Autor: 
Ignacio Bellido Vicente
Mail: newhaven@ya.com





En un epitafio intemporal





La angustia descarnada
ocupa su parcela entre la mies
obligando a la tierra
como si fuera un astro enlentecido

y sin embargo el Todo ignora el tiempo
y una gota y su nube
siguen siendo plegaria,
grande su entonación cuando se miran

y vuelve aquella rama
con sus aros grabados de camino
en la savia que espera
acudiendo del rito a tu mensaje
silbos de aquel pastor
en la ermita que vive sobre un árbol

y he de morir
obsidiana de hierba
sin llegar al silencio de entregarme
mármol de promisión que me pronuncia
desde ti como en ti
epitafio y color que siempre miran.







Comparto el agua con mis plantas






Por si la ventura me fuera adversa,
he abierto las ventanas de mi cuerpo,
he regado las plantas que acaban de incorporarse a mi hogar
y he puesto en remojo los garbanzos para cocinar mañana.

Estas tareas
rompen la rutina
me crean una disposición hacia las oberturas
y ensanchan la serenidad de mis brazos
en un saludo pleno de cordialidad
para todos los viandantes .

Quisiera explicar que esta autosuficiencia
en lo higiénico y culinario,
me libra de implorar raíces
por la mercadería oficial
y mi agua,
se siente participativa
eufónica y plena.

Al tiempo
la comparto con mis plantas,
mitad y mitad del mismo recipiente,
de tal forma que la comunicación entre ellas y yo
se plenifica
y el Sol muestra mas tolerancia a nuestras debilidades
y el numero aúreo nos brinda sus proporciones de mensaje.

Tal es así que estoy escribiendo un libro
sobre las virtudes de lo rutinario
como forma de evitar la rutina.



Salve odor force brida



Después de haber leído a Patrick Süskind,
quedé tan grabado en perfume,
que he pasado tiempos
condensando la esencia de mis amantes
en ánforas de noche.

No puedo compararme a Grenouille,
genio olfativo y perfumista de Europa;
además no asesino para conseguir fragancias,
pero la genética me ha sellado :

Mi padre era perfumista,
y me dejó sus fórmulas
como remedio a mis desidias .
y ahora puedo entregar las noches,
en el enebro, azahar, romero, estoraque,
cuando las palpitaciones amenazan,
o cuando la maldición
quiere transformarme en vampiro .

Los días azabache,
recurro al espliego y al vetiver,
y cuando no hay coordinación ,
unas gotas de almizcle
sobre las plumas organdí de la almohada
me hacen retomar el olor de madre.

En el mal presagio y en los abandonos,
en las insanias y llagas de aliento,
las cortezas de saúco
alambicadas con mirra y algalia,
aromatizan los conjuros
y el pensamiento destila su esencia.

En plenilunio de trigales,
acude el benjuí
coordinado con agua de arroyos,
Y en mis aquelarres ,
las flores de ortiga
los rizomas de lirio
y de nuevo el almizcle
renacen la inmensidad.

Integrado en este mundo,
no recurro,
no desprometo
,no deshalo
ni retroco
las adminidades,
ni las desguerraciones.
La menturada obligación de permanencia,
entrecurado en la oltativez,
me hacen variomatizar un upergrito:
¡Salve odor force brida!
Mientras muero de esencia en hedor de dioses.










GAIA


Me cubre el magma de benevolencia,
en armonía con mis interiores.

Así puedo contemplar el alma
que me sobrevive,
y pasear por el campo
que ha crecido en su noche.

Los satélites han detenido su giro
sobre el punto donde nacen las aguas,
y el Todo se conjunta.

Algo invisible se proclama
mientras contemplo la rama del beleño.



