de pobreza,
con las copas llenas de espera,
y, hablan de corrientes sin retorno;
la dignidad enlutada mira al espacio,
en vértigo de paciencia,
en reclamo del dueño
que anuncia las últimas cuerdas
…desafinadas.
Las blancas prueban el último sonido
para participar en el desfile de lo imposible,
el asombro en sus pétalos
que se ciñen en el cuello de duelo;
las rojas, en anónimo encanto, llevan
impreso el fuego del silencio,
al margen del musgo,
para gemir y apretar las correas
de otro silencio.

Hoy, el suplicio, se ha calmado al fin,
pero el bálsamo de los años
descalza la noche de sus sueños.






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Ricardo Serna G.









Justo ahora








Justo ahora

Justo ahora hablo
en el regreso de la noche
y las lenguas de los ojos confundidos
-los suspiros se anudan
con las tinieblas que fusilan
el descanso-,
¿qué frutos de atrapados labios
en el silencio viven en la red de sus serpientes?
Un dulce aroma que se entrega con los nombres
sin nombrarse;
un retrato en el curso del tiempo,
con el pecho en alto,
que desciende por el viento,
señal de gracia y calma;
los restos, que repiten la resurrección
de los olvidos,
con la brújula para espantar
las grúas que levantan las hamacas del sueño
hasta el cielo;
los que están navegando,
después de perder el rumbo
en el fondo del mar,
en vela y agonía,
raíces para poblar
otras memorias.

Duermen con sus huellas y escombros
sin voz.

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En algún lugar





En algún lugar



En algún lugar el suspiro,
el nombre,
los recuerdos dormidos
encuentran las ventanas abiertas
y la red del suplicio de los instantes
bailando con las noches del sueño,
tomando el vino del cuerpo en cenizas,
el silencio en restos de hojas
con palabras mezcladas con el otoño.
En algún lugar,
Las cicatrices
en luz de viaje-del tiempo
que pega el traje a la piel
y se inclinan en los rostros
que respiran las piedras,
las frutas lastimadas
en espera
del remolino final-,
limpia las veces que suma
los momentos
y resta los mismos ojos
del futuro.
Estarán con los labios
de la sabia de la soledad
que sube al cielo
de regreso.

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Pensando







Pensando

Estoy aquí pensando en los días.
en mí, en las naves del olvido,
en el disfrazado quebranto
que llora a solas
con brillo de noche ausente,
en el secreto que rompe silencios
al borde de la almohada;
no lejos,
desde la tristeza que abre dolor
en desnudos de palabras,
desde la pobreza, que grita
la mordedura de mil batallas,
desde adentro, de rabiosa
condena de ojos que no son míos
y despiertan respirando
los cuerpos del recuerdo en calma;
por lo que no fue, alguna vez, atado;
por la sangre, por el último día, que pasa;
por lo que sea, en el temblor de la voz.
Aquí donde nada me pertenece,
sólo el adiós anticipado,
mis cobijas que me visten de sueño
y me quitan el frío. Pensando.

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Ricardo Serna G










Libre









“Libre”

Libre,
del miedo,
de las voces que detienen,
de la herencia
que limita los frutos,
de lo que nada contiene,
recoge
o debilita las armas
del alma
que desnuda
la llaga del camino
y convierte eternamente
la derrota en sueño superado,
en cuerpo supremo
con el diálogo del espíritu
madurando la entrega,
y, meciendo las noches
en el vaho de la red
del destino.... libre,
del suelo,
de la vid que propicia
la congoja
que mezcla la sangre con el vino,
los peces con la arena,
los ojos de suerte
con rutas bautizadas;
del árbol
clavado en los principios,
en los finales,
sin dormir en la hamaca
de la sonrisa de los años…libre,
del caudal de las fiebres,
con el océano
que nos nombra,
protegido de la diestra
y venciendo las bestias dormidas.




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RICARDO SERNA G









Tiempo, no te vayas








“Tiempo, no te vayas”

Tiempo, estoy tranquilo, no te vayas.
Que te detengas en la llave de las [respuestas;
no te transformes en caminos de polvareda
entre lágrimas humildes
y oídos que no escuchan nada. No te vayas
con el olor de rumbos que ocultan el aire
y el día con zapatos cansados
que estiran las teclas de los minutos
con sílabas mirando las cruces de la indiferencia
asomando a la ventana que espera los gritos
de la huida; que te detengas,
que venga la boca de la tristeza con cobija vencida,
el dolor que ahoga se pierda
en las gotas disfrazadas de música
y las palabras se rían de los secretos
respirando el ciego momento del futuro.
Que estiren la voz de horas
con nombres y recuerdos,
que las sombras sean breves en un galope firme
de luz; que los sueños vivan
desterrando los juegos de mareas
de ojos cerrados y abiertos.