Me ofrezco para envejecer ropa

Me ofrezco para envejecer ropa



Dado y sin dado
que ahora mola lo viejo,
vaqueros,sobretodos,camisas,etc,
y se anuncian a precio subliminal
la ropa y los objetos así orientados,
me ofrezco para envejecer
toda clase de tejidos y pieles,
ojos,pensamientos,deseos,promiscuidades y aditamentos.
También puedo envejecer poemas
pecados de modernismo,
añadiendo un Otrosí o un Vuesa Merced
o un puñado de cigüeñas cansinas.
Cualquier aditamento
tratado con Betún de Judea
puede condensar en su urdimbre
el falsete de los siglos pasados.
Aunque
prefiero la arruga con garantía de años.
Me gustan las cosas envejecidas,
y según los preceptos
amo la vejez, pero a ser posible
sin aditivos ni conservantes.
(Tan sólo un grano de sal)



La deuda con el mar





Quiero volar sin aire y renacer
en el mar que de cielo me llenaba
y sin noche ni día me entregaba
la luz más plena en el mejor placer.

Quiero admirar al seno y comprender
que en el agua la vida me acunaba
y que el viento su ruta me marcaba
para doler de orgullo y fenecer.

Es así que lloramos de ignorancia
buscando las raices en la tierra
nombrándola por siempre nuestra estancia.

Pero el color del mundo nunca yerra
y los ríos eternos de constancia
devolverán la deuda ,que se aferra.



My death





I don´t want tears in the absence corner.
I have deceived the time in my desire
and condensed the childhood picture.

Home becomes eternal in my memories.
Thoughts that angulan the night
and they don´t threaten
the density of the fire.

I feel like a tree.
Animal that doesn´t know its name.
Essence that wakes up the night.
I have returned to the slime of my legend
and shout appearing in my death.

(Hands surround my decision
of no returning to the wisdom)



Cosas de Wittgenstein y algunas mías

Cosas de Wittgenstein y algunas mías.



Este Wittgenstein,
casi ha logrado retener mis pensamientos,
y en la contradicción de sus lecturas,
voy comprobando como es posible decir lo indecible.
Aunque sólo sea con la intención de no decir,
ya te aproximas al ritmo universal del silencio.

Ludwig odiaba las sinfonías de Buckner,
y de Mahler ofrece dudas cadenciales que no dejan de sorprender.
Sabiendo que había leído a Freud,
es sorprendente que no valore los paseos de ambos genios
por los jardines del Prater en Viena,
donde seguramente dejaron la semilla de "El tercer hombre"
en la Gran Noria.

Comprendo que es complicado hacer estos juicios,
y estas cosas me pasan
por haber leído(mal leído y mal digerido) el "Tractatus".
Menos mal que Rusell acude algunas veces
con la beatífica intención
de proteger a su alumno preferido.
A pesar de sus dedicaciones,
Rusell no pudo corregir la mala impresión
que Wittgenstein tenía sobre los ingleses,
especialmente en su conocimiento de la pintura,
a pesar de que los alababa como buenos fabricantes de pinceles.

Y sin querer más reverencias ni pretensiones de profundidad,
debo cerrar mis pensamientos en el silencio de lo indecible
que Ludwig siempre reclamó.




Un nuevo sentimiento aparece

UN NUEVO SENTIMIENTO APARECE

Sobre la cúpula de las ideas
Se ha posado un nuevo inquilino
No es un pájaro
No es una planta
No es el mar
Algo indescifrable me ocupa
Y no puedo elevar mis sentimientos
Con la misma precisión de antaño.

No quiero hablar de relojería
Odio estos manifiestos de coordinación
Y renuncio a las precisiones de mi cuerpo.

Algo falla en los colores del vitral
Cuando mi llama parpadea con insistencia
Ante la palabra borrada

Si algo me ocupa
Nada me ocupa
Ni puedo voltear el dado en los azares
Buscando que florezcan mis fanerógamas.

No hay flores que destilen
Más obligaciones de permanencia
Ni manzanas que redondeen la elipse
Por lo tanto entro en la incredulidad
Y abrazo al último amigo
Para recoger sus cenizas.