Tiempo, no te vayas; me vestiré de vida eterna
en este momento.


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Ricardo Serna G







HÁBLAME








“HÁBLAME”

Y de tu reino,
háblame, como tu sabes,
procedente del cielo,
poco a poco, del infinito abierto,
con las ricas luces divinas,
con la palabra disfrazada de murmullo,
donde el viento enciende la luna con sus mensajes.
Veremos surgir los cuadros y los vestidos de fiesta,
las madres y las hijas de la blancura aferradas a sus
bondades,
la ausencia descubierta con corazón de vida y miedo,
y la boca de lo eterno bebiendo mis ojos;
donde un chorro de agua limpie mi vieja costra.
Veremos correr los fantasmas sordos y mudos,
las herramientas oxidadas del desierto,
la sangre en su silencio
y las huellas de los deseos absurdos,
donde una voz, la Voz del cántico nuevo resurja.
Oiremos la bocanada de aire dentro del espíritu,
las fibras batir con sus alas los males,
los sentidos brotar más allá de la indiferencia
y amarremos con sus hilos de encanto
por la faz de tu santo poema.



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Así de simple









Así de simple

Me comprendo de tanto vivir un poco
loco, un poco cuerdo, listo, un poco,
y de todo, sólo un poco.

Arena de mar, viento que me da
por los rincones de las ventanas
junto a la siembra de mis humos;
todo es lugar de pies cansados.

En ese sueño de espinas que es
piel, que es ceniza, pienso que es
miedo, eso es lo que es.

Noche, soledad del camino
por la claridad del desnudo del alma
en el cristal que retiene los destinos;
todo es repetirse con puertas cerradas.

Será cárcel sin paredes así de simple
vivo, así de simple muero, camino así de simple
recibo, dolorosamente así de simple.

Me repito un poco lo que es
así de simple.

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El romanticismo quiere volver











El Romanticismo quiere volver

Ha nacido en otoño
para que la hojas de su árbol
estén acariciando la tierra
y sus colores lloren,
en la corriente
por las veredas húmedas
de las horas, cicatrices del cuerpo;
para que los ojos de su pensamiento
estén acariciando el cielo
y sus vientos lloren,
en las nubes
por los vuelos claros
de sus alas, venas del espíritu.

Ha vivido el otoño
para que los brazos del recuerdo
estén acariciando las sombras
y sus noches lloren,
en la savia
por las hogueras inquietas
de sus encantos, nombres de tristeza;
para que la espera del invierno
esté acariciando la blancura
y sus mañanas lloren,
en los instantes
por los encantos fríos
de sus rostros, aromas de alegría.


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Tal vez responda







Tal vez responda

Nunca es tarde para orar
ante el cerrado tiempo del olvido.
Tal vez, quede el silencio, una palabra
que fue un día el eco del espacio,
la humedad y nombre del sosiego,
las aguas que hacían crujir las pasiones,
los alientos y los muros de lo imposible;
la voz que cegó el generoso mar
de las lecciones….Tal vez responda.
Quede la imaginación para rescatar
las rígidas imágenes que cayeron
en el barranco con corceles ataviados
de tumbas de vacío;
los cuentos de premios desmedidos
que con mentiras y sonidos de sueños
se alzaban a instaurar los ventanales de luna llena.
Tal vez, las arenas del reloj,
aroma labrado en el diario de la vida,
las arrugadas palabras en minutos,
la gracia perdida en las cuerdas de sus sombras,
un palpitar en piedra
que regresa de la letanía de la lluvia
alucinando fiebres de fantasía…Tal vez responda.
Duermen, no están ausentes. Van viviendo,
gozando la caprichosa marcha de los años. Tal vez.

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Canto del enamorado






Canto del enamorado

Si me quisieras el sol sería
amor en mis venas,
reverencia y juego,
alma gozando la gloria,
minutos eternos
de palabra,
semilla habitando el resto
de la vida;

si las rejas y la cerradura
con sombras como llave
fueran señales de tu voz
las magnolias en tibio cauce
se inclinarían en mi piel
con alivio de luna llena
cantando ”la tristeza se ha ido ya”;

si las noches de horas muertas
fueran poema entre el viento y la vigilia,
la orilla de las conjuras
y los tejados con brazas ardientes,
serían ceremonia del nuevo día,
collar de perlas
manto en flor desnuda.

Si fuera muerte, muerte sería
ojos de muerte, cazador de vida,
signo de agua fresca en sueño,
sueño intacto que nunca perdería.
Si fuera vida, vida sería
ojos de vida, cazador de muerte
signo de luz sosiego en mundo,
mundo de ave en vuelo tendría.

Si me quisieras, mundo quisiera
con esa voz de savia mía.
Si me quisieras, la mitad del corazón
invierno, primavera llegaría
con el fuego, en otoño hojas
y lluvia de rosas pondría;
y, un cuerpo y alma, de dos,
piedra, historia y canto.
Sería.