Variadas incongruencias

Como digo
no es tarde de lluvia
pero empieza a llover
y he de abrir el paraguas
como integración .

Así es mi vida
un paseo inorgánico.


Los mismos pasos
la misma sensación intestinal.

No es la muerte
Puede ser el silencio



¿Podemos perdonar a Von Karajan?







Despiertas sobre los núcleos Prometidos en tu llegada
Sin comprender si el agua que te redimía,
Era la burla de unos clérigos
Haciendo sonar las trompetas en los portales
O en el sobretodo de un grupo de cantantes
Abriendo enormes bocas como el cocodrilo
Que también canta esperando la carne de cualquier presidente
Pero que él no sabe de titulaciones
Así que hay que espabilarse con la fauna
Que se imaginan que eres bocadillo
Pues nadie les orientó que el mono pelado
Se hacia colgar medallas para manifestar preponderancia
Por eso el cocodrilo
puede comerse a un Director de sinfonías
Y ahorrarse hasta la digestión.
Y al tiempo dormitando tener un sentido musical
Y una interpretación a lo Nicholas Harnoncurt
Con instrumentos del tiempo, no como Von Karajan
Que se puso pitifino para las señoras vienesas,
Pero en Salzburgo le habían visto el plumero debajo del peluquín
Y aunque abusó de Mozart
Porque interpretaba a Amadeus como si nunca hubiera llorado.
Podemos perdonarle en las lindes de un río africano
Por si el cocodrilo sabe cantarle el réquiem.
Y a lo mejor consigue comprender esta vez sí ,seguro,
El Dies irae, Dies ille.









Muy necesario

No debe ser el agua más misterio
Si sabemos rezarla
Y ser su melodía.



Un suceso interesante







A mi espalda, continua creciendo el bosque.
Miles de especies claman la curvatura del tiempo
y algunos árboles han comprendido la tristeza de mis pasos.
La luz se ha difuminado sobre el veneno del alacrán
y huye temerosa del mensaje definitivo.



Una realidad irreal.





Nada queda.
¿A quién puedo reclamar mi fortuna?
Alguien pronunció sobre una gota de lluvia
la palabra redención
y las bibliotecas del mundo quebraron su aposento.

Habíamos vivido en nombre de los poderosos
asentados en su dosel para recibir el calor de la estrella.
Eran tiempos de creencias y malos caminos.
Era la luz umbría que manifestaba su ambigüedad
Y al tiempo éramos nosotros.
Lo decía la Biblia y el Zohar en la arena de aquel desierto
cuando crecían las palmeras con nuestro nombre
y a pesar de ello, nunca sentimos la plenitud.

Tanto tiempo pronunciando leyendas
Y ahora hemos de enfrentarnos al vacío

Acaso debemos imitar a la abeja en su pretensión
o acaso debemos callar junto al baptisterio.

He aquí otra muestra en lienzo
de las posibilidades de la muerte.



DECISIONES SIMPLES Y PARAFASIAS


Estoy sentado en un rectángulo de madera,
que se apoya en el suelo con cuatro cilindros,
limpiando con pelos de tejón,
la máquina que capta fotones.

Hace un poco de frío,
y me cubro con filamentos de lana
que se amoldan a mi cuerpo.

Una lámina transparente
cubre un recuadro de pared,
y admiro las elongaciones
llenas de rombos verdes
que se mueven según el viento,
mientras los conjuntos de acero
con círculos de goma
me enervan con su matraca.

He pedido
una infusión de semillas
para calmar la somnolencia ,
y un energizante.
de harina de trigo
azúcar y semillas de ave.
Me gusta masticarlo
mientras ojeo
láminas de madera prensada
con noticias del siempre.

Quiero pasear
sobre la estructura de cemento
que cruza el río

llamo al servidor,
le entrego
los metales de intercambio,
y cuelgo sobre mi hombro
el portador de objetos.

En la calle
silbo una canción de Nicola di Bari
y camino en los trazos paralelos
que nos permiten acercarnos a los fines.


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