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Hoy empiezo con el final








Hoy empiezo con el final

Hoy empiezo con el final
con el aire que reposa
con el aire que prescribe la respuesta
la mirada que sostiene el lienzo
y el pincel que pinta sus mejillas

Hoy empiezo con los lutos en sus cejas
con los frutos, líneas del cariño
con el trazo de sus frágiles manecillas, hablan
con fiel perfume, como muestra
del amor de sus herencias

Empiezo con el grito, llanto
con el hoy, señal de la cálida corriente
empiezo, con la última nada, a rodar
con las persistentes piedras
con- la llaga intacta- sueño que no gime
ni mueve sus ramas en el árbol de las horas
el final, que crece en tejido de puertas, con
cama desnudándose en azul alcoba.



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En el fin








En el fin



En el fin, la gente sueña,
en el fin, sangran las estrellas,
y tu sonrisa, habla, habla
como bruma de otoño arrodillada
-cuando la cabeza mira
el viento arrastra las hojas del árbol.
Si cierro los ojos miro ángeles. Ventanas
que observan,
todas las nubes con cabellos de oro
entre veleros en un mar de infinitos;
luceros lejanos: alcoba, retrato
perpetuo, violetas cortadas con cerradura de vida,
escritas con perfumado tiempo. Cierro los ojos
y cenizas arden, la voz pide consuelo
en lo alto de la montaña,
hay un mundo de luto. En el fin -el destino es emboscado-,
miro poesía, sabiduría de horizonte, habla, habla
la sombra del silencio, es la nada
que devora, soñando la frescura de su nombre.
Su caricia resucita en nupcias en blanco deseo del deseo,
luz de luz sonando las dichas de las sogas,
con duras lanzas en flor y castigos de sábanas de alma.

En el fin, el jardín sueña
en el fin, el mar espera
al pescador, que muerda el agua.

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¡Debajo!







¡Debajo!

¡Debajo!, en este mundo de voces vestidas,
que son como memoria que vuelve
con el tiempo, de desesperanza; que suenan
como pasos de medianoche abrazando el silencio.
Que hablan de olvido en hojas secas,
de máscaras encarnecidas en espumas despiertas
que suben las tristezas con el humo de los años,
que se convierten en cenizas para guardarlas
en el adiós del quebranto sin término. ¡Debajo!,
en el hollín de los regresos,
donde se vela la vencida alcoba,
el rincón del deseo púrpura
que ejerce y teje el delgado hilo
de la música que toca el laberinto
de lo imposible.
Con el suplicio que rebota en los ecos
del mañana, con el suplicio
abriéndose con lo nuevo;
con el suplicio que elige los telones
de la vida; con las palabras
que pisan el premio
que algún día serán el alivio. El alivio.
El alivio.

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Y después








Y después, es como la lluvia, que me pertenece,
que me descubre en cada instante,
tocando el tambor de la asfixia.

Sólo me pierdo y gano en una sílaba
que me abrasa entre la verdad de un libro
y la dicha que se viste con traje sucio.

Y las palabras y los sueños
y la sed, ya no me buscan;
y los rincones y la noche
y el pasado, fabricando jaulas.

Y después, es como el silencio, que me pregunta,
que me llama en mar abierto,
tocando mientras vuelves.

Pero aquí está flotando en una sílaba
que me engarza entre el aliento lejano
y la herida que lucha en el pensamiento.

Y los milagros y la gloria
y los ojos de luz, siempre por última vez;
y lo viejo y las horas
y la quietud, imagen respirando.

Bienvenido lo que tengo, lo que quiero
con las huellas de la vida
y los recuerdos indefensos.
El reloj que me aprisiona, bienvenido
con su encanto, con su bautismo
y fiesta del siguiente día y nueva espalda;
y su desnudo de borrachera,
y el santuario con sombrero de plegaria
cubierto de rosas.

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Estoy loco








Estoy loco
o borracho en mi infinito.
Hay relojes de pantorrillas con hierbas de olor,
primavera de oro en los corrales,
palabras y sus migajas perdidas en la tumba,
con la espalda peinando la suerte;
bolsillos en las tabernas
echando sus anclas y cadenas de carne
y los pájaros en amarga rabia;
debajo de las puertas el aburrido insomnio
ladrando y bailando con los vientos
en círculos degollando las sombras;
debajo del hielo
los lobos prestos
para ahogar su diablo;
el plomo del sombrero aplastando los pulmones,
sobre las patas del sediento fuego,
la cabeza en miedo vendiendo los otoños;
murciélagos colgados de cerezas
bebiendo los ojos del mañana
con avispas y tormentos amarrados;
un pozo…en fin…loco estoy.

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Ricardo Serna G






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